Sonus faber Venere 2.5

30 de Abril de 2015 Sarte

Belleza y refinamiento técnico en un conjunto cautivador

Modelo intermedio entre la columna de 3 vías Venere 3.0 y el monitor compacto Venere 2.0, la Sonus Faber Venere 2.5 es también una estilizada columna formal y conceptualmente idéntica a su hermana mayor. La diferencia principal estriba en el hecho de que, gracias al uso de un sistema de 2’5 vías, en vez de uno de 3 (caso de la Venere 3.0), la Venere 2.5 permite disponer de una respuesta en graves excepcional por un precio más reducido. Esto la convierte en una opción muy apropiada para quienes buscan la perfecta armonización entre presencia estética, calidad sonora, prestaciones puras y polivalencia música/cine en equipos de presupuesto más ajustado.

En cierto modo, una Aida inteligentemente “compactada”

La foto no engaña: la Venere 2.5 es una preciosidad. Un auténtico bellezón. Los numerosos plagiadores de  Sonus faber deberán reconocer también lo que resulta evidente de inmediato: que, como ha sido siempre la norma en la marca de Arcugnano, en esta elegante columna la forma está al servicio de la función, no al revés. Incluso la base, sobre la que descansa el conjunto, combina robustez y mecanizados de alta precisión con una ubicación de las puntas de desacoplo (fabricadas en aluminio) que permite optimizar no sólo la estabilidad física del mismo, sino también la evacuación de la energía vibracional sobrante.

Un detalle este último que, además de agilizar y revitalizar el sonido, lo limpia de “porquería” y hace que la escena recreada gane en dimensionalidad y calidad/pulcritud. Si pasamos a la ingeniería que hay detrás de la Venere 2.5, tenemos, en primer lugar, un recinto de poco más de 1 metro de altura sin paneles paralelos, con forma de lira, reforzado internamente, y con la parte superior inclinada para maximizar la rigidez estructural, controlar las resonancias y linealizar la respuesta en fase… amén, por supuesto, de personalizar intensamente el conjunto. De hecho, las mejoras incorporadas en el centro de producción de Sonus faber desde que la firma italiana forma parte del Fine Sounds Group, han permitido incrementar aún más la reconocida calidad de fabricación de sus productos, como lo corrobora la virtual ausencia de “costuras” en las zonas “frontera” delimitadas, por ejemplo, por el panel frontal y los paneles laterales (bellamente curvados) o por éstos y el finísimo panel posterior.

Por otro lado, el uso de un puerto bass-reflex frontal rectangular permite disponer de un flujo de aire laminar que facilita el control de la respuesta en graves, a la vez que libera al usuario de las consabidas precauciones para el caso de que quiera colocar las Venere 2.5 muy cerca de la pared que tienen detrás. Sobra decir que los tres transductores empleados han sido enteramente diseñados en el laboratorio de Sonus faber por Paolo Tezzon y Joseph Szall y fabricados a medida por proveedores de prestigio (caso de la alemana DKM en lo que respecta al tweeter de cúpula de seda de 29 mm). También, como es habitual en la marca italiana, la gestión del conjunto es confiada a un filtro divisor de frecuencias diseñado para maximizar la musicalidad. Traducción: ejecución con compontes de grado audiófilo y afinado final a oído. Además, se contempla la conexión en bicableado para aquellos aficionados puristas que  la valoran, con lo que el resultado final es una caja acústica capaz de satisfacer muchas sensibilidades personales en términos de sonido.

Hay que tener en cuenta, también, que la Venere 2.5 ha sido pensada para que no dé el más mínimo dolor de cabeza a la hora de atacarla. Sin embargo, hay que ser coherentes y hacerse la idea de que si queremos sacarle unos buenos decibelios manteniendo a la vez la apertura escénica, la precisión en la reconstrucción de escenas sonoras, la capacidad dinámica y una distorsión mínima, tenemos que pensar en vatios suficientes (por lo menos 50-60 continuos sobre 8 ,ohmios) y  “de calidad”. La realidad, la evidencia, es que todo, absolutamente todo en la Venere 2.5, rezuma calidad por los cuatro costados. De hecho, la terminación –se dispone de varias opciones al respecto- es no sólo irreprochable, sino de auténtico lujo. Y, queremos insistir en ello, la herencia, el legado, de la excepcional Aida no sólo se huele o intuye, sino que se puede palpar con los dedos aunque, lógicamente, con unos niveles de sofisticación menos apabullantes.

Una presentación sonora espléndida con todo tipo de música

Los 89 dB de sensibilidad y los 6 ohmios de impedancia nominal de las Venere 2.5 dan para bastante/mucho a la hora de buscarles un amplificador, aunque a la postre todo dependerá de las dimensiones de la sala que tengamos. En nuestro caso, elegimos la fantástica “mini” etapa de potencia estereofónica “digital” a102 de Wadia y el procesador –DAC- con previo incorporado di122 de la misma marca. A ello añadimos uno de los novísimos giradiscos 2Xperience SB DC de Pro-Ject acompañado del versátil –y diminuto- preamplificador de fono Pro-Ject Box Design Phono Box DS. El cableado, van den Hul en su totalidad.
¿Qué es lo mejor de la Venere 2.5? De entrada, su inmaculado y seductor aspecto, absolutamente realzado por la magnífica base/plinto con puntas de desacoplo ajustables. A continuación, ya entrando en lo verdaderamente importante, la “sustancia” propiamente dicha, resalta por una curva de respuesta en frecuencia subjetiva casi perfecta, una capacidad dinámica excepcional y una transparencia y especialidad de primerísima clase. De hecho, a la manera de Sonus faber, aunque en el caso de la Venere 2.5 resulta especialmente meritorio lograr tales registros a partir de un planteamiento que, aunque sofisticado, resulta particularmente accesible en términos económicos. Dicho lo anterior, los instrumentos de cuerda suenan cálidos y detallados, pero jamás hiperanalíticos, mientras que las voces están perfectamente tamizadas. Las voces suenan en su punto, sin “derivas” hacia la parte alta del espectro, esto demuestra lo preciso del diseño electroacústico utilizado por Sonus faber en la Venere 2.5, que, sin un altavoz dedicado expresamente a los medios, resuelve magníficamente la situación. ¡Y además con todo tipo de géneros musicales! Por su parte, los graves son muy musicales y, en la mayoría de ocasiones, incluso tan amplios y opulentos como los de la Venere 3.0, a lo que hay que sumar una visión de conjunto, en la que el carácter espacial de la música alcanza unas cotas de realismo que ya querrían para sí columnas de precio superior… algunas incluso con una vocación marcadamente elitista. En suma, es la Sonus Faber Venere 2.5 un producto asequible y exclusivo, a la vez que brilla por una personalidad ecléctica que nos permite adelantar su total versatilidad para aplicaciones audiófilas y cinéfilas. Y, sí, la Venere 2.5 hace honor al nombre de la gama a la que pertenece… Venus, diosa de la belleza.

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