Sonus Faber Electa Amator III

27 de Noviembre de 2018 Sarte

Una pequeña obra de arte

El nombre Electa Amator resulta especialmente icónico en la historia de Sonus Faber, una marca que nos ha deleitado con no pocos productos merecedores de tal calificativo a lo largo de sus exactamente 35 años de historia.

Una efemérides que la firma de Arcugnano ha aprovechado para poner al día la citada realización en la forma de la Electa Amator III, un monitor (bellísimo en su soporte dedicado con base de mármol de Carrara) que fusiona de manera soberbia el sonido Sonus Faber más atemporal con algunos de sus refinamientos técnicos de última hora más audaces. Gracias a ello, se preserva la inconfundible humanidad y dulzura del diseño original con un magnífico “plus” en capacidad dinámica y extensión de la respuesta en graves para ofrecer una sonoridad de excepción a partir de un recinto de dimensiones comedidas.

 

Reimaginando una leyenda de la Sonus Faber más tradicional

Sonus Faber es una historia de éxito con pocos precedentes en Europa, una historia cuya magia es precisamente que el citado éxito lo ha sido a todos los niveles –ventas, crítica especializada- sin salir en ningún momento de los parámetros definidos en su momento por los fundadores de una compañía cuyo nombre significa “Sonido Hecho a Mano”.

Unos parámetros que, por encima de la belleza única inherente a una estética en la que la tradicional pasión italiana por el arte y la nobleza de los materiales se manifiesta con todo su esplendor, tienen en la consecución de un sonido lo más natural y honesto posible su razón de ser. De ahí la equilibrada y delicadísima mezcla de destreza artesanal y tecnología punta presente en cada realización de la marca, en la que una fabricación enteramente manual se combina con el uso de materiales y componentes seleccionados.

La guinda la pone el afinado a oído del filtro divisor de frecuencias con el fin de conseguir una musicalidad única fácilmente reconocible. Llegamos así a ese 35º cumpleaños al que nos acabamos de referir y que en Sonus Faber han celebrado con una secuencia de productos que se completa con la Electa Amator III, epílogo de un largo camino marcado por tres conceptos: Tradición, Experiencia y Evolución.

Estamos ante un producto que ejemplifica a la perfección la identificación de Sonus Faber con ese combinado único de excelencia en prestaciones, detalles de fabricación exclusivos y sonido con una personalidad inconfundible que tanta reputación le ha dado. Una edición especial completamente reimaginada de uno de los sistemas de altavoces más reconocidos de la marca de Arcugnano materializada un precioso monitor bass-reflex de 2 vías relativamente compacto.

Un producto cuyas particularidades constructivas y de diseño lo convierten en una verdadera joya del saber hacer y la artesanía italianas, completándose una tradición iniciada con los admirados modelos Electa Amator (1987) y Electa Amator II (1997).

 

Una fusión perfecta de la “vieja” y la “nueva” Sonus Faber

Tal y como afirman sus creadores, la Electa Amator III es el último paso en la evolución del concepto de tradición de la marca, un proceso que se inició en 2017 con el lanzamiento al mercado de la exclusiva colección Homage Tradition, seguido por la segunda edición del modelo de referencia Aida y que en 2018 ha continuado con la antes citada gama Sonetto y los distinguidos subwoofers activos Gravis.

De ahí que deba considerarse la Electa Amator III como la culminación de un viaje de 30 años por parte de un producto que retiene los elementos que hacen a Sonus Faber única: materiales de la máxima calidad, fabricación excepcional y un sonido extremadamente natural. Así, el recinto combina armoniosamente madera maciza de nogal natural, que en conjunción con columnas de aluminio anodizado en negro dedicadas y una base de mármol de Carrara, forma un cuerpo integral.

A ello se añade una inserción de latón que ilumina las líneas estéticas del conjunto y realza, al separar mármol y aluminio, la identidad de cada material. Una solución que conecta con la filosofía de Sonus Faber en el sentido de utilizar elementos con comportamientos mecánicos lo más heterogéneos posible, para obtener de este modo un sonido pletórico de naturalidad gracias a la calculada cancelación de las resonancias individuales de cada uno. El recinto de la Electa Amator III se completa con un revestimiento de piel de alta calidad en los paneles superior y frontal.

En el ámbito electroacústico, estamos ante una realización que incorpora las principales innovaciones técnicas y de diseño empleadas en las creaciones más de reciente de la firma. Lo vemos de inmediato en el tweeter, un modelo de cúpula de 28 mm de diámetro con tecnología DAD –“Damped Apex Dome”- que ofrece una linealidad y una resolución extremas. Por su parte, la reproducción de las frecuencias medias y bajas ha sido confiada a un transductor cuyo cono está fabricado en una mezcla exclusiva de fibras naturales de 165 mm de diámetro específicamente desarrollada para este proyecto especial.

La Electa Amator III se completa con un filtro divisor de frecuencias basado en la exclusiva tecnología Paracross de Sonus Faber en el que se han añadido condensadores Clarify Cap ESA para conseguir lograr un sonido lo más similar posible al de las versiones Electa Amator I y II. Un detalle este último nada banal que sin duda seducirá a más de un potencial comprador que, por otro lado, quedará impactado por la generosidad de la curva de respuesta en frecuencia de este monitor.

 

Calidez, resolución y transparencia 

Aunque Sonus Faber recomienda para la Electa Amator III una potencia de amplificación mínima de 35 vatios continuos, los 88 dB de sensibilidad de la bella italiana y la exigencia de presión sonora consustancial a determinadas composiciones musicales, más la variabilidad de las dimensiones de la sala, sugieren el uso de una electrónica musical y contundente a partes iguales (aunque sin llegar al límite de 200 vatios recomendados como potencia máxima).

De ahí la elección del tan refinado como enérgico modelo Integrated de la alemana Brinkmann, cuyos 100 vatios continuos por canal sobre 4 ohmios hacen honor a la potencia de la Sonus Faber. Como fuente optamos por el flamante lector digital SA-KI Ruby de Marantz, mientras que para las diferentes conexiones confiamos en nuestro ya habitual Transparent Ultra de 5ª Generación.
Teniendo muy en cuenta que las unidades probadas están recien desprecintadas, lo primero que sorprende de las Electa Amator III –montadas sobre sus pies dedicados, por supuesto- es una escena sonora excepcionalmente grande en comparación con su moderada talla, a la vez que las diferentes sonoridades estallan una detrás de otra a través de los altavoces con una sinceridad espectacular. De hecho, todos los registros presentes en cada interpretación son transcritos con una sensibilidad notabilísima. La escucha es muy natural, nunca forzada, con un sonido completamente despojado de artificios en el que la aireación campa por sus respetos. En este sentido, la dulce analiticidad de las nuevas Electa Amator hace que la escucha de instrumentos de cuerda y voces delicadas alcance unas cotas de humanidad que nada tienen que envidiar a las aportadas por los modelos de más alto nivel de la propia Sonus Faber. Y todo ello con unos graves impecables gracias a la excepcionalidad de un diseño extraordinariamente cuidado tanto a nivel del altavoz empleado como de la carga del mismo y de la pertinente circuitería de filtrado. Un monitor extraordinario.

 

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