Wilson Audio Sabrina

22 de Junio de 2015 Sarte

Una lección magistral en cajas acústicas y musicalidad

Nueva puerta de entrada al exclusivo universo de “Excelencia Auténtica” –como reza el lema de la marca- de Wilson Audio, la esperada Sabrina ha llegado por fin a nuestro cuartel general y, como no podía ser de otro modo en un producto tan trabajado, nos ha fascinado por la increíble precisión, apertura, riqueza y calidez de su sonido. Unos atributos que en un sistema de altavoces de su clase y precio han sido posibles única y exclusivamente gracias al excepcional legado de soluciones conceptuales y tecnológicas aportado por algunas de las mejores cajas acústicas de la historia

 

 

Nuevo concepto, tecnologías contrastadas

Desde que el primer monitor profesional portátil WATT y, algo más adelante, su subwoofer dedicado Puppy, vieron la luz, la trayectoria de Wilson Audio ha sido un viaje de exploración permanente de las fronteras del sonido doméstico con el objetivo declarado de igualarlo al de una interpretación en directo en las salas de conciertos más “musicales” del mundo. Cada modelo está muy meditado. La obsesión del equipo dirigido por el perfeccionista incansable David Wilson por investigar todo tipo de materiales hasta dar con los que aporten o resten menos al sonido emitido por los altavoces, asegura que cada diseño aporte mejoras perceptibles con respecto a su predecesor inmediato. Es posiblemente esa política uno de los elementos más característicos de Wilson Audio, ya que permite a un modelo de precio “x” lanzado al mercado en 2015 superar en prestaciones sonoras a uno de precio “1’4x”, por ejemplo, comercializado cinco o seis años antes.

Pues bien, la Sabrina es una beneficiaria directa de esta filosofía, que, a su vez, tiene como punto de partida la siguiente declaración de principios: “En lo que al diseño de la arquitectura de una caja acústica se trata, la filosofía de Wilson está propulsada por la noción de que la forma de una caja acústica está inextricablemente vinculada a su función. Desde hace décadas, las características físicas únicas requeridas para reducir la propagación de errores y reducir las resonancias de caja –y por tanto de los paneles que las constituyen- han conferido a las cajas acústicas de Wilson Audio su aspecto.” Aún así, otra poderosa idea subyace en la particular “Constitución” de la firma estadounidense: la firme convicción de la existencia de una belleza estética acorde con la interacción congruente de ideales técnicos y estéticos. Y aquí es donde entra en juego la última creación de Wilson: una estilizadísima y realmente bonita columna que responde al muy cinematográfico nombre de Sabrina y que pasa a ser el nuevo punto de partida de la ilustre compañía de Utah. Dotada de una elegancia natural, la Sabrina es la columna más compacta jamás creada por Wilson Audio.

Posee una altura muy similar a la del mítico conjunto WATT/Puppy original, que, vale la pena recordarlo, nació con la intención de ser un sistema de altavoces de dimensiones verdaderamente comedidas que a la vez fuese capaz de competir con diseños mucho más aparatosos (incluso formados por varios recintos). Que el conjunto WATT/Puppy fuese durante décadas la referencia – muchs veces copiada- dentro de los productos de su clase demuestra hasta qué punto fue acertada la visión de David Wilson. Un total de ocho versiones de la WATT/Puppy vieron la luz como consecuencia de la incorporación de nuevos refinamientos tecnológicos y constructivos en una evolución que culminó en la Sasha W/P.

En paralelo, Wilson Audio exploró los límites absolutos, sin limitaciones de coste, del diseño de cajas acústicas con el objetivo de borrar las fronteras entre la música en directo no amplificada y la reproducción de la misma, siendo el resultado la Alexandria XLF, actual buque insignia de la marca. Llegados a este punto, los ingenieros de la firma estadounidense se plantearon un nuevo reto: ¿Y si pudiéramos coger todo lo que hemos aprendido en tres décadas dedicadas al diseño de cajas acústicas de referencia, destilar su esencia y aplicarlo a una caja acústica realmente compacta adaptada a las necesidades del siglo XXI? Una pregunta cuya respuesta se materializó en la Sabrina, una caja acústica que nació con la exigencia de satisfacer los estándares de diseño y constructivos de cada producto de Wilson Audio sin que la demanda de una mayor simplicidad formal implicase hacer concesiones en la búsqueda de la excelencia sonora y estética. Así, tanto la terminación, como la pintura del recinto cumplen los mismos estándares de calidad que el resto de cajas acústicas de la marca estadounidense, a la vez que el panel frontal está hecho con el exclusivo  material compuesto “X”, que combina productos naturales y sintéticos.

En términos de configuración, la Sabrina es un sistema bass-reflex de tres vías que combina un woofer de 203 mm de diámetro idéntico al empleado en el modelo Alexia, un altavoz de medios –de 127 mm- concebido para preservar la perfecta articulación de las voces más complejas, y un tweeter “Convergent Synergy” especialmente adaptado a las necesidades de la nueva Wilson. En lo que concierne al alineamiento temporal de los tres altavoces, esencial a la hora de optimizar el contraste dinámico y la expresión armónica, se logra mediante una calculada inclinación del panel frontal y, como es norma en Wilson Audio, un filtro divisor de frecuencias, definido por sus creadores como una pequeña obra de arte por cuanto satisface con una tolerancia muy estricta los parámetros establecidos por la Sabrina “madre”.

Un filtro divisor de frecuencias en el que se utilizan soluciones exclusivas para reducir la distorsión y optimizar la respuesta en graves y los contrastes dinámicos, para cuya puesta a punto se ha tenido en cuenta –con la ayuda de software desarrollado por Wilson Audio- la influencia de elementos pertenecientes al dominio del tiempo que habitualmente son descartados por fabricantes menos puntillosos. En suma, una circuitería destinada a que el conjunto altavoces/recinto empleado se exprese al cien por cien de su potencial con el objetivo de imprimir a la reproducción de la música grabada esa sensación de realismo, de “estar ahí” que caracteriza a las mejores interpretaciones en vivo.

 

 

Un prodigio en resolución espacial y articulación armónica

Después de varias pruebas, decidimos atacar las Sabrina con una pareja de etapas de potencia a válvulas PrimaLuna DiaLogue Premium HP configuradas en mono (2x148 W RMS en modo ultralineal y 2x72 W RMS en modo triodo con válvulas EL34; nosotros las hicimos funcionar en ambos modos), un preamplificador de línea a válvulas DiaLogue Premium de la misma marca, un previo de fono Brinkmann Fein y un giradiscos Brinkmann Oasis con cápsula Brinkmann EMT, todo ello cableado con Transparent Audio Ultra de última generación. La matización “después de varias pruebas” viene a cuenta de que la moderada sensibilidad -87 dB- de las Sabrina sugiere atacarlas con una potencia superior a los más de los 50 vatios recomendados por el fabricante, pero la realidad es que el depurado diseño electroacústico de las mismas proporciona un margen de libertad único en unas cajas acústicas de este nivel.

(Video: jornadas Daniel Sonido, Sevilla)

Dos características nos gustan especialmente de las Sabrina: apertura/aireación y definición/precisión. La primera de ellas deriva sin duda de su notable grado de neutralidad, debido a la especial concepción tanto del recinto como de la configuración en la que han sido montados los transductores utilizados. El sonido –tanto en modo ultralineal como en el siempre más meloso modo triodo- suena rotundamente fresco y agradable, sin que en ningún momento se concentre en esa restringida zona del espacio en la que se ubican las cajas acústicas. Sin llegar a la grandeza física propia de los modelos supriores de Wilson Audio, el sonido de las Sabrina es muy desahogado y está fabulosamente articulado. Esta última cualidad debe asociarse sobre todo a la categoría de los altavoces utilizados en combinación con el sensacional grado de elaboración del filtro utilizado. El respeto por los detalles es irreprochable: la presencia global de los intérpretes sobre la escena sonora impacta, a la vez que incluso la identificación de los planos sonoros más complejos se resuelve con una autoridad sin precedentes. La zona baja del espectro sorprende no sólo por su extensión, sino también por su control y calidez. La zona alta exhibe el inconfundible carácter que imprime un transductor ampliamente contrastado en modelos como la Alexia. Sí, la Sabrina es una caja acústica “básica”, pero en el sentido que podría asociarse al modelo más asequible del catálogo de Ferrari o Lamborghini. En síntesis, excelencia atemporal sin discusión. 

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