Sonus Faber Chameleon T

23 de Julio de 2015 Sarte

Polivalencia y distinción sonoras genuinamente “made in Italy”

La Chameleon T es una estilizada y relativamente compacta columna de 3 vías que ofrece al usuario exigente (con el diseño y el sonido) una opción de fantástica relación calidad/precio con el valor añadido de una fabricación enteramente hecha a mano en Italia. Dicho con otras palabras, la esencia de la mítica marca de Arcugnano al alcance de casi todos y, además, con una interesante característica que muchos celebrarán: la posibilidad de intercambiar los paneles laterales con el fin de lograr una perfecta adaptación a las exigencias estéticas de cada espacio.

 

Imaginación al poder en lo físico, rigor de siempre en la ingeniería

Pocas son las marcas dedicadas al sonido doméstico de alta calidad que han conseguido un aura de leyenda casi desde el instante cero de su existencia. Sonus faber es una de ellas, y lo decimos con el orgullo y la autoridad de quienes han seguido el día a día de la marca durante un buen cuarto de siglo. La firma transalpina nos lo ha puesto fácil, porque ha sabido gestionar magistralmente la combinación adecuada de pasión por la música, dominio de la tecnología, espíritu artesanal y capacidad de producción a escala razonablemente industrial.

Es posible que a más de uno todo esto le suene a elegía interesada, pero una visita a las renovadas instalaciones de Sonus faber, como consecuencia de la entrada de la compañía en el grupo Fine Sounds, permite descubrir el delicadísimo equilibrio que constituye la esencia de la marca: goteo de soluciones tecnológicas de los modelos de referencia, materiales de primera calidad, componentes de muy alta calidad hechos a medida, ajuste de cada prototipo de pre-serie a oído (con cambios en los componentes del filtro divisor de frecuencias sobre el terreno), instrumentación electrónica de primera clase, terminación a mano de cada modelo…Todo, absolutamente todo, hecho con cariño y a conciencia en la placidez de ese bastión del espíritu del Renacimiento que es el nordeste de Italia.

Ésta es la verdadera “alma” de Sonus faber: que se aplique a la ultracompacta y asequible Chameleon B la misma operativa que ha hecho posible a maravillas como la Aida. Teniendo todo esto en mente, conectamos de nuevo con el protagonista del presente Blog: la columna Chameleon T (“Tower”), que pasa por ser el modelo de más alto nivel de la Serie Chameleon de Sonus faber, nombre que a su vez encierra una serie de connotaciones que la convierten en un producto cuya versatilidad/adaptabilidad en lo formal/estético corre pareja a su incuestionable precisión y polivalencia sonoras. De los elementos comunes de todos los modelos de la serie –un monitor de estantería, una columna y una caja para el canal central- habría que destacar el uso de recintos altamente estilizados con elementos de aluminio, paneles frontales revestidos de piel (un clásico de Sonus faber copiado sin rubor por todo el mundo) y paneles laterales de madera intercambiables, altavoces diseñados por la marca italiana y filtros divisores de frecuencias de topología minimalista ejecutados con componentes de grado audiófilo.

Muy estilizada, la Chameleon T destaca en primer lugar por utilizar un recinto cuya estructura garantiza una rigidez extrema, a la vez que ha sido configurado de tal modo que permite reducir de manera drástica las resonancias intenas. Desde el punto de vista electroacústico, estamos ente un genuino diseño bass-reflex de tres vías. Éste combina un tweeter de cúpula textil con revestimiento especial y motor magnético sin ferrofluido de 29 mm de diámetro con un altavoz de medios de 150 mm con cono de polipropileno moldeado térmicamente y dos woofers de 180 mm con cono también de polipropileno. Se trata, como es habitual en Sonus faber, de transductores hechos a medida para la marca por fabricantes de renombre, que destacan por su excepcional comportamiento en régimen dinámico y su extraordinaria linealidad, cualidades de cuya correcta gestión se encarga una circuitería de filtrado cuya respuesta en fase ha sido diseñada para proporcionar imagen sonora perfectamente cohesionada.

A ello hay que añadir, como decíamos al princpio, y no sin dejar de insistir en el carácter cien por cien artesanal y ”Made in Italy”, de la Chameleon T, la particularidad que da el nombre a la gama que pertenece: su vertiente ”camaleónica”. Esta vertiente tiene el mérito de que se pueden  cambiar los paneles laterales por otros de color diferente, pero tal cambio no se hace en en detrimento de la rigidez estructutral del conjunto. La Chameleon T, pese a su poco más de 1 metro de altura, demuestra que el cambio de sus paneles laterales no influye lo más mínimo en el sonido, puesto que los mismos se fijan sólidamente al ”núcleo duro”, por decirlo de algún modo, del recinto. También dentro del parámetro flexibilidad, habría que mencionar la posibilidad de bicablear las Chameleon T.

A su vez, su sensibilidad de 90 dB/W/m permite al usuario elegir entre un extenso abanico de electrónicas de amplificación (de potencia comprendida entre 40 y 300 vatios continuos por canal, según Sonus faber).

 

Un sonido espléndido y desinhibido único en su clase

Para evaluar el potencia sonora de las Chameleon T, las combinamos con un amplificador integrado estereofónico Primare I32 con módulo multimedia MM30 incorporado, lo que nos permite escuchar un amplio espectro de contenidos digitales de última generación. El menos potente I22 de la misma Primare también serviría  perfectamente, pero los 120 vatios continuos por canal del modelo elegido nos parecen  más ”solventes” de cara a sacar todo el jugo a las Sonus faber, sobre todo en lo que respecta al control y la extensión de la respuesta en graves (impresionante gracias a la combinación de los dos woofer con un generoso puerto bass-reflex frontal). Las conexiones se confían en su totalidad a Van den Hul, concretamente a los modelos The USB Ultimate en digital y The Magnum Hybrid en conexión a cajas. Unos acordes de Mahler, un trio de jazz (Oscar Peterson) y un aria de Puccini (todo ello con resolución entre CD y “Hi-Res”) bastan para descubrir que el conjunto evaluado es exquisitamente neutral y que, como ya pudimos intuir en audiciones realizadas fuera de nuestras instalaciones, las Chameleon T poseen unos graves contundentes que consiguen deslumbrar (y además con las cajas situadas a poco menos de medio metro de su pared posterior), unos medios muy bien estructurados y equilibrados (sin asperezas en la zona alta) y unos agudos de una transparencia que recuerda, por su dulzura y riqueza de armónicos, a la de los modelos más “clásicos” de Sonus faber, como, por ejemplo, la Minima Vintage.

 

A todo lo dicho hay que añadir la buena cobertura espacial que el conjunto aporta al sonido, con unos intérpretes bien posicionados y estratificados en la escena sonora (la difícil “profundidad”) que permiten disfrutar de una escucha consistente y reveladora incluso a niveles de volumen muy notables. De hecho, tanta y tan buena es la simbiosis que se establece entre el Primare I32 y las Chameleon T que incluso la presencia de un subwoofer parece obviable en la mayoría de situaciones, lo que significa que los ingenieros de Sonus faber no iban de farol cuando anunciaron para esta preciosa columna una frecuencia de 38 Hz en el extremo bajo de su curva de respuesta.

 

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