Whaferdale Linton Heritage a prueba

7 de Mayo de 2020 ada

Desarrollada para celebrar el 85º aniversario de Wharfedale, la Linton Heritage es una soberbia expresión del mejor y, a la vez, más tradicionalista saber hacer de la industria del audio británica en materia de cajas acústicas. Una caja acústica que, tomando como punto de partida un diseño que vio la luz por vez primera hace más de medio siglo, ha recibido profundas y calculadas mejoras tanto a nivel estético como de concepción de fondo y, por supuesto, tecnología pura y dura.

¿El objetivo? Ofrecer una presentación sonora extremadamente honesta y equilibrada con un punto de garra que le permite satisfacer las expectativas de varias generaciones de aficionados -algo nada sencillo- con la guinda de un precio muy competitivo.

Poniendo al día una estética sonora personalísima

Hablar de sonido inglés en plena era de la “Hi-Res” digital con calidad de estudio puede resultar chocante, por cuanto a la mayoría de aficionados jóvenes –y muchos no tan jóvenes- les retrotraerá a los años en los que el audio estereofónico era el no va más en electrónica de consumo. Pero la verdad es que el citado “sonido inglés” aportó mucho en un momento en el que los soportes de alta calidad para música grabada empezaban a ver la luz, contribuyendo poco a poco pero con fuerza a consolidar el concepto mismo de reproducción sonora en Alta Fidelidad.

¿Y qué aportó? En esencia, una presentación pausada, comedida, muy equilibrada y, por lo tanto, con una curva tonal subjetiva extremadamente homogénea a lo largo de todas las frecuencias de audio, léase entre 20 y 20.000 Hz, todo ello complementado por una capacidad de análisis en la que lo quirúrgico nunca se anteponía a la naturalidad de la música pese a que la componente dinámica tenía un perceptible punto de contención. En definitiva, el “sonido inglés” era lo que más adelante se definiría como “muy musical”, por lo que se ganó inmediatamente el respeto de los melómanos más exigentes y, por supuesto, de los amantes de la perfección sonora. A nivel de mercado, varios fueron los representantes de esta filosofía de escucha, marcas icónicas en su mayoría hasta el punto de seguir en la brecha varias décadas después de su fundación.

Una de ellas es la veteranísima Wharfedale, fundada por G. A. Briggs en 1932 y que casi 90 años después impresiona por la vitalidad de su catálogo, en que se ha reservado un rincón muy especial para las versiones actualizadas de los modelos más celebrados de su fructífera historia. Y así llegamos a la protagonista del presente Blog: la Linton Heritage, un soberbio monitor de tres vías creado para celebrar el 85º cumpleaños de Wharfedale que corrige y amplia el modelo original en todos los aspectos, tanto conceptuales como técnicos y estéticos.

Carga de graves modificada y transductores de última generación

Como se cansan de decir quienes la han puesto a punto, la Linton Heritage representa el modelo más icónico de Wharfedale en su larga trayectoria como fabricante de cajas acústicas para aplicaciones domésticas de alta calidad. De hecho, estamos ante un sistema de altavoces que encarnó la investigación pionera de la firma británica a lo largo de las décadas de los 60’, 70’ y 80’ del siglo pasado, con un linaje que se remonta a 1965 y que desde siempre ha sido fabricada respetando los principios de calidad absoluta y relación calidad/precio que han presidido la trayectoria empresarial de la firma británica.

De ahí que la renovada Linton, desarrollada por un equipo de ingenieros encabezado por el prestigioso Peter Comeau, ejemplifique magníficamente esta filosofía mediante un muy cuidado balance de artesanía de alto nivel, naturalidad sonora y asequibilidad en el contexto de una caja acústica bellamente proporcionada que, sin renunciar a las esencias del diseño original, sí aporta modificaciones sustanciales no sólo en tecnología y materiales, sino incluso en algunos elementos de su concepto de base. Así, en la Linton Heritage se utiliza un sistema de carga de graves bass-reflex con dos puertos posteriores en vez de la tradicional suspensión acústica (es decir recinto hermético) del modelo original. ¿Qué se gana con ello? De entrada, una mayor extensión de la respuesta en graves, que llega hasta unos muy notables –en un diseño de esta clase- 40 Hz y, casi más importante aún, un incremento sustancial en la sensibilidad, que con 90 dB/W/m permite a la renovada Linton ser cómodamente atacada por un amplio espectro de electrónicas. Por otro lado, el uso de dos puertos bass-reflex compactos en vez de uno de mayores dimensiones permite controlar mejor el comportamiento de la zona baja del espectro en salas/ubicaciones “delicadas” y evitar de este modo interacciones susceptibles de perjudicar negativamente la curva tonal subjetiva. A ello contribuye también de manera sustancial el opulento y robusto soporte de suelo específicamente diseñado para la Linton Heritage, que al situar los altavoces a su altura emisiva óptima garantiza una presentación espacial lo más natural posible.

En lo que respecta a la ingeniería de los transductores, tanto en el cono del de medios (135 mm de diámetro) como en el de graves (200 mm de diámetro) se recurre a las ampliamente contrastadas fibras entrelazadas de Kevlar, a lo que hay que añadir un innovador esquema de control del flujo magnético en el bloque motor que maximiza tanto la linealidad de su respuesta como su capacidad dinámica. De la reproducción de las frecuencias altas del espectro se encarga un tweeter de cúpula blanda de 25 mm cuyo motor magnético de alta potencia asegura la perfecta restitución de los mejores registros en alta resolución. Y en cuando a la gestión de los tres altavoces comentados, se confía a una circuitería de filtrado diseñada con la ayuda de software desarrollado a medida para Wharfedale.
Ya para finalizar, señalemos que también la construcción del recinto –que ahora tiene más volumen- ha sido mejorada, al utilizarse en los diferentes paneles madera contrachapada revestida en sus dos caras por finas láminas de MDF, siendo el resultado una mayor rigidez acompañada de una neutralidad acústica global superior.

 

Sonido cálido y equilibrado pero también  incisivo y enérgico

La simple conexión de la Linton Heritage, montadas sobre sus soportes dedicados, al amplificador integrado estereofónico con “streamer” incorporado Marantz PM-7000N vía In-Akustik nos permite tener un sistema estereofónico formalmente “mínimo” (la adición de un giradiscos siempre la podemos dejar para más adelante) pero musicalmente soberbio.

En primer lugar, porque los tan elegantes como contundentes 80 vatios continuos por canal sobre 4 ohmios de potencia disponible se entienden a la perfección, gracias a una circuitería de inspiración 100% audiófila, con los 6 ohmios de impedancia nominal y los 3’5 ohmios de impedancia mínima de las Wharfedale. Y en segundo lugar, porque el “streamer” que alberga el Marantz en su interior está a la altura de la reputación de la marca. Gracias a ello, lo que obtenemos es un sonido extremadamente pulcro y espacioso cuya sorprendente capacidad dinámica marca una diferencia potente con respecto a la Linton original. En definitiva, la Linton Heritage tiene el inmenso mérito de revitalizar la presentación sonora de su ilustre predecesora sin tocar ni un ápice la regularidad de su curva tonal subjetiva y mejorando tanto la extensión de la misma como la calidad constructiva, manteniendo a la vez intacta su excepcional relación calidad/precio.

 

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