Wadia 321

8 de Julio de 2014 Sarte

La fuerza de los pioneros

La proliferación casi descontrolada –aunque, por otra  parte, lógica- de procesadores digitales de audio, DAC’s en lenguaje coloquial, ha hecho que ahora mismo el mercado esté repleto de un montón de máquinas que, sobre el papel, hacen más o menos lo mismo. Esto significa que el usuario deseoso de mejorar su fuente digital, tanto si se trata de un ordenador, como de un dispositivo móvil a la última o de un lector de disco óptico “clásico”, puede enfrentarse a un dilema importante a la hora de elegir.

En el fondo se trata, como no nos cansamos de decir, de encontrar ese producto que marca la diferencia y que, en el caso concreto del audio digital, es aquel que permite suavizar las aristas armónicas que caracterizan a la inmensa mayoría de grabaciones digitales… por lo menos para quienes la música y sus infinitos matices de verdad importan.

 

Una apuesta permanente por la innovación al más alto nivel

Wadia Digital, Wadia a secas desde que se incorporó al Fine Sounds Group (al que también pertenecen Audio Research y Sonus faber), es una marca estadounidense que nos retrotrae a los primeros tiempos del sonido digital, unos tiempos en los que el llamado “sonido perfecto” del CD estaba empezando a convertirse en una pesadilla para melómanos y audiófilos de todo el mundo por una tecnología que pasaba por alto las sutilezas que diferencian una reproducción sonora capaz de emocionar de otra estándar.

Wadia destacó de inmediato por la originalidad conceptual y la sofisticación técnica de sus soluciones, que, cuando vieron la luz, fueron calificadas de revolucionarias por la prensa especializada más influyente del momento. ¿Cuál era el elemento diferenciador, la “revolución”? Pues sencillamente la combinación de tecnologías entonces desconocidas en el ámbito del High End, léase el procesado digital de señal (DSP) avanzado con un algoritmo DigiMaster que permitía realizar en el ámbito del software una serie de operaciones –filtrado de la señal digital, eliminación de artefactos digitales, reconstrucción de la señal analógica- que con el hardware disponible en aquel entonces -segunda mitad de los años ochenta del siglo pasado- generaban serios problemas que incidían directamente en la personalidad sonora. El invento no sólo funcionó, sino que incluso creó escuela porque en su momento suponía la diferencia entre oír música “digital” y oír música con la calidez y el realismo propios del mejor sonido analógico.

 

Lo que acabamos de comentar nos lleva a uno de los elementos fundamentales del presente Blog: las palabras “decoding computer” que acompañan al Wadia 321 y que, en esencia, vienen a querer decir que el Wadia no es un “DAC” al uso (que se limita a gestionar señales digitales procedentes de fuentes varias y convertirlas en analógica aplicándoles a lo sumo algún remuestreo), sino que transforma la información que le es enviada para que la música resultante sea capaz de recrear la ambientación y la riqueza de matices armónicos de la grabación original. Es, por tanto, un procesador digital de audio de gama alta por cuanto la entrada de Wadia en el antes citado Fine Sounds Group le ha permitido aprovecharse de las economías de escala –también existentes en el mundo del High End- que ello comporta. El resultado es un aparato de estética seria pero moderna y atractiva en cuyo diseño externo se reflejan las líneas “high tech” que desde siempre han estado incrustadas en el código genético de la firma estadounidense. Lo primero que nos encontramos es un panel frontal muy bien pensado que combina un visualizador de funciones amplio y claro que nos informa sobre la entrada seleccionada, la frecuencia de muestreo y, detalle interesante, el nivel de volumen. Un detalle interesante porque indica que el Wadia 321 alberga en su interior un preamplificador de línea de alta calidad y, por tanto, se puede conectar directamente a una etapa de potencia. Por otro lado, un botón de configuración –Setup- nos permite adaptar el aparato a nuestras necesidades. Pasando al panel posterior, tenemos una conectividad muy generosa y completa tanto en el ámbito analógico como, por supuesto, en el digital.

Así, el Wadia 321 suma a las salidas analógicas balanceadas y no balanceadas un total de cinco entradas digitales, concretamente 2 coaxiales S/PDIF, 2 ópticas EIAJ-TosLink y 1 USB de alta velocidad (con conector de tipo B) que permiten tratar un amplio espectro de señales digitales para devolverlas al dominio analógico con el nivel de calidez, detalle y aireación que cabe esperar de un producto diseñado por Wadia Digital. Es importante destacar que la toma USB permite manejar señales con cuantificación a 32 bits y frecuencia de muestreo de 192 kHz, mientras que el resto se han de “conformar” con el que se ha convertido en el estándar de facto del nuevo audio digital de alta resolución, es decir, el ya célebre “24/192”. Ya para finalizar, destaquemos que el uso, en la sección analógica de salida, de una topología circuital pensada para minimizar todo tipo de ruidos y ejecutada con componentes de alta calidad garantiza el pleno aprovechamiento del potencial de las señales entrantes con el fin de reconstruirlas en el dominio analógico preservando su integridad armónica y espacial. En este aspecto concreto, juega un papel destacado la fuente de alimentación, que es ejecutada con componentes específicamente seleccionados para que el nivel de ruido de fondo sea lo más bajo posible a lo largo de una generosa curva de respuesta que satisfará a los más exigentes (4-20.000 Hz, +/-0’5 dB, es decir virtualmente perfecta en toda la gama audible). En resumen, insistimos en recalcar la esencia del Wadia 321: un DAC inteligente y equipado con herramientas diseñadas para llegar mucho más lejos en la “musicalización” de señales de audio que sus congéneres que funcionan, por decirlo de un modo ilustrativo, “a piñón fijo”.

 

Un sonido ágil y aterciopelado que cautiva

La configuración que hemos diseñado para escuchar el 321 tiene como protagonistas, además del propio Wadia 321, lo que bien podríamos llamar, respectivamente, un “superclásico” y un “clásico moderno” del High End: amplificador estereofónico a válvulas Audio Research VSi75 y cajas acústicas Sonus faber Olympica II. Todo ello sin olvidar nuestro ya célebre portátil Mac, que, en este caso, hizo de fuente única del equipo. Para las conexiones elegimos, en esta ocasión, en el catálogo de la siempre innovadora van den Hul: The USB Ultimate en digital, The Cliff en modulación (RCA) y The Cloud en cajas, los dos últimos basados en la sofisticada y muy musical (que es lo que nos interesa) tecnología 3T de la marca holandesa.


Sin pretender dejar de lado la facilidad y elegancia del proceso de configuración del Wadia 321 y habiendo tomado la sabia precaución de ponerlo en marcha junto con el VSi75 (a los componentes digitales un poco de temperatura les va de miedo, sobre todo para estabilizar el reloj maestro), nos deslumbra la sensación de poderío y, a la vez, la extrema precisión –entendida como capacidad de análisis al máximo nivel- exhibida por el sonido global del conjunto. De hecho, nos atreveríamos a decir que la percepción de que podemos pisar a fondo el pedal del acelerador sin que nada se colapse se traslada de inmediato a la escucha, que adquiere una vitalidad imposible de encontrar en ningún otro procesador digital/DAC del mismo precio e incluso superior que hayamos podido escuchar, en especial con grabaciones de música clásica que contengan masas corales y orquestales importantes. Luego están, por supuesto, los detalles, las microinformaciones cuya perfecta/imperfecta restitución marcan la diferencia, que caen uno tras otro con limpieza quirúrgica en un festival de magia al servicio de la reproducción musical. La verdad es que podríamos estar un día entero escuchando nuestras grabaciones digitales favoritas con este sensacional procesador. También con otras cajas acústicas, aunque con las Olympica II y su revolucionario esquema de carga bass-reeflex más esa calidez plácida y envolvente pero conectada a la realidad que caracteriza a los amplificadores de Audio Research, podemos asegurar que estamos más que bien servidos. A la vista de nuestras reflexiones, no nos cabe ninguna duda de que el Wadia 321 realmente “suma” a la hora de escuchar música, máxime si además consideramos su precio inusualmente asequible para tratarse de un procesador digital que, más que de “High End” tal cual, en muchos aspectos es de referencia.

 

 

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