Tannoy Mercury V4i

24 de Mayo de 2014 Sarte

Un excelente punto de partida

Hace medio año, dedicamos un Blog al monitor compacto  Mercury V1i de Tannoy por lo increíblemente “redondo” que nos pareció en todos y cada uno de sus aspectos. Una “redondez” que sin embargo venía de largo porque se trataba de una nueva edición de uno de los grandes “clásicos democráticos” del que sin duda es el decano europeo en materia de sistemas de altavoces para aplicaciones domésticas y profesionales: la británica Tannoy. Nos pareció magnífica la Mercury V1i para entrar sin complejos en el mundo de la Alta Fidelidad, de la reproducción musical a tamaño natural, en el contexto de un equipo de muy alta relación calidad/precio. Pero un monitor de estantería es un monitor de estantería, con sus ventajas estéticas y de polivalencia pero también con sus limitaciones a nivel de presión sonora máxima y extensión de la respuesta en graves cuando se dispone de una sala con unas dimensiones mucho mayores. Cierto que siempre tenemos la opción de añadir un subwoofer a nuestros monitores, pero para muchos amantes del buen sonido la “opción columna” siempre resulta más/mucho más  agradecida. Y como el factor precio importa, y mucho, nos pareció que la traslación lógica de nuestras reflexiones sobre la citada Mercury V1i al ámbito de las columnas no tenía un candidato mejor que su hermana mayor, la esbelta y distinguida Tannoy  Mercury V4i. Así llegamos, de nuevo, a otro excelente punto de partida, en este caso con el “plus” de una presencia física y un sonido que también se adaptarán –lo hemos comprobado- a las exigencias de los amantes del cine a lo grande que busquen un sistema de altavoces solvente y convincente para acompañar a su televisor (o videoproyector) y su reproductor de Blu-ray Disc o servidor multimedia  a la última.

 

Mejorando una receta ya muy elaborada

No son los creadores de la Tannoy Mercury V4i especialmente prolijos a la hora de dar a  conocer los detalles que marcan las diferencias clave entre esta sugerente –punto de lujo y exclusividad incluidos- columna y su celebrada antecesora, la ultravendida Mercury V4. Sin embargo, la combinación de los datos técnicos publicados con las sensaciones irreemplazables que se sienten cuando tenemos el producto delante nuestro permite deducir lo previsible: que una empresa como Tannoy no sustituye así como así, en plan “cambiar por cambiar” una de sus familias de productos  más exitosas. El primer elemento destacable lo encontramos en un recinto cuya estructura de refuerzos internos ha sido cuidadosamente modificada con respecto a la versión anterior para que mejore no sólo la rigidez del conjunto sino también la neutralidad acústica del mismo, un detalle con amplias repercusiones en el sonido final al haber menos energía “mala” y por tanto susceptible de ser “invertida” en coloraciones.
 

Todo ello sin olvidar las previsibles mejoras que ello comporta en parámetros tan valorados como la pegada, el nivel de silencio y el pertinente incremento de la espacialidad (léase mejora de la anchura, la altura y la profundidad de la escena sonora).El recinto en sí está construido en placas de aglomerado rellenas de pulpa de madera y fibra de alta densidad, lo que en conjunción con la nueva base –plinto- y sus correspondientes puntas de desacoplo aportan un plus de precisión y definición al sonido. Y todo en el contexto de una presencia física muy agradable: la Tannoy Mercury V4i está francamente bien construida y los acabados no tiene nada que envidiar –guardando las lógicas distancias- a los de los modelos más opulentos –que lo son, y mucho- de la propia Tannoy.Una observación esta última que nos recuerda la coherencia extrema y la aplicación rigurosa de las economías de escala –la innovación se introduce primero en los modelos de referencia para luego trasladarse metódica y progresivamente a los más asequibles. Innovación técnica de la mejor especie la encontramos en la configuración de altavoces empleada, que por más señas corresponde a un sistema de 2 vías con 3 altavoces con el fin de disponer de un contundente refuerzo de graves. Al igual que en la Mercury V1i, el transductor de agudos nos sorprende por incorporar una cúpula de aleación de aluminio de 25 mm de diámetro excitada por un motor de alta potencia con imán de neodimio, todo ello en el contexto de la ya clásica tecnología “WideBand” de Tannoy, que permite reproducir frecuencias situadas mucho más allá del límite superior audible (corte a -6 dB en 53.000 Hz) y por tanto va de perlas para reproducir sin fatiga los contenidos digitales de alta resolución más avanzados del momento.Misma sensación de optimización de recursos encontramos en los dos altavoces de medios/graves (la frecuencia de corte de la Mercury V4i se sitúa en 2.600 Hz), de nuevo un diseño de la propia Tannoy que en este caso monta un cono de pasta de papel tratada de 152 mm de diámetro excitado por un motor que le permite realizar grandes desplazamientos manteniendo en todo momento el control.
 

El punto de corte a -6 dB se sitúa en 32 Hz, lo que significa que estamos ante una caja acústica capaz de reproducir sin pérdidas  frecuencias del orden de 40/45 Hz; en otras palabras, que podemos incluso prescindir de  subwoofer salvo que lo requiera una aplicación concreta (Cine en Casa en una sala de grandes dimensiones, por ejemplo). La gestión de estos transductores se lleva a cabo por un filtro (de tipo acústico con topología Linkwitz-Riley de 4º orden… mismo diseño de base que en la Mercury V1i) que impacta por exhibir una sofisticación poco habitual en un producto tan asequible por cortesía de la aplicación de esa economía de escala a la que antes hemos hecho referencia. Por lo tanto, no es nada extraño que en el citado filtro encontremos componentes de grado audiófilo -sí, de grado audiófilo- combinados con lo que la firma británica denomina “Differential Materials Technology” (DMT), una solución que tiene que ver con el amortiguamiento en los condensadores de la sección de alta frecuencia y que sencillamente obra milagros en el sonido al facilitar la perfecta integración de los tres altavoces de la Mercury V4i. A ello hay que añadir el uso de cables de plata de alta pureza –otro detalle muy notable en un producto de este precio- y una ejecución impoluta. Por otro lado, la sensibilidad posee un valor muy práctico )91 dB/W/m), lo que junto a una curva de impedancia muy estable (valor nominal de 8 ohmios) nos da mucho margen de flexibilidad a la hora de  seleccionar el amplificador (Tannoy nos habla al respecto de una potencia de ataque comprendida entre 10 y 140 vatios, lo que significa que con 40 vatios iremos razonablemente bien en una sala de dimensiones “normales”… es decir de unos 20-25 metros cuadrados).

 

Un sonido decidido, enérgico y equilibrado… muy bien resuelto

Nada como mantener unas mismas condiciones de evaluación para conocer el potencial de un determinado producto, por lo que nos pareció idóneo combinar la Mercury V4i con las mismas electrónicas que la Mercury V1i, es decir el amplificador integrado Marantz PM6005 y el reproductor de discos compactos CD6005 de la misma marca, cableado todo ello por van den Hul, a los que añadimos un giradiscos Pro-Ject Elemental equipado con una cápsula Ortofon OM10.

Amplio y generoso: así es ya de entrada el sonido de las Mercury V4i. Una excelente presentación espacial –incluso en altura por cortesía de la capacidad dinámica del amplificador empleado- es el prólogo para una equilibrada combinación de armónicos en la zona alta. Ecuanimidad en los medios y un impacto imponente en los graves, todo ello en el contexto de una estética sonora global armoniosamente estructurada. La Tannoy da realmente mucho de sí porque es delicada por un lado y exhibe grandes dosis de autoridad por otro. Sólo hay que afinar en la elección de la electrónica de ataque para que esta sorprendente caja acústica revele lo mejor de sí misma. ¿Más vatios? Desde luego, con el PM6005 se las apaña más que bien, aunque si tenemos una sala más grande igual necesitaría unos vatios de más (aquí entraría en juego el Marantz PM8005, aunque, claro, tendríamos que incrementar nuestro presupuesto). Por otro lado, la Mercury V4i también le echa un guiño al Cine en Casa precisamente como consecuencia de ese sonido vistoso y dinámico que posee. Sin duda, una excelente inversión con el valor añadido de una estética que gusta a primera vista.

 

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