Protagoniza el presente Blog una caja acústica verdaderamente excepcional que amplia la colección más icónica de Sonus Faber: la atemporal Homage. Una gama que combina ingeniosamente elementos de diseño inconfundibles con tecnología patentada para que cada una de las creaciones que la constituyen rinda homenaje a los maestros artesanos más celebrados de la historia de la música. La Amati Supreme, que así se llama el protagonista en cuestión, es incluso más que todo lo que acabamos de decir. El motivo es simple: fusiona componentes de la Amati G5, hasta ahora la versión más avanzada de la mítica Amati Homage, con otros importados directamente del actual “summum” de la compañía de Arcugnano: el formidable Suprema, un conjunto compuesto por cuatro cajas que preside en solitario la Serie Reference.

Como consecuencia de ello, la Amati Supreme añade una vía adicional (extremo agudo para ser exactos) al modelo que la inspira, con la complicación extra que ello comporta en materia de integración de los transductores que incorpora. Un desafío brillantemente resuelto por una de las circuiterías de filtrado más sofisticadas jamás puestas a punto por la empresa transalpina y que además puede contemplarse desde una ventana de cristal en “Y” situada en la zona superior del recinto, este último una magistral exhibición de artesanía “a la italiana” que es rematado por dos exclusivas terminaciones de innegable belleza.
Más vías en cajas acústicas implica más complejidad y recursos a la altura
Tal y como hemos comentado en muchas ocasiones, el hecho de que el grueso de cajas acústicas esté basado en altavoces electrodinámicos implica usar varios altavoces para reproducir con fidelidad las distintas zonas o bandas del espectro de audio en general, graves, medios y agudos). El número de dichas zonas o vías suele dependen bien del criterio del ingeniero de turno, bien del presupuesto disponible, bien de ambas cosas, puesto que los ahorros factibles en transductores son a veces “compensados” por una mayor atención al filtro.

En general, las configuraciones más corrientes son 2, 2’5 y 3 vías (con posibilidad de utilizar más de un altavoz en alguna de ellas), pero igualmente 4 ó 4’5, quedando bien claro que a medida que tal cifra aumenta sucede lo mismo con la complejidad del citado filtro. Si nos centramos en el ámbito del High End con mayúsculas, donde la expresión “sin compromiso” es casi un dogma de fe, pasar de, por ejemplo, 3 a 4 ó 4’5 vías implica un esfuerzo considerable. La razón estriba en que la mera adición de uno o dos altavoces con respecto a la estructura de base puede significar una completa remodelación de las redes de filtrado. Además, con toda probabilidad habrá que efectuar asimismo modificaciones, si no redefinirlo de manera sustancial, en el recinto. Llevar a buen puerto un trabajo de esta envergadura no está al alcance de muchas empresas, aunque sí de la responsable del producto al que consagramos este Blog: la italiana Sonus Faber, convertida por méritos propios en un mito del audio.
Amati Supreme: la atemporal Amati se beneficia del formidable sistema Suprema
Livio Cucuzzca, Director de Diseño Industrial de la marca de Arcugnano, ha descrito la apuesta más reciente de la misma con estas palabras: “La Amati Supreme es la encarnación de nuestra creencia de que estética y musicalidad son inseparables. Cada parte fue elegida no sólo para dar forma al sonido de la caja acústica, sino también para garantizar que sea tan bonito para la vista como para el oído. Es nuestra expresión más depurada hasta la fecha de artesanía, creatividad y arte italiano.” No, no es una exageración, porque la Amati Supreme es mucho más que una versión mejorada de la versión actualmente disponible de la legendaria columna Amati Homage, la Amati G5.

Con una arquitectura bass-reflex de 4’5 vías y 5 altavoces, representa una refrescante y audaz expresión de imaginación en acústica y atemporalidad visual, que, basándose en el legado del extraordinario Suprema aúna ingeniería avanzada con artesanía italiana para lograr unas prestaciones excepcionales que son coronadas por una silueta deliciosamente compacta. Así, la versión del icónico bloque “Voice of de Sonus Faber” (VOS) empleada en el mencionado Suprema garantiza una tímbrica de referencia que complementa y potencia la elegante figura de esta exquisita realización. Por otro lado, una ventana transparente en “Y” situada en la parte superior del recinto invita al oyente a adentrarse en el corazón de la ingeniería de este sistema de altavoces, mostrando la sección de medios-agudos del filtro Phase Coherent Level 3, un testimonio sutil pero profundo de la armonía existente entre tecnología y aspecto físico.

La meticulosa atención por los detalles que desde siempre ha caracterizado a la firma italiana la percibimos asimismo en una dotación de elementos cuidadosamente seleccionados que constituye el núcleo de las prestaciones de la Amati Supreme. Un tweeter y un supertweeter (una diferencia clave con respecto a la Amati G5) de cúpula de seda ofrecen una claridad sin parangón en la restitución de las octavas superiores, al tiempo que el exclusivo altavoz de medios Camelia proporciona un minucioso control de la crítica zona media-alta del espectro. Estos refinados componentes están montados en una brida de aluminio mecanizada con CNC y encerrados en una estructura de corcho desarrollada para optimizar el flujo de aire y la curva tonal. La guinda la ponen dos woofers de 220 mm de diámetro y doble motor cargados en uno de los sofisticados puertos “Stealth Ultraflex” de Sonus Faber. Capaz de manejar una potencia máxima de 600, la Amati Supreme exhibe la gama dinámica y el realismo necesarios para capturar tanto la fuerza como la intimidad de una actuación en directo.

Asimismo, el imaginativo mecanismo de afinado sutilmente ubicado en el panel trasero permite al usuario ajustar los niveles de medios-agudos y medios-graves para garantizar una adaptación óptima a cualquier espacio de escucha. Los toques finales que se aplican a la Sonus Faber son tanto acústicos como estéticos, habiendo sido confiada su ejecución a los maestros en tecnología de la leyenda transalpina mediante la armonización de su oído experto, su instinto, su experiencia y su sensibilidad emocional, a fin de certificar que cada caja acústica alcance un balance armónico perfecto. Dos acabados metálicos mate pensados a conciencia, Sabbia Oro y Terra Rossa, subrayan esta fabulosa realización con una terminación que, por primera vez, lo envuelve en su totalidad, panel frontal incluido, realzando aún más su singularísima belleza y reforzando su atractivo.
Un sonido supremo en definición y naturalidad a todos los niveles
Para que las Amati Supreme revelen todo su potencial, las probamos en compañía de un sistema de electrónicas McIntosh compuesto por dos etapas de potencia monofónicas a válvulas MC3500 MKII, un preamplificador a válvulas C12000, un giradiscos Pro-Ject Signature 12.2 con cápsula de bobina móvil Ortofon MC Windfeld Ti y un “streamer” HiFi Rose RS151, con el cableado a cargo de Transparent Audio Ultra de 6ª Generación. Sonus Faber especifica, para estas soberbias columnas, una sensibilidad de 91 dB/W/m, cabiendo por tanto otras opciones menos (o más) opulentas en electrónica de control y amplificación.

Además, la extensión de la respuesta de 28-40.000 Hz invita a jugar sobre seguro, con el objetivo de asegurar que la precisión tonal se mantenga sea cual sea el nivel de volumen. Efectuados los debidos precalentamientos de las diferentes electrónicas, obtenemos un sonido prodigioso, con una presencia física que cautivaría al mismísimo Amati. La curva tonal deslumbra por la sutil, amen de contundente, aportación del mencionado “Voice of Sous Faber” en capacidad de análisis, rematada por una frescura que multiplica la sensación de realismo en los agudos, al permitir que el tweeter trabaje más relajado al ser “ayudado” por el supertweeter. En cuanto a la zona media, el Camelia y el imaginativo esquema de carga acústica que lo complementa se encargan de que se restituya con una naturalidad suprema, nunca mejor dicho. Por su parte, los graves brillan en profundidad, impacto y riqueza armónica. No nos cabe la menor duda de que estamos ante una referencia brutal… en realidad absoluta.