Poner al día un producto clásico para rediseñarlo varias décadas después sin que pierda su esencia y aportar mejoras contundentes en sus prestaciones es una tarea que no está al alcance de todo el mundo, porque hay que saber introducir cambios sustanciales respetando a la vez las esencias del original. En el ámbito de las cajas acústicas, es evidente que la británica Wharfedale, uno de los nombres carismáticos de la historia de la Alta Fidelidad, se ha convertido en un verdadero experto en esta difícil disciplina, con la metódica introducción en el mercado de algunas de sus realizaciones emblemáticas, todas ellas englobadas en su admirada Serie Heritage.

No satisfecha con ello, la compañía fundada por Gilbert Briggs en 1933 ha encontrado otro apasionante desafío, la curvatura del círculo, proponiendo la versión “Super” (una especie de “turbo”) de algunos de esos modelos “reimaginados”, siendo la correspondiente al mítico monitor Linton la más reciente de las mismas y que protagoniza este Blog.
El paso de Linton a Super Linton: otro fruto del talento de Peter Comeau
Lo primero que hay que hacer para comprender la justificación que hay detrás de un cambio en apariencia sutil, aunque que en la práctica implica un elevado grado de complejidad, es situar el texto en su contexto. Así, cuando en 1965 Wharfedale introdujo en el mercado su caja acústica de estantería Linton, se convirtió rápidamente en un superventas de la veterana compañia británica, en parte debido a la belleza de su estética, rubricada por el prestigioso Robert Gutmann, del British Design Council, y, por supuesto, a su extraordinaria calidad sonora.

Este mismo camino fue el que recorrió el actual Linton Heritage, que heredó el aspecto externo del original pero fue completamente puesta al día, tanto en el interior como en el exterior, para convertirse en otro superventas. Lo que probablemente no sea tan conocido es que en 1967 se comercializó la Super Linton, una versión ligeramente "afinada" de la popular Linton que acaba de ser exhaustivamente actualizada en la forma del “supermonitor” Super Linton.

El responsable de esta proeza es, ¡cómo no! el talento del equipo de ingenieros dirigido por Peter Comeau, el reputado Director de Diseño Acústico del grupo empresarial al que pertenece Wharfedale, y un profundo y respetuoso conocedor de su historia, condición indispensable para preservar la integridad de una filosofía que posee una poderosa personalidad.
Super Linton: cambios potentes en el recinto, los transductores y el filtro
La Super Linton nace partiendo de las premisas que acabamos de apuntar, léase respeto al modelo de base por un lado y adición de modificaciones profundas en los elementos clave que la constituyen por otro. La primera innovación de calado la hallamos en el recinto, sensiblemente mayor gracias al incremento de su altura en unos 50 mm, y en cuya construcción se ha recurrido a una estructura sándwich, formada por capas de MDF acopladas entre sí mediante una cola amortiguante basada en latex, especialmente calculada para reducir la frecuencia de resonancia del conjunto por debajo del umbral de audibilidad.

Por su parte, en el interior del recinto, de tipo bass-reflex (con dos puertos posteriores), hay gruesos tacos de espuma fonoabsorbente y hebras de fibra que ayudan eficazmente a absorber vibraciones propias del mismo. En paralelo, el aumento del volumen interno y el uso de un altavoz con cono de fibras entrelazadas de Kevlar de 200 mm, equipado con un potente motor magnético, ha permitido extender de manera significativa la respuesta en graves, situándose el punto de corte a -6 dB en nada menos que 32 Hz. En lo que concierne a la restitución de los agudos, la Super Linton opta por vez primera por un fino y ligero tejido textil revestido de un material absorbente especial en su cúpula, apoyado por un motor magnético con un imán de cerámica que refuerza su dulzura tímbrica.

En paralelo, la bocina de bajo perfil revisada que rodea la cúpula asegura una respuesta muy suave que desciende la zona media-alta, mientras que la innovadora forma de la placa frontal aumenta la dispersión de las frecuencias altas. De reproducir la zona media del espectro se encarga un transductor, también con cono de fibras entrelazadas de Kevlar, montado en una cámara cilíndrica dedicada con fibras fonoabsorbentes, que tiene por objeto cancelar la onda posterior generada por aquél y maximizar de este modo la expresividad de voces e instrumentos. Señalemos finalmente que la gestión de este sistema de altavoces es confiada un filtro divisor de frecuencias de en el que la configuración final se decidió después de cientos de horas de escucha.

Organizado en dos placas de circuito impreso a fin de eliminar posibles interferencias electromagnéticas procedentes de los componentes de la sección de graves que afecten a la restitución de medios y agudos, incluye bobinas y condensadores altamente especializados elegidos por su neutralidad y transparencia. A ello contribuye asimismo el cableado interno empleado, que combina dieléctrico de PE expandido y conductores de LCOFC (“Long Crystal Oxygen-Free Copper”) con la finalidad de garantizar una transferencia de señal óptima. La Super Linton se completa con unos acabados del máximo nivel (caoba o nogal) que relejan a la perfección su alma clásica.
Sonido inequívocamente Linton con una garra y una espaciosidad superiores
Probamos las Super Linton, colocadas sobre sus magníficos soportes de suelo a medida (una adición que recomendamos de manera entusiasta), junto a un amplificador integrado estereofónico con DAC Audiolab 9000A, un “streamer” WiiM Pro Plus y un giradiscos Pro-Ject Debut EVO 2 con cápsula fonocaptora de imán móvil Pick it MM EVO. En cuanto al cableado, Pro-Ject en fono e In-Akustik el resto.

Wharfedale da para este flamante “supermonitor” una curva de respuesta en frecuencia que abarca desde 39 hasta 20.000 Hz (+/-3 dB), lo que implica la capacidad para reproducir sin pérdida el grueso de grabaciones musicales. Si también consideramos una sensibilidad de 90 dB/W/m y una impedancia mínima de 3’9 ohmios certifica que estamos ante una caja acústica fácil de atacar.

Y, en efecto, así es, porque, además, la potencia de la electrónica de amplificación elegida da para mucho al respecto. ¿El resultado? Un sonido rico, muy cálido y repleto de vitalidad complementado por una escena sonora vistosa y muy bien proporcionada, con voces perfectamente equilibradas, graves vigorosos y una transparencia, tanto en la zona alta como en términos globales, que conecta con la genuina tradición del sonido británico.