Sonus Faber Venere S

12 de Agosto de 2015 Sarte

Excepcional en su planteamiento, cautivadora en sonido y precio

Que una caja acústica firmada por Sonus faber lleve el sufijo “Signature” significa que quienes la han diseñado han reflexionado en profundidad sobre lo que tal producto debería aportar; en suma, sobre su significado, su razón de ser. Y no cabe la menor duda de que la Venere S, con S de Signature, transmite mucho más que una reflexión sobre lo ya hecho con la familia a la que pertenece, porque su tecnología y su construcción suponen en cierto modo un salto cuántico con respecto a sus compañeras de gama.

Estamos ante una caja acústica extremadamente lograda que bebe tanto de los conceptos estéticos y de ingeniería de la serie Venere, como de las innovaciones que de un tiempo a esta parte fluyen con una generosidad prodigiosa de la más reputada de las marcas italianas dedicadas al sonido de alta calidad: Sonus faber.

 

Sonus faber nos deslumbra con su espectacular Venere Signature

“Pese” a su estilizadísimo y muy agradable diseño, la Venere S consigue imponer ya a primera vista. No en vano mide 1’2 metros de altura y pesa casi 30 kilos. No estamos, por lo tanto, ante una caja acústica diseñada para “dar el pego”, sino ante un producto que, como decíamos anteriormente, es el fruto de una reflexión en profundidad de lo ya hecho –y además, con evidente éxito- con una serie de cajas acústicas que lleva en el mercado más de año y medio, lo que significa que la nueva Sonus faber posee una personalidad muy especial. De entrada, la Venere S ha sido completamente diseñada y construida a mano en Arcugnano (Italia), un detalle nada baladí porque del mismo modo que un Ferrari no sería un Ferrari so no hubiese sido fabricado en Modena, una Sonus faber perdería parte de su alma si no hubiese visto la luz en la elegante y plácida factoría del industrioso y refinado nordeste italiano.

Una manera de entender la Venere S es considerarla una especie de puente idóneo entre la familia de la que forma parte y la superior –pero conceptualmente muy similar- Olympica gracias a la combinación de un diseño muy meditado y unas soluciones técnicas que le permiten crear una escena sonora extremadamente precisa y detallada. Teniéndola delante, no cabe la menor duda de que la Venere S hereda el diseño estético de la serie Venere, a la vez que se aprovecha de un legado electroacústico fuertemente conectado con la mejor tradición de Sonus faber. De ahí que la nueva Venere haya merecido la denominación S, de “Signature”, una denominación que a tenor de nuestra dilatada experiencia con Sonus faber debe considerase como una especie de carta de nobleza. Aún así, a nivel estético la Venere S posee un “factor de forma” fiel al de sus compañeras de gama y, por lo tanto, claramente inspirado en la de una lira, asegurándose de este modo la ausencia de superficies internas paralelas y el perfecto control del volumen de aire interno. Desde el punto de vista electroacústico, lo primero que hay que destacar de esta esbelta columna que utiliza una configuración de 3 vías y 5 altavoces (entre ellos 3 woofers  de 180 mm de diámetro, sin duda uno de sus elementos más destacables) es que, al contrario que sus compañeras de gama, incorpora un puerto bass-reflex de nuevo diseño en su zona inferior directamente encarado hacia el suelo.

El uso de un puerto bass-reflex de emisión inferior (“down-firing”) es una solución que hace que el sonido no sea contaminado por las vibraciones espúreas generadas por la “batería”  de poderosos transductores de graves que incorpora la nueva Sonus faber, a la vez que facilita enormemente las cosas a la hora de establecer la ubicación de la caja en la sala de escucha al reducirse de manera drástica la influencia de las paredes colindantes. Por otro lado, y aprovechando la experiencia ganada durante el desarrollo de la serie Olympica, los chasis de los altavoces de la Venere S han sido hechos a medida en metal de fundición para Sonus faber, basándose en un concepto bautizado con el nombre de “Ultra Free Compresión”, que permite minimizar la interferencia acústica generada por las partes móviles de los mismos. De los altavoces en cuestión hay que destacar especialmente que todos ellos han sido fabricados a medida, lo que es norma en la firma italiana.

Así, los conos de los tres woofers de la Venere S están hechos en aluminio con el fin de maximizar la ligereza y la rigidez y, en consecuencia, la respuesta a los transitorios de baja frecuencia. Por su parte, el altavoz de medios, de 150 mm de diámetro, incluye un diafragma de Curv, una fibra de polipropileno conformada térmicamente que proporciona la solución idónea para conseguir una reproducción extremadamente natural de la parte principal del espectro de audio. En cuanto a las octavas superiores del espectro, son confiadas a un tweter de cúpula blanda de seda fabricado por la prestigiosa Dr. Kurt Mueller. Además, se emplea un diseño en el que el tweeter está desacoplado mecánicamente mediante la interposición de un material flexible con el fin de hacer que el elemento móvil pueda resistir las microvibraciones generadas por la intensa actividad del resto de altavoces. El resultado es una mejora sustancial de la precisión y la microdinámica que permite obtener una escena sonora muy bien focalizada, característica igual de útil en Alta Fidelidad que en Cine en Casa.

De la gestión del sistema de transductores de la Venere S se encarga un filtro divisor de frecuencias formado íntegramente por componentes de grado audiófilo en una exclusiva configuración semibalanceada concebida por Sonus faber, que utiliza un diseño no resonante con pendiente de corte progresiva (una estrategia muy interesante para evitar que la curva de fase no haga “tonterías” y el sonido se deshumanice) y curva de respuesta en amplitud/fase optimizada para asegurar las mejores prestaciones posibles en el dominio del tiempo. Además, los woofers incorporan bobinas de filtrado “Trylobite Ultrafast”, mientras que las pistas de las placas de circuito impreso están fabricadas con ayuda de nano-tecnologías que maximizan la velocidad de transmisión de la señal de audio.

A efectos prácticos, tenemos una caja acústica capaz de “bajar” sin problemas hasta 40 Hz que, además, puede ser cómodamente atacada por un amplio espectro de amplificadores (potencia mínima de 40 W RMS, pero nosotros recomendamos unos 80-100 para ir sobre seguro tanto en términos de presión sonora como de dinámica y de adaptación a la sala) gracias a una sensibilidad y una impedancia nominal nada conflictivas. Y, “last but not least”, en lo que instalación se refiere, hay que destacar la gran utilidad de las bellas puntas de desacoplo de la base sobre la que descansa el conjunto a la hora estabilizarlo.

 

Un sonido extraordinariamente completo

Aunque los 90 dB de sensibilidad de las Venere S dan para mucho a la hora de seleccionar la electrónica de ataque, en esta ocasión priorizamos la búsqueda de un maridaje perfecto, lo que nos lleva directamente a un producto que combine vanguardismo estético, tecnología punta y un precio situado en una órbita similar. De ahí la elección del amplificador integrado/”streamer” 120 de la parisina Devialet, una auténtica revelación en todos los sentidos. En este caso no es posible realizar una escucha utilizando el exclusivo algoritmo de optimización SAM de la marca gala por la simple razón de que los parámetros electroacústicos de la Venere S –un producto que acaba de salir a la luz- aún no están disponibles para ser procesados por el mismo (la carga pertinente se lleva a cabo sin mayores problemas desde el sitio web de Devialet), pero contamos con que en breve ello sea posible. Para la unión entre el 120 y las Venere S elegimos finalmente un cable Super de 5ª generación de Transparent Audio.

De entrada, las Venere S son elegantes y educadas hasta la exasperación, con un equilibrio tonal que se mantiene intacto sea cual sea el volumen al que se desarrolla la escucha. En segundo lugar, los graves son imponentes (tres woofers bien atacados y gestionados dan para mucho) y, tal y como invita a pensar el diseño del sistema de emisión y carga reflex empleado para los mismos, perfectamente controlados al minimizarse drásticamente su interacción con la sala de escucha. No es la solución empleada por las Sonus faber novedosa en el sentido estricto, pero es obvio que el esmero puesto en su aplicación es irreprochable. De ahí que nos encontremos con una respuesta en frecuencia subjetiva extraordinariamente amplia (más de lo que sugieren los datos aportados por el fabricante) que jamás provoca fatiga auditiva, combinada con una dinámica, una resolución y una focalización magníficas. Resulta evidente que las Sonus Faber Venere S son puristas hasta las cejas, pero ello no quita que su inclusión en un sistema multicanal merezca contemplarse con el máximo interés.
Con una relación calidad/precio excepcional gracias a una presencia, una tecnología y unos acabados de primerísima clase, las Venere S pertenecen a esa peculiar estirpe de componentes de audio que enamoran a primera vista. Sensacionales. Y, para cuadrarlo todo, su sinergia con el Devialet 120 -¡y además sin SAM!- nos ha parecido genial. Más información >>

Próximamente en AVME EXPERIENCE  MADRID  30, 31 y 1 de Noviembre

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