Wilson Audio Alexandria XLF
Fecha 23 Octubre 2014 Autor Juan Tags Wilson Audio

La mejor caja acústica de la historia

Símbolo intocable de lo que significa el concepto de excelencia en estado puro aplicada a la reproducción del sonido grabado, la muy genuinamente estadounidense Wilson Audio es una de las pocas marcas de la historia del audio High End verdaderamente veneradas por audiófilos, melómanos y cinéfilos de todo el mundo y, en el peor de los casos, profundamente respetada incluso por sus detractores.

Celebrando por todo lo alto su cuarta década de existencia –fue fundada en 1974- y con su inquieto y exigente fundador, David Wilson, todavía participando con el entusiasmo que le caracteriza en el planteamiento, el diseño y la evaluación final de cada producto, Wilson Audio es un verdadero icono en el ámbito de la innovación tecnológica al servicio de la música, el refinamiento estético y la obsesión por la resolución, el equilibrio tonal y, en suma, la preservación de la integridad de los mensajes sonoros más complejos sin compromisos de ningún tipo. Para celebrar tal efemérides, nos ha parecido una idea inmejorable, sobre todo ahora que hemos tenido la oportunidad, de celebrar los 40 años de vida de Wilson Audio dedicando nuestro Blog de esta semana al actual súmmum de la marca: la casi divina, en el sentido de que casi no es de este mundo, Alexandria XLF.

 

El largo y difícil pero excitante 
y apasionante camino hacia la verdadera excelencia

Hay en la actualidad un número casi excesivo de cajas acústicas cuyo precio supera los cien mil euros por pareja. Cajas todas ellas opulentas, pero de musicalidad dispar y, en consecuencia, difíciles de justificar al cien por cien si el objetivo último es reproducir satisfactoriamente música y cine a tamaño real en la intimidad del hogar. Por eso creemos fundamental conocer lo que hay detrás de la Alexandria XLF porque lo que descubrimos es un ADN con muy pocos precedentes; de hecho, en el momento actual, único. La “prehistoria” de la protagonista del presente Blog lo encontramos en uno de los sistemas de altavoces más espectaculares, revolucionarios y todavía deseados de la historia del audio: el conjunto WAMM, siglas de “Wilson Audio Modular Monitor”, formado por cuatro bloques y que se mantuvo en el mercado durante más de 20 años. Absolutamente descomunal en todos sus aspectos, precio incluido, el WAMM fue en su momento el no va más, el auténtico final del camino, para quienes aman la música por encima de todas las cosas y la quieren tener en casa exactamente igual que en la sala de conciertos.

 

A principios de la década de los noventa del siglo pasado, Wilson Audio desarrolló un modelo ideado específicamente para poner las formidables prestaciones del conjunto WAMM al alcance de un mayor número de aficionados, todo ello con el “plus” de un formato más compacto. Nacían las recordadas X-1 Grand SLAMM (“Super Linear Adjustable Modular Monitor”), que más adelante se modificarían para dar paso a su versión Series 2 y algunos años más tarde a las rompedoras X-2 Alexandria y X-2 Alexandria Series 2.
La Alexandria XLF constituye un “rizar el rizo” de la Alexandria X-2 Series 2 aunque sin sustituirla. Un “rizar el rizo” a la manera de Wilson Audio, lo que significa que es el fruto de una reflexión muy meditada en lo conceptual que se ha materializado con ayuda de los refinamientos técnicos necesarios a fin de conseguir mejoras sonoras inapelables.
Espectacular en su presencia, muy similar a la de la X-2 Alexandria Series 2 aunque con elementos diferenciadores más marcados, como es el caso de las características curvas de sus paneles laterales, la Wilson Audio Alexandria XLF tiene en el “re-enfoque” de la siempre crítica adaptación caja/sala su principal aportación.

En concreto, las siglas XLF hacen referencia a la principal innovación incorporada en la nueva Wilson Audio: un sistema de gestión pasiva de la respuesta en graves único llamado “Cross Load Firing port” (“puerto Reflex de Carga Cruzada”). Dicho sistema permite lograr un hito sin precedentes. Lo logra junto con el empleo del exclusivo material “S” en la construcción de los paneles de su módulo superior, con un filtro divisor de frecuencias completamente rediseñado y un tweeter de nueva factura (bautizado con el nombre “Convergent Synergy tweeter”, presente también en modelos como la Alexia o la Sasha W/P). Supera las prestaciones de las X-2 Alexandria en cada uno de los parámetros que determinan la perfecta reproducción de la música grabada. ¿Y cuáles son dichos parámetros? Citaremos "sólo" los más relevantes: contraste dinámico, expresión de los armónicos, presentación espacial y linealidad de la curva de respuesta en frecuencia, a lo que hay que añadir unos graves mejorados a la vez que más fácilmente adaptables a las características de la sala de escucha.

El sistema XLF constituye la conclusión lógica de la permanente inquietud de Dave Wilson por conseguir un perfecto maridaje entre caja acústica y sala, lo que pasa por adaptar la respuesta en graves a cada situación concreta. De hecho, muchas de las innovaciones más sobresalientes puestas a punto por Wilson Audio, como por ejemplo el retardo de propagación ajustable, han tenido como objetivo ajustar de manera precisa el rendimiento de las cajas acústicas en entornos residenciales reales. En este sentido, la gran aportación del XLF es que permite seleccionar la ubicación del puerto bass-reflex de la caja entre posición trasera o frontal en función de las propiedades de cada sala. A ello hay que añadir un 14% de volumen adicional en el recinto de graves, con paredes (fabricadas en el extraordinariamente rígido y acústicamente inerte material “X” de Wilson Audio) de mayor grosor y refuerzos internos dispuestos en una geometría completamente mejorada. Por otro lado, la Alexandria XLF utiliza paneles más gruesos en las “alas” que soportan los módulos que albergan los dos transductores de medios y el tweeter, siendo el resultado una plataforma acústicamente inerte para los mismos. Por su parte, el altavoz de agudos “Convergent Synergy” fue el resultado de extensas investigaciones llevadas a cabo con todo tipo de materiales –cerámica, diamante y berilio, además del titanio utilizado habitualmente por Wilson Audio- con el fin de obtener el combinado perfecto de respuesta plana, banda pasante muy amplia y contraste dinámico. Utiliza una cúpula de seda de reciente desarrollo que no sólo satisface los requerimientos mencionados, sino que exhibe una combinación única de baja distorsión y elevada capacidad de manejo de potencia, todo ello reforzado por una habilidad sin precedentes para resolver sin esfuerzo las texturas armónicas de bajo nivel manteniendo la coloración en unos niveles inaudibles. Lo que tenemos como resultado del largo camino que ha permitido llegar a la Alexandria XLF es una imponente y sofisticada caja acústica de tres vías y elevada sensibilidad (93’5 dB/W/m) cuya respuesta en frecuencia sin pérdidas excede el rango de frecuencias de audio (19’5-33.000 Hz) y cuya impedancia mínima (3 ohmios para un valor nominal de 4 ohmios) asegura la plena compatibilidad con un extenso repertorio de amplificadores.

 

Nuestra sala favorita convertida
en la platea de los mejores momentos musicales

Asociamos las Alexandria XLF a una pareja de bloques de potencia monofónicos D’Agostino Momentum, estando la electrónica de control formada por el previo de línea Momentum Preamplifier de la misma marca y el fantástico preamplificador de fono Audio Research Reference Phono 2 SE (a falta de disponer del superior Reference 10). Como fuentes optamos por el sensacional giradiscos Criterion de la australiana Continuum Audio Labs equipado con una cápsula van den Hul The Colibrí en la parte analógica y por el reproductor de CD/SACD Esoteric K-01x y el “streamer” Marantz NA-11S1 en la digital. Los cables, Transparent Audio Opus MM en cajas y Reference MM en interconexión (salvo el Marantz, con el que utilizamos un Reference “básico”). Después de realizar varias pruebas, dejamos el puerto bass-reflex en su posición de fábrica, es decir, en ubicación posterior, porque nos parece la más adecuada en vista de las particulares condiciones –dimensiones generosas- de la sala elegida.

Basándonos en las impresiones obtenidas durante largas y felizmente relajadas sesiones de escucha, hay una  evidencia: que las Alexandria XLF “aman” la música con una pasión desbordante. Una música que fluye desde ellas como si nada, a la vez que a nivel cuantitativo estamos ante un diseño de corte tan aristocrático/refinado como desacomplejado/cañero que no se arruga ante ningún género musical.

Es más, aunque el extremo grave es objetivamente perfecto, incluso visceral, la curva de respuesta en frecuencia subjetiva global lo es aún más –la fatiga auditiva provocada por las Wilson Audio es cero incluso con unidades recién desprecintadas- que da la sensación de que, en efecto, no falta nada. La radiación acústica procurada por las XLF contribuye muchísimo a esta valoración por cuanto su facilidad para rellenar, con todo lujo de detalles, escenas sonoras de grandes dimensiones no sólo es perfectamente comparable, sino que incluso supera a la de los diseños electrostáticos más legendarios.

Por lo demás, la opción de “jugar” con el puerto bass-reflex, sin precedentes con este nivel de complejidad, nos permite disponer de unos graves y, sobre todo, de un extremo grave soberbiamente tamizado que permite pulir aristas a menudo desagradables provocadas por la cercanía de las cajas a las paredes de la sala. En suma, es la Wilson Audio Alexandria XLF una obra de arte desde todos los puntos de vista, en nuestra opinión, la mejor Wilson Audio de la historia y un producto que merece la máxima recomendación para quienes amen la música de verdad e incluso con locura. Es la excelencia verdadera. Más información>>