Sonus Faber Sonetto I a prueba

15 de Octubre de 2018 Sarte

El sugerente punto de partida de lo último de Sonus Faber

Sonetto Collection. Italian Poetry”. Así reza la presentación de la más reciente de las gamas de cajas acústicas firmadas por Sonus Faber, probablemente el único especialista en cajas acústicas italiano que se codea con lo más granado del High End a escala planetaria, gracias a una fusión única de buen gusto estético, innovación tecnológica, polivalencia y musicalidad extrema.

La Sonetto I, punto de partida de la citada gama, añade el parámetro precio a la ecuación mediante el inteligente aprovechamiento de una parte nada desdeñable de las creativas soluciones técnicas que Sonus Faber ha desarrollado en los últimos ocho años. El resultado es una caja acústica que satisfará las expectativas tanto de quienes desean entrar en el mundo de la Alta Fidelidad por la puerta grande, pero disponen de un espacio limitado, como de aquellos que desean completar un conjunto audiovisual de referencia en el que la relación calidad/precio sea fundamental.

 

¿Por qué un monitor compacto?

Se le llama también caja acústica de estantería o para montaje sobre soporte. La idea es diferenciarlo de una caja acústica de suelo o columna, por lo general más grande y cara, aunque también con mejores prestaciones en lo que respecta a la extensión de la respuesta en graves.

Decimos “por regla general” porque al fin y al cabo de lo que se trata es de “mover aire” con el o los altavoces que tengamos y, como siempre, todo es cuestión de hacer las cosas bien con las herramientas –altavoces, recinto- que tengamos. Por lo tanto, y dejando de lado a quienes busquen un monitor de estantería simplemente porque les gusta más este tipo de caja, es evidente que lo primero que deberemos considerar es el tipo de mensaje a escuchar. Así, si sólo nos interesa la reproducción estereofónica estándar, lo mejor es que establezcamos un baremo constituido fundamentalmente por el nivel de presión sonora del que deseamos disponer y la calidad (léase neutralidad, riqueza y precisión tímbrica) y extensión (principalmente en lo que hace referencia a la respuesta en graves) de la curva de respuesta en frecuencia.

A todo ello habrá que añadir criterios de orden estético que nos llevarán a diferentes niveles de construcción y acabado que influirán en mayor o menor medida sobre el precio final. En cuanto a la extensión de la respuesta en graves, un buen diseño debería ser capaz de restituir sin pérdidas ni distorsión frecuencias de hasta 50-60 Hz; en este sentido, es importante saber que muchos fabricantes engañan –piadosamente pero engañan- a los consumidores publicando cifras en las que la pérdida de nivel de presión sonora es excesivamente alta y por tanto no pueden considerarse como fiables. De ahí que a quien quiera escuchar unos buenos bajos (40 Hz y compañía) no le quede otro remedio que recurrir a los servicios de un subwoofer. En cualquier caso, debería quedar bien claro que en lo que a tecnología se refiere, los monitores de estantería de última generación no tienen nada que envidiar a sus homólogos de tipo columna, sobre todo en lo que concierne a la precisión de la imagen sonora obtenida, aunque por lo general el número de vías suele quedar circunscrito a dos y la potencia máxima admisible es inferior.

 

Se beneficia de la tecnología más avanzada de Sonus Faber

Es el modelo de base de una gama bautizada con el nombre de la estructura poética más antigua –el Soneto, cuyo significado original era “Música, Melodía” y se utilizaba tradicionalmente para acompañar a las interpretaciones musicales- de una de las bellas artes más profundamente enraizadas en la gran tradición italiana: la Literatura.

Esta inspiración que nos conecta con una historia secular no impide que estemos ante una familia de cajas acústicas diseñada partiendo de cero que refleja el espíritu de una marca que fusiona magistralmente el respeto por la tradición de excelencia atemporal del país transalpino con soluciones tecnológicas tan originales como efectivas a las que no es ajeno el uso de los mejores materiales. Y así llegamos al protagonista del presente Blog: el monitor compacto Sonetto I, punto de partida de la más novedosa de las “colecciones” de Sonus Faber y un producto que refleja a la perfección el excelente momento de forma “tecnológica” de la firma de Arcugnano, que desde su “reinvención” en el año 2010 ha sabido combinar como nadie tradición e innovación.

 

Recinto en forma de laúd con mecanizados perfectos

Sonus Faber siempre ha sabido marcar la diferencia con respecto a sus competidores. Y cuando decimos “siempre” lo decimos con conocimiento de causa, porque desde el primer momento la firma italiana ha sabido distinguirse del resto gracias a un diseño único en el que impera el buen gusto pero, a la vez, respeta la función de un producto cuyo cometido es reproducir el sonido con la máxima naturalidad posible.

De ahí que en la Sonetto I se utilice de nuevo el emblemático recinto en forma de laúd de la marca transalpina, una geometría –no en vano coincide con la de un instrumento musical- que al suprimir los paneles paralelos permite reducir a su mínima expresión la generación de resonancias internas susceptibles de colorear el sonido. Una tarea que es completada por el uso de una robusta estructura de refuerzos internos que contribuyen de manera efectiva a convertir el recinto de la Sonetto I en lo que debe ser: una plataforma óptima para que los altavoces utilizados puedan concentrarse en lo que verdaderamente importa: reproducir sonido.

 

Altavoces de vanguardia hechos a medida

La configuración electroacústica de la Sonetto I es la estándar en la inmensa mayoría de monitores compactos: 2 vías/2 altavoces, en este caso con carga de graves vía puerto bass-reflex rectangular (con flujo de aire laminar, más fácil de controlar) situado en la zona inferior del panel frontal.

Los altavoces son, como es norma en Sonus Faber, específicos para la gama Sonetto, concretamente un tweeter de cúpula de seda de 29 mm de diámetro con tecnología DAD (“Damped Apex Dome”) y desacoplo viscoelástico del panel frontal y un “midwoofer” de 150 mm de diámetro. Del “midoofer” hay que señalar que monta un cono compuesto de una fibra natural especial y una mezcla de pulpa de papel sin prensar, secada al aire, que le proporciona una linealidad extrema y una muy baja compresión dinámica.

El sistema descrito es gestionado por otro clásico de Sonus Faber: un filtro divisor de frecuencias de diseño anti-resonante con curvas de amplitud y fase optimizadas para obtener las mejores prestaciones posibles tanto a nivel espacial como temporal. Ejecutado con componentes de grado audiófilo y afinado a oído, dicho filtro permite a la Sonetto I reproducir sin apenas pérdidas frecuencias del orden de 50 Hz y soportar potencias de ataque de hasta 150 vatios, lo que le proporciona una gran versatilidad en términos de aplicación, léase su uso en sistemas estéreo o multicanal.

 

Transparencia cristalina, espacialidad impresionante

En compañía del recientemente premiado por EISA conjunto “multifuente” digital/amplificador integrado ND8006/PM8006 de Marantz y un giradiscos Pro-Ject RPM 3 Carbon, todo ello conectado por Van den Hul, la Sonetto I –montada sobre su soporte opcional dedicado, que recomendamos sin reservas- impacta desde los primeros acordes por la transparencia y la amplitud de su presentación sonora. Unas cualidades que en principio cabe asociar a priori a un monitor compacto de estas características, pero que en la nueva Sonus Faber brillan con un fulgor especial como consecuencia de la prácticamente total ausencia de compresión dinámica. Esto significa que la Sonetto I mantiene intacta su curva tonal a medida que aumentamos el nivel de volumen, a lo que se suma una gama dinámica como la copa de un pino y, por supuesto, la pulcritud en la presentación espacial que caracteriza todo monitor compacto bien diseñado. Unas cualidades que confieren a la pequeña Sonus Faber un atractivo inmenso para formar parte de un sistema multicanal o de Cine en Casa.

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