Sonus faber Chameleon B

15 de Mayo de 2015 Sarte

Sonus faber demuestra de nuevo su capacidad de fascinación

El benjamín de la nueva y carismática –por diseño, tecnología, sonido y relación calidad/precio- Serie Chameleon (“Camaleón”) de Sonus faber lo tiene absolutamente todo. Dejando aparte su innegable belleza, nos impresionó por una configuración electroacústica que se aprovecha de algunos de los extraordinarios refinamientos técnicos incorporados en la elite de Sonus faber para ofrecer un sonido vibrantemente fresco, transparente y enérgico que se entiende de maravilla con todo tipo de géneros musicales. Una exhibición de talento de la marca italiana en la forma de una caja acústica sofisticada, versátil, sin complejos y, a la vez, asequible.

 

 

Una estética sublime subordinada a la calidad sonora

Sonus faber tiene una capacidad, que viene de lejos, para seducir a un amplísimo abanico de consumidores cuyo nexo común es la pasión por las cosas bien hechas, por la calidad y el buen gusto. Un éxito que se mide no sólo en un auténtico ejército de fans de la marca y un sinfín de críticas entusiastas y galardones a lo largo y ancho del planeta, sino también en un significativo número de copias más o menos descaradas por parte de la competencia.

La entrada, hace poco más de un lustro, de Sonus faber en la selecta “escudería” del poderoso grupo milanés Fine Sounds Group supuso, contra lo que cabría pensar de una marca que siempre ha funcionado como una seda, una verdadera catarsis, con nuevas vías de pensamiento y una ingeniería reforzada que lograron cuadrar el círculo: mantener la esencia purista de Sonus faber incrementando aún más la versatilidad, la musicalidad, el atractivo estético y la relación calidad/precio de sus productos.

Un ejemplo supremo de esta realidad la encontramos en la novísima Serie Chameleon (“Camaleón”; en seguida veremos por qué), creada para ser la nueva puerta de entrada al universo Sonus faber y con fabricación cien por cien en Italia. La nueva familia de Sonus Faber está compuesta por la columna Chameleon T (de ”Tower”), el monitor compacto de estantería Chameleon B (de ”Bookshelf”) y la caja acústica para el canal central Chameleon C (de ”Center”).

Como rasgos comunes tiene el uso de recintos altamente estilizados con elementos de aluminio, paneles frontales, traseros, superiores e inferiores revestidos de piel y paneles laterales de madera intercambiables, altavoces diseñados por la marca italiana y filtros divisores de frecuencias de topología minimalista ejecutados con componentes de grado audiófilo.
El origen del nombre de la nueva gama viene de la posibilidad, por el momento única en el mercado en productos de esta clase y precio, de intercambiar los paneles laterales para facilitar que se ”mimeticen” con la decoración de cada sala.
El modelo básico de la gama, la Chameleon B, es una preciosa caja acústica de estantería o para montaje sobre soportes, cuyo aspecto es llamativamente realzado por el no paralelismo de sus paneles frontal y posterior y los embellecedores metálicos que figuran aquél. En lo que concierne a la configuración electroacústica empleada, se trata de un sistema bass-reflex de dos vías que monta un tweeter de cúpula textil tratada de 29 mm de diámetro y hecho a medida (el motor magnético no utiliza ferrofluido) con un ”midwoofer” de 150 mm con cono de polipropileno y baja compresión también hecho a medida. Éste se caracteriza por poseer una excepcional capacidad dinámica, lo que significa una curva de respuesta en frecuencia subjetiva muy lineal.

En lo que concierne al filtro divisor de frecuencias se utiliza, como ha sido siempre la norma en Sonus faber, un diseño minimalista ejecutado con componentes seleccionados por su calidad sonora, ergo afinado a oído. Hay que prestar atención a la ejecución física del recinto, en especial, los paneles laterales y el efectivo esquema diseñado para intercambiarlos (se puede elegir entre varios colores), gracias a precisas fijaciones en la estructura metálica de la Chameleon B. La verdad es que esa faceta ”camaleónica” cuadra muy bien con las exigencias de un tipo de usuario para el que le integración entre productos tecnológicos y decoración de su casa es poco menos que innegociable. Por lo demás, una sensibilidad algo baja y una impedancia nominal de 4 ohmios aseguran una buena adaptación con un amplio abanico de electrónicas de ataque, a la vez que la posibilidad conexión en bicableado gustará a los más puristas del audio.

 
 
 

Un sonido más que precioso

Escuchamos las Chameleon B en compañía de un verdadero tándem de lujo de la estadounidense Wadia: la etapa de potencia estereofónica a102 y el procesador digital de audio con preamplificador incorporado di122. Como fuente utilizamos nuestro habitual Apple Mac Pro más varias grabaciones a 24 bits/192 kHz y en DXD almacenadas en una memoria USB. El cableado, Transparent Audio Super en interconexión (balanceado) y conexión a cajas, más Van den Hul en digital (USB). 

Dejando de lado nuestro entusiasmo habitual –y lógico- por las realizaciones de Sonus faber, la verdad es que las Chameleon B nos encantan; ni más ni menos. Porque, pese a su aparente modestia formal, se trata de unas cajas acústicas absolutamente soberbias por el despliegue de fuerza que demuestran ser capaces de realizar en los momentos clave. Un despliegue que, en ningún momento, se ve acompañado por incrementos del nivel de distorsión, compresión de la dinámica o descompensaciones perceptibles de la curva tonal subjetiva, que, dicho sea de paso, es impresionante para unos monitores de tamaño tan comedido. Contrariamente a lo que sucede con muchísimos productos de su clase y precio, las pequeñas Sonus faber son capaces de restituir sin arrugarse transitorios con muy mala baba (piano, voces solistas poderosas) y en las grandes formaciones orquestales su poder de discriminación es muy notable, por lo que los emborronamientos de la imagen sonora brillan por su ausencia. Insistimos: todo ello en unas cajas acústicas de 316 mm de altura por 185 mm de anchura y 283 mm de profundidadY, por supuesto, las Chameleon B son tremendamente cálidas y, en consecuencia, enemigas declaradas de la fatiga auditiva (y eso que las muestras escuchadas no están aún completamente rodadas). Las voces, tanto solistas como en coro: simplemente deliciosas, en línea con los modelos de referencia de Sonus faber.

Sí, suena exagerado, pero nos reafirmamos en nuestras impresiones. Nuestra opinión sobre este primer contacto con un modelo de la Serie Chameleon de Sonus faber no admite medias tintas: maravillosas. Realmente, el departamento de ingeniería de la marca italiana se ha lucido al conseguir, en una caja acústica tan modosita, tamaño combinado de equilibrio tonal, curva de respuesta subjetiva (con graves robustos y muy bien definidos incluso en la zona de los 45 Hz) fuerza, transparencia y calidez por un precio tan ajustado. Y todo ello con una calidad de fabricación soberbia.  Más información >>

Fabricantes:
WhatsAppWhatsApp