¿Cómo elijo la cápsula perfecta para mi giradiscos?

27 de Febrero de 2016 Sarte

Quizá complicada y a veces incluso un poco tosca, la constelación de elementos que permiten reproducir un disco de vinilo es capaz, si funciona como un todo perfectamente armonioso, de proporcionar un sonido cuya calidez muchos aficionados consideran todavía insuperable. 

Por otro lado, el pleno disfrute de un disco de vinilo no comporta necesariamente una gran inversión, pero, sin embargo, exige prestar una gran atención a esos elementos a los que hacíamos referencia para que nada se tuerza. Y nadie mejor que Ortofon, con una experiencia de casi 100 años en el mundo del audio y un domino de la tecnología de la lectura analógica sin parangón en el mercado, para explicar tanto los aspectos más técnicos, como los más banales de unos productos que en plena era digital siguen despertando pasiones por la extraordinaria personalidad de su sonido.

 

¿Qué tengo que hacer para asegurar el cuidado de la aguja lectora y el disco?

Con el fin de mantener una reproducción sonora óptima y minimizar el desgaste del disco y de la aguja de lectura, lo más recomendable es llevar a cabo el procedimiento que se describe a continuación antes y después de cada sesión de escucha. En primer lugar, hay que retirar cuidadosamente el polvo de las superficies –o sea de las dos caras- del disco utilizando un cepillo antiestático fino antes de cada uso.

Ortofon no recomienda el uso de disolventes de ningún tipo para la limpieza de la superficie del disco ni de la aguja lectora. En caso de que sea necesario, los discos pueden ser lavados en agua tibia desmineralizada con un poco de jabón sulfónico. Los detergentes empleados deberían ser antialérgicos y respetuosos con el medio ambiente, sin perfume o con la menor cantidad de perfume posible: unas pocas gotas en unos pocos litros de agua, sin espuma. Por otro lado, el uso de disolventes en la cápsula y el cantilever puede dañar el cemento que sujeta la aguja, a la vez que también hay componentes internos de la cápsula fonocaptora que pueden verse seriamente afectados por la intrusión de disolventes. Es importante subrayar al respecto que tal práctica puede hacer –si provoca fallos de funcionamiento en la cápsula- que el fabricante de la cápsula invalide la correspondiente garantía.
Para la limpieza de la aguja, lo mejor es utilizar un cepillo de fibras de carbono desplazándolo varias veces en la dirección de la punta de la aguja cada vez que se cambie de disco o de cara. Hay que utilizar el cepillo en dirección detrás-delante del cuerpo de la cápsula y jamás al revés ni de lado a lado. Esto permitirá retirar todo el polvo acumulado y la mayor parte de las manchas presentes en los discos nuevos en el momento de estrenarlos. Si se sigue este tratamiento, por regla general no será necesario ningún tipo de limpieza adicional para la aguja. Y, sobre todo, es importante quitar el polvo de la aguja lectora antes y después de reproducir cada disco. Asimismo, y con el fin de mantener limpios los contactos eléctricos y lubricar la tuerca estriada del brazo de lectura, Ortofon recomienda ocasionalmente el uso de un espray ligero para limpieza de contactos como el DeoxIT Gold G-Series en la base del mismo.

 

¿Cuánto tiempo puede durar la aguja de mi cápsula fonocaptora?

Con un cuidado adecuado, se ha comprobado que se pueden realizar hasta 1.000 horas de escucha sin que se produzca ninguna degradación de las prestaciones. La aguja empieza a exhibir cambios a partir de 1.000 horas de uso, aunque la esperanza de vida de la aguja en su conjunto está estimada en unas 2.000 horas. Para que las cifras mencionadas  sean posibles, hay que hacer lo siguiente:

  • Limpiar el disco mediante un cepillo con fibras de carbono antes y después de cada uso, así como llevar a cabo dicha limpieza de vez en cuando con una máquina específica para ello.
     
  • Limpiar la aguja mediante un cepillo antiestático fino. Recordemos que hay que quitar el polvo de la punta de diamante antes y después de la escucha de cada disco y que, como decíamos anteriormente, hay que utilizar el cepillo en dirección detrás-delante de la cápsula y nunca al revés ni de lado a lado.
     
  • Ajustar adecuadamente el antiskating (antideslizamiento), el azimut y la fuerza de apoyo.

 

¿Cuáles son los tipos de agujas más utilizados y qué diferencia hay entre ellas?

Lo primero que hay que saber de las agujas que equipan las cápsulas fonocaptoras modernas es que, por lo general, están hechas de diamante –el material más duro conocido- a fin de proporcionarles la máxima durabilidad. No obstante, el hecho de que la aguja sea de diamante no es suficiente por sí solo porque, tanto su construcción, como su forma son también factores cruciales de cara a la calidad sonora final. Muchas cápsulas de bajo precio utilizadas en equipos de Alta Fidelidad usan lo que se denomina “punta” de diamante, en donde la punta de diamante está montada en un vástago metálico. Dicho vástago puede incrementar la masa de la punta de la aguja y mermar la capacidad de reproducción de los transitorios en comparación con una cápsula que utilice una aguja íntegramente de diamante (“nude”). Por otro lado, se pueden encontrar varias formas –geometrías, cortes- de diamante distintas en las cápsulas fonocaptoras, siendo las más importantes las que se describen a continuación:

 

 

  • Aguja esférica: El aguja de forma esférica es la más simple y barata de producir y además es la más común. Las agujas esféricas pueden recomendarse en todos los casos en los que la robustez y el precio cuenten a la hora de comprar una cápsula fonocaptora.
     
  • Aguja elíptica: La aguja en forma elíptica tiene una similitud mayor con la aguja de corte de forma triangular que se utiliza en el corte de los discos maestro. Una aguja elíptica es capaz de seguir de manera más precisa que una aguja esférica las oscilaciones del surco, a la vez que tanto su distorsión como su error de fase serán inferiores.
     
  • Diferencias entre agujas esféricas y elípticas en términos de sonido: En las espiras exteriores del surco del disco, donde el diámetro es mayor, puede ser difícil oír la diferencia entre una aguja de diamante esférica y una elíptica, puesto que en el surco se dispone de un espacio relativamente bueno para las frecuencias más altas. Sin embargo, en las espiras más interiores del surco del disco el mayor radio del diamante con corte esférico dificulta –por su propia geometría- el seguimiento de las ondulaciones más finas de dicho surco. Esto puede atenuar los agudos y provocar distorsión audible en los pasajes difíciles. Hubo una época en que los expertos discrepaban sobre la elección entre cápsulas con agujas esféricas y elípticas, un debate que puede considerarse resuelto ya que en la actualidad son muy pocas –si es que hay alguna- las cápsulas fonocaptoras de élite equipadas con agujas esféricas.
     
  • Otros tipos de agujas: La introducción en 1971 de la reproducción musical cuadrafónica a partir de discos de vinilo, basada en el sistema CD-4, puso en marcha un desarrollo completamente nuevo en el campo de las cápsulas fonocaptoras de Alta Fidelidad. Las cápsulas para los discos CD-4 debían ser capaces de reproducir frecuencias de hasta 45.000 Hz, una cifra muy superior a la que los modelos existentes en aquella época podían manejar, puesto que incluso la superficie de contacto de una aguja elíptica era demasiado ancha para seguir de manera precisa una oscilación de 45.000 Hz. Una solución al problema podría haber sido un pulido más afilado del diamante elíptico para obtener una superficie de contacto horizontal reducida. Sin embargo, esto hubiera incrementado considerablemente el desgaste de la superficie del disco. Fue un científico japonés de nombre Shibata quien fue en una dirección totalmente nueva e inventó la forma –perfil- de aguja especial que lleva su nombre. El perfil Shibata se distingue por tener una reducida superficie de contacto a nivel horizontal, requerida para la reproducción de las frecuencias ultra-altas presentes en los discos CD-4. En el nivel vertical, la forma especial de la aguja proporciona un área de contacto más amplia que en las agujas esféricas o elípticas. Esto significa que, además de sus habilidades para reproducir frecuencias altas, una aguja con perfil Shibata desgasta menos el disco que las formas de aguja tradicionales. Todo esto hizo que con el tiempo varios fabricantes de cápsulas fonocaptoras se inspiraran en la forma Shibata y pusieran a punto modelos con agujas cuya forma proporcionara las mismas ventajas que aquélla. Se trata de perfiles con nombres tales –citaremos sólo los más conocidos- como bi-elíptico, hiperbólico y Fine Line. En síntesis, aunque ni el CD-4 ni otros sistemas cuadrafónicos llegaron nunca a cuajar realmente entre los consumidores, ayudaron a acelerar el desarrollo de tipos de agujas que mejoran la reproducción de discos estereofónicos en la forma de unos agudos más precisos, una menor distorsión y un menor desgaste del disco.

 

¿Qué hay que tener en cuenta de las conexiones eléctricas de la cápsula?

Todas las cápsulas fonocaptoras incluyen una codificación de color en sus terminales de conexión, concretamente rojo y verde para los terminales “vivo” y de masa, correspondientes al canal derecho, y blanco y azul para sus equivalentes del canal izquierdo. El terminal de color verde se utilizará de manera habitual para la conexión a masa de la carcasa o el motor magnético de la cápsula siempre y cuando estén conectados en el interior de esta última. Se recomienda conectar los cables a la cápsula y el portacápsulas antes de montar la cápsula en este último.

Y también es importante tener en cuenta la orientación correcta de los terminales como consecuencia de las pequeñas dimensiones de las parillas de conexión (1’2 mm en la cápsula y 1 mm –por regla general- en el portacápsulas). En el primer dibujo se muestran las patillas de conexión de una cápsula fonocaptora de las series 2M y OM de Ortofon, y en el segundo sus homólogas de las series MC y SPU N de la misma marca.

 

¿Qué son el “overhang” y el azimut y cómo se ajustan?

Para el alineamiento del “overhang” (es decir, la parte de la aguja que “sobresale”, como si de un saliente se tratase, del portacápsulas) se recomienda seguir las instrucciones del fabricante del giradiscos. Cuando no se dispone de instrucciones al respecto, ni de una plantilla de alineamiento, se recomienda situar la aguja a 16 mm delante el eje de rotación del disco con el fin de tener un error de lectura cero en dos posiciones del disco, una situada a 30 mm desde dicho eje y otra cerca del final del disco.
Por su parte, el ajuste del azimut o alineamiento vertical de la cápsula es muy importante para lograr una separación entre canales óptima. La comprobación de este parámetro se realiza fácilmente con ayuda de un espejo delgado colocado en la superficie del disco y examinando si las líneas de reflexión concuerdan con las de la cápsula cuando son vistas desde la parte frontal de la misma. Durante esta prueba, el brazo debe seguir estando paralelo a la superficie del disco. En caso de que esta verificación no se pueda realizar por el grosor excesivo del mencionado espejo, habrá que quitar el disco y trabajar directamente sobre la esterilla. Si el alineamiento continúa siendo incorrecto y no se puede ajustar como consecuencia del uso de un portacápsulas fijo, la única solución es recurrir al “relleno” –con una arandela, por ejemplo- de uno de los lados del portacápsulas.

 

¿Qué es y por qué es tan importante el ángulo de lectura vertical?

Todas las cápsulas fonocaptoras están construidas de tal modo que el ángulo del cantilever se corresponda con el ángulo de 20 grados del corte del disco, cuando la cápsula fonocaptora es cargada con la fuerza de apoyo recomendada y la base de la misma es paralela al brazo y éste es, a su vez, paralelo a la superficie del disco.

 

¿Qué ajustes debo realizar en el preamplificador de fono?

Para las cápsulas de Imán Móvil (MM), tanto la carga resistiva (47 kohmios), como la carga capacitiva (por regla general unos pocos cientos de picofaradios o pF) son importantes. La carga resistiva es para las cápsulas de Imán Móvil lo mismo que la Impedancia de Carga para las de Bobina Móvil (MC).

En el caso de las cápsulas de Bobina Móvil sólo es vital la carga resistiva (a menos que la carga capacitiva sea excepcionalmente alta), mientras que la carga capacitiva no es tan importante como lo que muchas marcas especifican como intervalo de impedancias de carga recomendadas. La razón por la que las cápsulas de Bobina Móvil son tan “insensibles” es que su resistencia interna/del elemento generador es baja, lo que las hace más “inmunes” a lo que les carguemos. Es importante saber que el carácter del sonido dependerá en buena medida de la impedancia de carga/entrada. Cuanto más baja sea la impedancia de carga, más alta será la corriente y, por tanto, más dinámico el sonido.

 

¿Para qué sirve y cómo debo ajustar el “antiskating?

Realizar un ajuste correcto del antideslizamiento o compensación lateral es muy importante para conseguir una habilidad de lectura óptima y, de este modo, un desgaste del disco y una distorsión mínimos. Muchos giradiscos incorporan un dispositivo que, relacionado con la fuerza de apoyo, proporcionará la fuerza en sentido antihorario requerida al brazo de lectura. El ajuste correcto del “antiskating” tiene por cometido compensar el par de fuerzas “hacia dentro” (es decir, la fuerza centrípeta) en el brazo, causado por la fricción entre la aguja y el surco. Pero, de nuevo, esto está influenciado por el tipo de aguja y las amplitudes internas del disco. Una recomendación sencilla para conseguir un ajuste bastante preciso de este parámetro es la siguiente: si percibimos distorsión en, por ejemplo, el canal derecho cuando se utilice la fuerza de apoyo recomendada, hay que incrementar el valor del “antiskating” y viceversa. Esto es para el uso de cápsulas normales. Pero cuando se trabaja como los disc-jockeys, con el disco girado de manera forzada hacia delante y hacia atrás, el valor del “antiskating” debe ser reducido ya que, en caso contrario, la aguja saltaría fácilmente en el surco.

 

Entender la crítica combinación brazo/cápsula

Cuando elijamos una cápsula MC o MM para nuestro giradiscos, deberemos tener en cuenta la masa total del conjunto formado por el brazo, la cápsula y el portacápsulas con respecto a la compliancia mecánica del cantilever (es decir, el “sistema amortiguador”) de la cápsula. Al respecto hay que tener en cuenta que una masa elevada para la citada combinación requiere una compliancia mecánica baja puesto que, en caso contrario, los alabeos del disco probablemente podrían provocar vibraciones en el brazo a frecuencias del orden de 4 a 6 Hz con la pertinente degradación de las prestaciones. En este sentido, hay que pensar en un valor mínimo de 8 Hz dentro de un margen que abarca de 7 a 12 Hz –el valor recomendado sería 10 Hz- con el fin de conseguir una buena adaptación entre el brazo de lectura y la masa y la compliancia de la cápsula fonocaptora. A efectos prácticos, una cápsula fonocaptora cuya compliancia esté situada entre 5 y 10 um/mN se considera una cápsula de baja compliancia, mientras que una cuya compliancia está comprendida entre 10 y 20 um/mN se considera de compliancia moderada, y una con una compliancia superior a 35 um/mN una de muy alta compliancia. Así, los brazos de baja masa conjuntan bien tanto con las cápsulas de compliancia moderadamente alta como las de compliancia muy alta. Un brazo de lectura cuya masa efectiva sea igual o inferior a 10 gramos se considera un brazo de baja masa (caso de los primeros modelos de SME o el Grace 747). Por el contrario, los brazos de masa moderada son buenos compañeros para las cápsulas de compliancia moderada a baja. En este sentido, un brazo cuya masa efectiva esté comprendida entre 11 y 25 gramos se considera un brazo de masa moderada (caso de los modelos 309, IV, IV-Vi y V de SME o los diseños de marcas como TriPlanar o Graham).  Y los brazos cuya masa sea superior a 25 gramos son considerados de alta masa por definición (Eminent Technology, Dynavector). Toda esta información es muy relevante en términos de sonido porque si se utiliza una cápsula de baja compliancia con brazo de baja masa, es posible que se produzcan resonancias no deseadas en la gama audible, a la vez que también podrían tener problemas de lectura. Por otro lado, cuando una cápsula de alta compliancia se monta en un brazo de masa moderada, es posible que aparezcan resonancias en la gama infrasónica, así como un ligero amortiguamiento no deseado en la zona alta del espectro. A los amantes de los números les diremos que la frecuencia de resonancia del conjunto brazo-cápsula puede ser calculado con la siguiente fórmula: f = 1.000 :  (2 x π x √(M x C)) o f = 156’1543 : (√ (M x C)), donde f es la frecuencia de resonancia de la cápsula en Hz, π es 3’14159265369, C es la compliancia lateral de la cápsula en um/mN y M la masa total (expresada en gramos) del sistema, que es la suma de la masa de la cápsula, portacápsulas y tornillos de sujeción más la masa efectiva del brazo de lectura.

 

¿Cuáles son los fallos de funcionamiento más habituales en las cápsulas?

En general, podríamos condensarlos en dos: por un lado, problemas con los contactos y, por otro, la aparición de distorsión debida a ajustes incorrectos.

  • Problemas con los contactos: Es posible que desaparezca un canal por varias razones. Para cápsulas montadas en portacápsulas, hay que comprobar que no se hayan cortocircuitado las zapatas de los cables o que conductores del interior del aislamiento de los cables de conexión se hayan desconectado de aquéllas. La experiencia nos dice que el polvo es la razón principal de la pérdida de contactos en sistemas que utilicen brazos con “conexión SME”. La suciedad o algún tipo de oxidación, en especial si los contactos no están bañados en oro o si contactos bañados en oro han estado expuestos a una limpieza con productos abrasivos, puede acabar afectando a todos los contactos, en especial con sistemas que cambian de sitio a menudo, como sucede con los disc-jockeys. Para la limpieza de contactos, lo mejor es utilizar el popular spray para contactos WD-40. Esto también será muy útil para lubricar la unión, aunque no en los brazos de tipo SME, que a menudo se fijan con una fuerza excesiva como consecuencia de la lentitud de su funcionamiento.
     
  • La distorsión debida a ajustes incorrectos: Aplicar la fuerza de apoyo correcta es muy importante tanto para lograr unas prestaciones óptimas como para reducir el desgaste del disco provocado por una lectura incorrecta. Por regla general, la fuerza de apoyo debería ser más bien ligeramente superior que ligeramente inferior a la recomendada por el fabricante con el fin de superar amplitudes elevadas en el disco, a la vez que debería ser ajustada de manera conjunta con el “antiskating”. A ello hay que sumar las distorsiones, que pueden ser muy perceptibles e incluso desagradables en fortísimos que sucedan al final del disco, motivadas por un ajuste incorrecto de la altura del brazo o el “overhang”, parámetro este último a su vez relacionado con los inevitables errores consustanciales a la lectura de discos de vinilo.

 

¿Por qué para reproducir discos de vinilo monofónicos deberíamos utilizar siempre una cápsula monofónica dedicada?

En una grabación monofónica, la señal se corta únicamente en la dimensión lateral mientras que en una estereofónica está cortada a +/-45 grados en las paredes opuestas del surco, tal y como se indica en el dibujo adjunto. Una cápsula estereofónica será capaz de reproducir grabaciones monofónicas y estereofónicas porque la señal monofónica es una versión especial de una de tipo estereofónico donde los canales izquierdo y derecho son idénticos.

De todos modos, aunque una cápsula estereofónica puede reproducir discos monofónicos, no puede lograr el mismo nivel de precisión entre los dos canales. Por el contrario, una cápsula monofónica produce una señal que es enviada a los dos canales del sistema. Una cápsula monofónica reproduciendo un disco monofónico produce una imagen sonora más poderosa y estable, con un sonido más pleno e impactante. Otra gran ventaja derivada del uso de una cápsula fonocaptora para reproducir discos monofónicos es la ausencia de respuesta al movimiento vertical. Esto significa que una cápsula monofónica es básicamente inmune al efecto de presión, al “pellizco” que tiene lugar cuando la cápsula es empujada verticalmente hacia arriba en surcos muy estrechos. También la respuesta al polvo, la suciedad y el desgaste es reducida de manera sustancial. El resultado final será una reproducción del disco monofónico limpia y sin ruido. En definitiva, la experiencia de escucha mejorará de manera significativa cuando para reproducir nuestros discos monofónicos utilicemos una cápsula fonocaptora verdaderamente monofónica de alta calidad. 

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