Wilson Audio: una obsesión histórica por el control de las vibraciones
En el bien entendido de que el diseño de una pantalla acústica con grandes aspiraciones sólo merece ser celebrado cuando el todo supera la suma de las partes, no viene de más recordar la relevancia que tiene en el sonido un aspecto al que muy pocos fabricantes dedican el tiempo y los recursos requeridos. Una característica que solamente merece ser definida como “excelso” cuando lo que hace es precisamente nada, al ser su cometido tan fácil en la teoría como complicado en la práctica: crear una plataforma totalmente estable y neutra para los altavoces, responsables últimos de reproducir nuestra música favorita.
Sobra decir que esto vale para columnas y monitores de estantería por igual, aunque cuanto mayor sea la complejidad estructural mayor será también la dificultad para llevarlo a buen puerto. En la particularísima galaxia de “Excelencia Auténtica” de Wilson Audio, esto significa resolver con éxito desafíos idénticos a los de, por ejemplo, Pro-Ject en sus giradiscos, un reto que se resume a la perfección con el término “control de las vibraciones”, obviamente a una escala cuantitativamente mayor. Y lo resuelve con trabajo duro y brillantez en la forma de una serie de compuestos únicos que sobresalen por poseer unas cualidades armónicas concretas y que además son usados en elaboraciones muy estudiadas allí donde sus características pueden sumar más al sonido final.
Sabrina V: ¡nada menos que una “super Sabrina”!
A Wilson Audio le bastaba con incluir tecnologías “V” en la SabrinaX para poner al día la benjamina de sus cajas acústicas de suelo, pero estamos hablando de una marca siempre va más allá. De ahí que la Sabrina V se presente como un estudiado y profundo rediseño de una de las propuestas de la marca más celebradas durante las últimas décadas, gracias a una bella y visualmente poco invasiva silueta debidamente complementada por una ingeniería que le permite proporcionar un sonido armónicamente más rico e inmersivo. Estamos ante un conjunto bass-reflex de 3 vías/3 altavoces con incorporaciones de gran calado, siendo la primera de ellas una verdaderamente revolucionaria: el bautizado como Material-H, un compuesto de alta densidad con propiedades orgánicas y fenólicas. Implementado en el panel frontal, establece un estándar superior en prestaciones, al combinar la rigidez extrema del Material-X con una construcción diferente que la convierte en intrínsecamente más musical en la zona media del espectro que el modelo precedente.
Gracias a la presencia del citado material en todos sus paneles externos y en sus refuerzos estructurales, el “chasis” se beneficia de un aumento global de su rigidez mecánica que incrementa la absorción de resonancias y la definición de la imagen espacial, consiguiéndose en paralelo un ruido de fondo acústico extraordinariamente bajo. Por su parte, el Material-V ha sido incorporado inspirándose en el papel que desempeña en los sofisticados y efectivos pies de desacoplo “Acoustic Diodes”, en la zona inferior de la caja justo en la interfaz con las puntas de desacoplo de idéntico nombre. Este esquema de aislamiento y neutralización acústica, bautizado con las siglas V-MCD, permite reducir adicionalmente el ruido de fondo, haciendo que la restitución musical en su totalidad sea más profunda y vital. En el ámbito de los transductores, encontramos una auténtica sinfonía de refinamientos compartidos con la élite de Wilson Audio, caso del tweeter de cúpula textil “Convergent Synergy Carbon” (CSC) originalmente introducido en la Alexx V o el “midwoofer” QuadraMag de 178 mm con imán de AlNiCo, destinado inicialmente a la formidable Chronosonic XVX, sumándose a ello un woofer con cono de pasta de papel de 203 mm.

La gestión de este conjunto es confiada a un filtro divisor de frecuencias que corrobora la obsesión de la empresa fundada por David Wilson por redefinir lo que es posible en este subsistema crítico, con componentes hechos a medida (bobinas, condensadores, resistencias, cables de conexión) unidos punto a punto para evitar la compresión dinámica inherente a las placas de circuito impreso. La relevancia de la circuitería de filtrado es tal que quienes lo han hecho posible lo consideran el alma de la Sabrina V, con mención especial para una variante con láminas de cobre de los renombrados condensadores AudioCapX-WA y un condensador de última generación que realza la integración de la zona baja del espectro. La guinda la ponen un panel de resistencias de ajuste situado en el panel posterior para que el usuario pueda afinar el sonido final del conjunto, terminales de conexión de muy alta calidad y unos acabados de lujo.
Un dechado de integración armónica con una presencia física holográfica
Probamos la Sabrina V con un amplificador integrado estereofónico Dan D’Agostino Master Audio Systems Progression Integrated Amplifier, un streamer HiFi ROSE RS151 y un giradiscos Pro-Ject Xtension 10 Evolution con cápsula Ortofon MC X40, encargándose de las distintas conexiones a Transparent Super de 6ª Generación. A falta de repetirlo, igual el comentario pierde fuerza, pero no se puede negar que la escucha de una nueva propuesta “wilsoniana”, sea del tipo que sea, nunca defrauda.

En el caso que nos ocupa, lo primero que impacta es que cuesta creer que una presentación tan convincente de una composición musical compleja, en una sala de unos 25 metros cuadrados, corra a cargo de una columna de dimensiones tan modestas. La precisión tonal y la transparencia son, como cabía esperar, absolutamente sensacionales, con graves “bajando” hasta el punto de conformar una curva de respuesta en frecuencia subjetiva virtualmente perfecta (la suministrada por el fabricante abarca desde 27 hasta 24.000 Hz, +/-3 dB, un hito para un sistema de altavoces tan compacto). La dinámica es, por supuesto, fastuosa, espoleada por un ruido de fondo acústico bajo mínimos y la legendaria rapidez de respuesta consustancial a las realizaciones de Wilson Audio. En suma, un trabajo sublime.