Sony OLED FWD-65A1 a prueba

4 de Octubre de 2017 Sarte

Un paso más hacia la perfección en visualización de imágenes

Procesador digital de vídeo X1 Extreme, panel OLED de última generación, un sistema de audio alucinante y unas opciones de gestión y conectividad espectaculares. Y esto sin olvidar un diseño extraordinariamente cuidado que facilita su integración en los entornos comerciales y residenciales más exquisitamente exigentes.

Estas son las credenciales del FWD-65A1, la primera propuesta de Sony para la visualización de imágenes de alto nivel vía pantalla plana que incorpora una tecnología de la que ya se puede decir sin ninguna reserva que ha alcanzado su madurez: los paneles OLED. Procesador digital de vídeo X1 Extreme, panel OLED de última generación, un sistema de audio alucinante y unas opciones de gestión y conectividad espectaculares. Y esto sin olvidar un diseño extraordinariamente cuidado que facilita su integración en los entornos comerciales y residenciales más exquisitamente exigentes. Estas son las credenciales del FWD-65A1, la primera propuesta de Sony para la visualización de imágenes de alto nivel vía pantalla plana que incorpora una tecnología de la que ya se puede decir sin ninguna reserva que ha alcanzado su madurez: los paneles OLED. La diferencia la marca la experiencia única y, sobre todo, el liderazgo tecnológico incuestionable e ininterrumpido de Sony en el sector del vídeo profesional, que permiten al FWD-65A1 exhibir unas prestaciones simplemente de otra galaxia.

 

Panel con píxeles autoemisivos y procesado de señal exclusivo

Parecía que con el altísimo nivel alcanzado en los últimos años por la tecnología de visualización de imágenes LCD en televisores, gracias a la irrupción y el progresivo perfeccionamiento de la retroiluminación por LED’s, se había alcanzado poco menos que el “nirvana”, la perfección.

De hecho, el citado progreso y alguna que otra “mala práctica” a nivel empresarial –la competencia entre grandes marcas no suele ser todo lo limpia que debería- provocaron incluso la desaparición del competidor directo de la tecnología a la que nos acabamos de referir, es decir, la basada en paneles de plasma. Pero los usuarios verdaderamente exigentes siempre quieren más, hasta el punto de que el advenimiento de la HDR o Alta Gama Dinámica ha puesto de nuevo sobre el tapete, con una vitalidad renovada, una cuestión que, no obstante, siempre ha figurado entre las prioridades de los fabricantes de televisores: la obtención de negros realmente negros y su perfecta reproducción en el contexto de una gama dinámica expandida que potencialmente es capaz de redefinir tanto la experiencia cinematográfica en el hogar,  como ciertas aplicaciones de Cartelería Digital particularmente exigentes.

Y aquí entra en juego un elemento que en cierto modo desapareció del mapa con la “defunción” de la tecnología del plasma: las evidentes ventajas aportadas por los paneles con puntos de luz autoemisivos –léase que se encienden y se apagan de manera individual- a la hora de conseguir un negro absoluto. Y es ahí donde entra en juego una tecnología que desde hace ya un buen par de años se está dejando ver con fuerza en televisores de gama alta: la OLED, que en cierto modo viene a ser el “plasma del ecosistema LCD”. En esencia, los “Diodos Emisores de Luz Orgánicos” (“Organic Light Emitting Diodes”) se aprovechan del hecho de que ciertos componentes orgánicos emiten luz cuando son excitados por una tensión eléctrica externa, una característica que recibe el nombre de electrofosforescencia. Pese a su novedad, los paneles OLED para aplicaciones de vídeo se fabrican utilizando métodos más bien convencionales, concretamente depositando capas sucesivas mediante deposición al vapor.

Así, la primera capa es la placa base TFT que contiene la circuitería necesaria para excitar individualmente cada píxel (es decir como en un panel de plasma). A continuación tenemos los OLED’s propiamente dichos (con elementos separados en cada píxel para los colores primarios rojo, verde y azul) seguidos por filtros de color. Finalmente, nos encontramos con otra capa de vidrio que se coloca en la zona frontal del panel. Por su parte, cada elemento OLED consiste en varias capas de material orgánico que forman una estructura de tipo sándwich junto a dos electrodos: un cátodo negativo y un ánodo positivo. Explicado de manera simple, los electrones negativos suministrados por el cátodo son “arrastrados” hacia los “huecos” creados por el ánodo (aquí entra en juego la física del estado sólido: un hueco es un átomo que ha perdido un electrón y por tanto su carga es positiva). Cuando los electrones y los huecos se combinan en las capas de material orgánico, radian luz y cuando no hay señal en los electrones, no. Además, los OLED’s no sólo son autoemisivos, sino que pueden reproducir un negro genuinamente profundo cuando la fuente lo requiere. A efectos prácticos, tres son los beneficios más llamativos que cabe asociar a la tecnología OLED:

Negros mucho más profundos:
iene que ver con el carácter autoemisivo de los píxeles OLED, lo que significa que cuando no son excitados, su emisión de luz es igual a cero. El resultado son unos negros absolutamente negros.

Incremento de la paleta de colores:
l punto anterior hace que los colores sean más intensos, a la vez que el hecho de que en algunos paneles OLED se añada el blanco a los tradicionales RGB permite ampliar el espacio de color, es decir, la paleta de colores que se pueden reproducir, en nada menos que un 30%. Esto significa que un televisor OLED bien diseñado es ahora mismo el dispositivo que más se acerca a lo que el ojo humano es capaz de percibir y por tanto una herramienta perfecta para la HDR.

Alta velocidad de respuesta:
Es otra consecuencia directa del carácter autoemisivo de los píxeles OLED que en el ámbito práctico se traduce en un visionado más nítido de todo tipo de imágenes como consecuencia del tiempo de respuesta virtualmente instantáneo de aquéllos.

A estos tres puntos clave hay que sumar otros dos más “estéticos” pero igualmente muy potentes: el primero, derivado de la estructura “monopanel” de los sistemas OLED, es un grosor de 4 mm que permite fabricar televisores mucho más delgados y ligeros y por lo tanto visualmente más seductores. El segundo, motivado de nuevo por la autoemisividad de los píxeles OLED, puede llegar a ser muy relevante: la total uniformidad de los colores, el brillo y el contraste en cualquier punto de la pantalla.
Y así llegamos al Sony FWD-65A1, primer monitor profesional 4K de la marca japonesa equipado con un panel OLED, en este caso de 65 pulgadas. No vamos a entretenernos en comentar un diseño absolutamente delicioso que realmente lleva hasta sus últimas consecuencias las propiedades físicas de los paneles OLED, aunque sí nos gustaría decir que en este caso concreto el “pie-soporte” posterior sirve además para albergar un altavoz de graves de última generación –motor magnético ultradelgado de alta potencia, suspensión periférica muy robusta- que complementa a un sistema de reproducción de medios y agudos que utiliza ¡nada menos que la propia pantalla como “diafragma”. El invento de llama “Acoustic Surface” y no nos ha cogido por sorpresa, pero sí verlo en un televisor y, lo más importante, comprobar su efectividad.
Pero el auténtico corazón del FWD-65A1 lo encontramos en la soberbia tecnología propia de Sony que incorpora, en especial el “superprocesador” digital de vídeo X1 Extreme y el esquema de “afinado” de la imagen 4K X-Reality PRO. Del X1 Extreme es fundamental señalar que su potencia “bruta” y su doble base de datos de referencia permiten visualizar un mayor número de detalles sea cual sea la fuente que se utilice. A ello se suma el sistema de interpolación de imágenes inteligente Motionflow y, novedad absoluta del FWD-65A1, la combinación del denominado “Super Bit Mapping” con la reputada tecnología de visualización TRILUMINOS de Sony. Pensado específicamente para complementar la HDR, el “Super Bit Mapping” tiene como consecuencia directa un incremento espectacular de las sutilezas cromáticas y la obtención de unos degradados virtualmente perfectos. Ya en un apartado más “práctico”, del FWD-65A1 nos gustaría destacar la compatibilidad con la plataforma de visualización dinámica TDM, activable durante 1, 3 ó 5 años vía licencia opcional y que, gracias a la compatibilidad HTML5 del Sony, favorece la creación de mensajes que combinan textos, gráficos, vídeos y flujos de redes sociales para lograr un impacto óptimo. Del FWD-65A1 también habría que destacar su condición de “Android TV” y una serie de funcionalidades que lo conectan con lo último en dispositivos móviles.

 

Una imagen sencillamente perfecta

El monitor “pro” OLED de Sony es un producto que puede utilizarse tanto en solitario como en el contexto de un sistema de Cine en Casa. Nosotros lo probamos en compañía de un reproductor de Blu-ray Disc 4K Sony UPB-X800 –a falta de disponer de contenidos 4K HDR verdaderamente “potentes”- y, sinceramente, con grabaciones de última generación bien ejecutadas cuesta encontrar fallos. Porque resulta inapelable que los colores y su estructura de degradados son perfectos, la cadencia de las imágenes es absolutamente fluida, sin interrupciones/sacudidas y, por supuesto, los negros son lo nunca visto: la perfección. Pero lo más importante es que el abanico de visualizaciones que va desde dichos negros hasta el blanco más intenso, es decir la gama dinámica, se reproduce sin mácula, léase con una reproducción perfectamente contrastada de objetos negros sobre fondos oscuros. La verdad es que el FWD-65A1es un producto sencillamente prodigioso que en el caso concreto del Cine en Casa procura una experiencia sensorial apabullante por su implacable capacidad de seducción.
 

Fabricantes: