Cómo eliminar los zumbidos y ruidos de nuestro equipo de sonido.

9 de Marzo de 2019 Sarte

En este espacio hemos hablado en más de una ocasión sobre la importancia de la señal que alimenta los componentes de nuestro equipo de Alta Fidelidad o Cine en Casa, prestando una atención especial a la que procede de la red eléctrica. De ahí nuestro empeño en recomendar cables y filtros de red para afinar el sonido –también la imagen- de configuraciones que a menudo pueden llegar a ser muy complejas y en las que un simple zumbido puede provocar auténticas catástrofes. Pues bien: creemos que vale la pena profundizar un poco más en

 

Una realidad inapelable: la multiplicación de fuentes eléctricas

Como bien sabemos, en nuestra vida cotidiana utilizamos un número creciente de aparatos eléctricos, aparatos que generan diferentes parásitos e interferencias. Y aunque, en su momento, entró en vigor un reglamento sobre compatibilidad electromagnética que obliga a los fabricantes a respetar normas muy estrictas en materia de emisiones de parásitos y blindaje electromagnético, la realidad es que las citadas perturbaciones nunca se pueden suprimir del todo, y menos aún con la entrada en escena de las tecnologías asociadas a la conectividad a redes e Internet.
Dicho lo anterior, lo primero que debemos hacer para que nuestro equipo de audio suene con la máxima limpieza es identificar los distintos tipos de perturbaciones que lo pueden impedir. Una tarea nada fácil puesto que los componentes de audio son sensibles a varios tipos de parásitos, aunque por otro lado hay una serie de síntomas que permiten identificar a no pocas de las citadas perturbaciones.

 

Cómo eliminar el zumbido de las etapas de potencia

La etapa de potencia (en realidad también cualquier amplificador integrado) produce un zumbido intermitente, inaudible al nivel de las cajas acústicas, generado por la señal de red procedente de la toma de corriente mural que alimenta nuestro equipo. Al respecto hay que saber que los transformadores toroidales que equipan muchas etapas de potencia son particularmente sensibles a las deformaciones asimétricas de la señal sinusoidal procedente de la red eléctrica –responsables directas de los zumbidos en cuestión- y provocan una magnetización unipolar que puede llegar hasta la saturación magnética del núcleo  ferroso desprovisto de entrehierro.

 

El zumbido mecánico del aparato es provocado por un fenómeno mecánico de alargamiento ligado al grado de magnetización del transformador y que por regla general no comporta ningún peligro ni daño irreversible para el amplificador. Cuando la fuente del parásito se encuentra en el exterior de nuestra vivienda o no puede ser suprimida, podemos recurrir a las soluciones siguientes: en primer lugar, instalar un transformador no toroidal separado de 3 a 5 veces más potente que el amplificador; en segundo lugar, instalar un estabilizador de tensión sobredimensionado (mínimo de 5 veces la potencia a manejar) y en tercer lugar, utilizar un acondicionador de red como los diseñados por IsoTek, Shunyata o Transparent Audio, que restablecen la simetría de la señal de red. Más info >>>

 

Como eliminar el zumbido de las cajas acústicas

Esta perturbación no procede de una fuente externa, sino de los cables de nuestro equipo de Alta Fidelidad. En la mayoría de casos, lo que se conoce como “bucles de zumbido” son provocados por la conexión de los aparatos a diferentes tomas de tierra, aunque también pueden ser debidos a la conexión de dichos aparatos a diferentes tomas murales. Aquí la solución es más sencilla: utilizar una regleta de corriente con circuitería de filtrado incluida para la conexión de todos los componentes de nuestro equipo. Si además el cable que va de desde dicha regleta a la toma de corriente eléctrica mural es de alta calidad, mejor que mejor. La británica IsoTek ofrece en este sentido uno de los catálogos más completos –y con mejor relación calidad/precio- del mercado.

Ya para finalizar, señalemos que este zumbido también puede ser debido a un mal contacto de la parte de masa de los conectores de nuestros cables de interconexión. Aquí la solución es muy sencilla y barata, porque basta con limpiar las superficies de contacto de los conectores macho (cables) y hembra (chasis de los aparatos) y verificar el correcto contacto de la parte de masa de nuestros cables con las tomas hembra de los aparatos. En este sentido, es importante saber que un cable de interconexión doblado en exceso se puede dañar, por lo que habrá que reemplazarlo.

 

Los “otros” zumbidos: chasquidos intermitentes, perturbaciones camufladas…

Esa multiplicidad de fuentes eléctricas a la que nos referíamos al principio hace que, en función de las características de cada instalación, la presencia de interferencias adicionales a las ya descritas pueda complicar las cosas todavía más. Así, habría que señalar en primer lugar los chasquidos intermitentes provocados por electrodomésticos conectados a nuestra red eléctrica doméstica, parásitos que son transmitidos bien por  la señal de 220 V de la red eléctrica (en la forma de una distorsión transitoria), bien en la forma de una señal de radio, lo que significa que no están necesariamente relacionados a la conexión  de los componentes de nuestro equipo a la red eléctrica. Estos chasquidos contaminan una banda de frecuencias muy amplia que va desde las de audio hasta frecuencias muy altas, a la vez que sus modos de propagación son múltiples y, en consecuencia, no es posible evaluar la incidencia de cada fuente de perturbaciones en la calidad de la señal, por lo que los remedios a aplicar dependerán de cada situación.

Otro tipo de parásito lo podemos encontrar cuando escuchamos vinilos por la noche y percibimos un nivel de ruido de fondo lo suficientemente elevado para distinguir una voz o una música. Este fenómeno se explica fácilmente: la potencia de ciertas emisoras de radio, perturbada durante el transcurso de la jornada, aumenta en las horas nocturnas, siendo sus señales captadas por los cables de alimentación y de interconexión, que actúan como antenas. Hay también perturbaciones, compuestas esencialmente por frecuencias altas, cuya presencia hace que de noche o los fines de semana nuestro equipo de Alta Fidelidad ofrezca una restitución sonora más “libre”, con una ganancia evidente a nivel de precisión de la imagen sonora y de la aireación. Ya para finalizar, habría que señalar que los omnipresentes componentes digitales, sean del tipo que sean, generan sus propios parásitos en la forma de perturbaciones de alta frecuencia importantes que pueden afectar el sonido de nuestro equipo. Unas perturbaciones que, no obstante, se pueden controlar con el correcto diseño de los equipos y, de nuevo, con el uso de tomas de corriente dedicadas y por tanto equipadas con redes de filtrado específicas.

 

Con parásitos, la “Hi-Res” lo es menos

A modo de resumen, lo que hay que retener del presente Blog es que cualquier elemento que enturbie la limpieza de las señales eléctricas que hacen que nuestros componentes de audio funcionen, es un enemigo declarado de toda escucha de alto nivel que se precie. Porque sonido de alta calidad equivale a riqueza de matices, transparencia y dinámica y el ruido inherente a cualquier perturbación externa influirá en mayor o menor medida (y siempre para mal) en la calidad de dichos parámetros.  

 

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