Sonus Faber Olympica I
Fecha 30 Junio 2014 Autor Juan Tags Sonus Faber

Refinando el concepto de monitor High End asequible

Sonus faber, “sonido hecho a mano”, es una empresa que desde el primer día que pisó nuestro país ha sabido hacer del refinamiento sonoro –calidez, precisión, apertura- y la belleza estética su carta de presentación. Unas credenciales que con el tiempo han incorporado otros valores tan atractivos para el amante del buen sonido como son la polivalencia estéreo/multicanal y una serie de innovaciones técnicas que han convertido a la marca de Arcugnano en un referente a escala mundial dentro del audio de excepción en el sentido más amplio de la palabra. Al igual que todas las marcas firmemente consolidadas entre los usuarios más exigentes, Sonus faber siempre ha destacado por aplicar una política de expansión hacia sus gamas más asequibles de los refinamientos  incluidos por vez primera en modelos de elite.

Los cambios experimentados por la firma italiana desde que entró a formar parte del potente Fine Sounds Group ha provocado la aparición de nuevas familias de cajas acústicas que se aprovechan directamente de los mismos. Entre dichas familias destaca la Olympica, diseñada y construida íntegramente en Italia y a cuya columna Olympica II dedicamos uno de nuestros Blogs en octubre de 2013. Le toca ahora el turno a la Olympica I, un polivalente monitor compacto cuyas posibilidades hemos descubierto y redescubierto durante largos meses hasta el punto de fascinarnos por su excepcionalidad.

 

 

Un dechado de buen gusto

Ya lo comentamos en su momento pero insistimos en ello: la Serie Olympica debe su nombre a una de las construcciones más emblemáticas de Vicenza, el Teatro Olympico, expresión máxima del talento del genial arquitecto Andrea Palladio –siglo XVI- y a la vez referente continuo de la larga y fructífera tradición de excelencia en las artes y el conocimiento del nordeste italiano. Cuando tenemos la Olympica I delante de nosotros, lo primero que sugiere su estilizada estética es que estamos ante una versión simplificada de la magnífica y elitista Guarneri Evolution. No obstante, si analizamos con detalle los elementos tecnológicos de nuestra invitada llegamos fácilmente a la conclusión de que estamos ante una nueva -y feliz- consecuencia directa de las innovaciones incorporadas en su momento en modelos tan emblemáticos como la The Sonus faber y la Aida.  En lo que a elementos técnicos se refiere, lo primero que hay que subrayar, aunque seamos repetitivos, es que la Olympica I comparte una misma línea de pensamiento con respecto a sus compañeras de gama. Es el caso, en primer lugar, del recinto, basado en el uso de nogal natural, con placas sólidas de dicho material en los paneles superior (forrado, al igual que los paneles frontal y posterior, con piel de alta calidad) e inferior.

 

En lo que respecta a la geometría empleada, combina elementos importados del antes mencionado modelo Aida con la tradicional forma de lira utilizada de manera intensiva por Sonus faber. La característica más destacada es la asimetría del recinto, introducida por vez primera por la firma italiana y que tiene por objeto reducir las resonancias internas mediante la eliminación de todas las superficies paralelas y acomodar un nuevo y revolucionario sistema bass-reflex.

Diseñado para garantizar una velocidad de respuesta excepcional en la articulación y extensión de las frecuencias más bajas del espectro, dicho sistema parte de conceptos relacionados con la gestión aerodinámica del flujo laminar y los combina con elementos altamente innovadores puestos a punto por Sonus faber, caso del esquema “Stealth Reflex”.De nombre “Stealth Ultraflex”, este singular puerto bass-reflex permite al usuario afinar la respuesta en graves con una precisión extrema en función de sus gustos personales y las características de la sala de escucha. ¿Cómo? Pues colocando las dos cajas con los citados puertos (situados en la zona posterior del recinto) bien encarados entre sí hacia las respectivas paredes. Si a ello le sumamos el soporte dedicado, que en nuestra opinión constituye un elemento consustancial a la Olympica I si de verdad queremos aprovecharla al cien por cien, obtenemos un sistema de dimensiones muy comedidas y, por tanto, fácilmente ubicable en cualquier espacio doméstico que, no obstante, nos permite reproducir cómodamente hasta frecuencias de 50 Hz. Por otro lado, la construcción en aluminio del citado soporte y la base con puntas metálicas ajustables que incorpora permiten realizar ajustes finos adicionales para ganar en estabilidad y precisión de la escena sonora obtenida.

Lógicamente, los altavoces empleados, como es norma en Sonus faber, han sido especialmente fabricados para la marca por especialistas de renombre siguiendo instrucciones muy estrictas con el fin de estar a la altura del espacio al que homenajean con su nombre. Para ello utilizan chasis de fundición ultramodernos que combinan alta rigidez con transparencia acústica, siendo el tweeter un diseño de 29 mm con tecnología DAD (“Damped Apex Dome”/Cúpula de Apex Amortiguada, una síntesis de cúpula clásica y transductor anular) derivado del utilizado en el modelo Aida. El altavoz de medios/graves (de 150 mm de diámetro) utiliza un cono fabricado en un compuesto exclusivo de celulosa, kapok y otras fibras naturales que es adicionalmente tratado con un revestimiento que contribuye a bloquear todavía más posibles resonancias.

En lo que concierne al filtro divisor de frecuencias, respeta los cánones habituales en Sonus faber, lo que significa un diseño avanzado asistido por ordenador y afinado a oído que combina topología no resonante con pendiente de corte progresiva para obtener una respuesta en amplitud y fase optimizadas. Un filtro que garantiza la estabilidad “eléctrica” de la Olympica I y, por lo tanto, una elevada flexibilidad a la hora de seleccionar el amplificador asociado.

 

Un sonido magníficamente definido y ubicado

En esta ocasión, para escuchar las Olympica I hemos elegido el espléndido amplificador integrado a válvulas Audio Research VSi60. Optamos también por ser un poco originales y utilizar una fuente de lectura exclusivamente analógica formada por el giradiscos Transrotor Dark Star con previo de fono Audio Research LP1 y cápsula fonocaptora Sumiko Blue Point Special EVO III (una maravilla en relación calidad/precio). Para las conexiones, Transparent Audio Super en su totalidad.
Escuchamos las Sonus Faber Olympica I como creemos que deben escucharse: perfectamente integradas en un entorno “lifestyle” moderno, es decir, no necesariamente “audiófilo” pero sí exigente en términos de instalación y presentación. Y la verdad es que la primera sensación es que la combinación de altavoces, puerto réflex y soporte marca la diferencia.El sonido fluye con suma elegancia, con agudos transparentes, medios equilibrados, bajos poderosos y controlados y una escena sonora consistente, bastante amplia y, desde luego, extremadamente precisa. En suma, una restitución de alta precisión tonal incluso en zonas del espectro que uno creería desatendidas con un monitor tan compacto.

Además, la flexibilidad de montaje que permiten las Olympica I aporta nuevos y sustanciosos descubrimientos a la hora de crear espacios sonoros creíbles por cuanto se puede jugar considerablemente con la ubicación/orientación de las cajas (orientación del puerto réflex incluida) y conseguir de este modo una adaptación al medio poco habitual. Y, por si lo dicho fuera poco, encontramos en la Sonus Faber Olympica I una particularidad propia de diseños más opulentos: una capacidad dinámica que permite mantener con autoridad niveles de presión sonora elevados sin distorsión apreciable. De acuerdo, el VSi60 es formidable en lo que a combinado de fuerza y delicadeza se refiere pero no se puede negar que el diseño acústico de la pequeña y audaz Sonus faber también contribuye. En definitiva, estamos ante un producto de  primerísima clase a precio razonable y ante una ocasión de oro para materializar el perfecto maridaje de diseño, tecnología, estética y restricciones de espacio sin realizar el más mínimo sacrificio en calidad sonora.
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