La síntesis perfecta de arte y tecnología
La caja acústica es con toda seguridad el componente que muchos asocian con la idea de reproducción sonora sin compromiso como consecuencia de su condición de eslabón final de la cadena que la hace posible y, por tanto, de elemento último en la transmisión de los contenidos procedentes de la fuente. De ahí que para muchos amantes de la música en vivo y del sonido absoluto tenga sentido que la industria del audio cree cajas acústicas a cuál más ostentosa y sofisticada con el objetivo de conseguir en la intimidad del hogar unas condiciones de escucha lo más similares posible a las que se dan en una sala de conciertos, un teatro lírico o un club de jazz.

Todo ello siempre que la sala en la que tengamos montado nuestro equipo esté en consonancia con nuestras aspiraciones y posea las condiciones adecuadas –dimensiones, acondicionamiento, calidad de los elementos asociados- para que las mismas sean posibles. Aún así, en nuestra empresa siempre hemos defendido que el tamaño no siempre es fundamental para conseguir una escucha del máximo nivel, aunque por otro lado estamos convencidos de que ese “no va más” en la reproducción del sonido donde dicho tamaño sí importa es posible y llevamos muchos años demostrándolo. Esta semana vamos a ceder el protagonismo de nuestro Blog a una de las poquísimas cajas acústicas existentes en el mercado mundial que, en nuestra opinión, son capaces de transmitir todas las emociones, en lo cualitativo y lo cuantitativo, que acompañan a un concierto en vivo. Una caja acústica capaz de reproducir sin pestañear toda la gama de frecuencias del espectro y colocar delante nuestro –y además cada uno en su sitio- tanto a los 100 maestros de la Filarmónica de Berlín como a un coro de ópera, un grupo de rock, un cuarteto de cuerda, un trío de jazz o una voz solista y hacerlo con una naturalidad asombrosa. Se llama Aida, un nombre que está a la altura de lo que dicha caja es capaz de ofrecer, y está firmada por Sonus faber, una compañía que en los últimos años no sólo se ha reinventado a sí misma, sino que ha llevado su pasión por la reproducción de la música a tamaño real hasta unas cotas nunca vistas en sus brillantes 30 años de existencia.
Tecnología punta y diseño radical para llegar a la verdad sonora
Es una de las presencias más seductoras de un sector donde la capacidad para buscar lo mejor en materia de cajas acústicas parece no tener fin. Tanto, que pese a llevar ya casi tres años entre nosotros –se presentó en Nueva York en diciembre de 2011 coincidiendo con el 150º aniversario de la independencia de Italia- sigue siendo no sólo rabiosamente actual, sino que mantiene intacta su aura de producto especial, diferente… en cierto modo, único. De hecho, la Sonus Faber Aida tiene incluso una “hija”, la Lilium –presentada hace apenas cuatro meses en Múnich- y, sin embargo, continúa exhibiendo el glamour que en su momento le dio su condición de descendiente directo de la espectacular The Sonus faber. Ésta, por encima de sus innegables virtudes sonoras y su carácter exclusivo, marcó un antes y un después en la exitosa trayectoria de la más conocida y envidiada firma italiana en el campo de las de cajas acústicas y todo un referente para quienes creen en la reproducción sonora a tamaño natural.
¿Qué se puede decir de las Sonus Faber Aida en lo que descripción de sus interioridades se refiere? La verdad es que mucho, muchísimo, porque estamos ante un producto innovador como pocos –una de las cajas acústicas más completas que han visto la luz en muchos años- en todos y cada uno de los ámbitos que definen a una caja acústica.
No en vano, pese a ser más “asequible” que su ilustre progenitora, es una caja acústica de High End extremo, realmente sin compromiso, que ha sido pensada para satisfacer a los más exigentes y que por otro lado incluye refinamientos técnicos propios sin equivalente en el mercado. Lo podemos constatar en el diseño que utiliza, una configuración de 3’5 (sí, “3.5”) vías con altavoces hechos a medida montada en un imponente recinto en forma de lira que permite, comparado con otras soluciones previamente aplicadas por Sonus faber, incrementar significativamente la robustez estructural del conjunto y garantizar una perfecta gestión de la energía generada en el interior del mismo.
En este sentido, el complejo sistema de “neutralización” de vibraciones desarrollado por la firma italiana elimina las trazas finales de cualquier posible resonancia por cuanto tanto las paredes internas como el “ala” externa –ambas construidas con paneles curvados multicapa terminados en chapas de madera noble - se combinan con un sistema de desacoplo formado por una capa de material aislante viscoso para llevar a su más alta expresión la técnica de “amortiguamiento por capas forzadas”.

Una técnica que constituye una de las señas de identidad de Sonus faber desde hace ya muchos años pero que en la Sonus Faber Aida se refina hasta unos niveles de sofisticación sin precedentes.Por otro lado, el carácter fuertemente artesanal del proceso de obtención (las “láminas” de madera se seleccionan a mano) y montaje de los mencionados paneles multicapa hace que la propuesta de Sonus faber sea realmente única.Pero la excepcionalidad de la Aida no se detiene ahí, como lo corrobora otra de sus singularidades: la presencia de un árbol construido en una aleación de acero no magnético que sujeta firmemente los espacios internos correspondientes a los transductores del sistema de emisión sonora frontal (formado por un tweeter, un altavoz de medios y dos woofers).

A ello hay que añadir el concepto de Absorción por Masa Sintonizada/”Afinada” (“Tuned Mass Damper”; un elemento diseñado para manejar la dispersión y las vibraciones espúreas), el exclusivo esquema Z.V.T. (“Zero Vibration Transmission” o Transmisión Libre de Vibraciones, derivada directamente del citado modelo The Sonus faber y fundamental a la hora de desacoplar la caja acústica de la superficie que la soporte) y el denominado “Stealth Reflex”, este último capaz de proporcionar importantes ventajas en términos de extensión de la respuesta en graves y de reducción de la distorsión asociada a la misma. Asimismo, la Aida incorpora otro desarrollo exclusivo de Sonus faber llamado “Sound Field Shaper” (Conformador del Campo Sonoro, materializado en un subsistema de emisión trasero formado por un tweeter y un altavoz de medios) diseñado exclusivamente para conseguir un balance perfecto entre sonido directo y reflejado.
Pero el que sin duda es el refinamiento más imaginativo de esta sensacional caja acústica es un sistema de suspensión híbrido bautizado con el nombre de “Bow Spring” (“Muelle Arqueado”) que combina una especie de “ballesta” como estructura de flexado y un elastómero de acción progresiva con el fin de reducir las resonancias espúreas (es decir parásitas) y la realimentación acústica.
En lo que respecta a la emisión directa, hay que destacar la presencia del exclusivo tweeter frontal DAD (“Damped Apex Dome” o “Cúpula de Apex Amortiguada”, mezcla de cúpula clásica y transductor anular) para la reproducción de las frecuencias altas del espectro sin ningún tipo de limitación armónica ni espacial.También los acabados de la Aida son absolutamente excepcionales, con dos “alas” externas que abrazan el cuerpo central del recinto, que a su vez se cierra en la base (que oculta la “vía 0’5”, materializada en un sofisticado radiador de subgraves de 320 mm de diámetro y emisión inferior diseñado por Sonus faber) mediante el antes citado “Muelle Arqueado”, fabricado en aluminio anodizado de grado aeroespacial, y en cuya zona superior figura un espejo de vidrio templado que realza la belleza atemporal de un excepcional producto construido íntegramente a mano.
Y aunque parezca increíble en un producto tan elitista y completo, los diseñadores de la Aida también se las han ingeniado para que en términos electroacústicos estemos ante una caja acústica “manejable” en lo que a electrónica asociada se refiere, con una impedancia nominal de 4 ohmios y una sensibilidad de 92 dB/W/m. De acuerdo, quien se pueda ofrecer a sí mismo el lujo de adquirir unas cajas acústicas de este nivel no debería estar especialmente preocupado por el precio del amplificador de ataque, pero las cifras de la Sonus faber ayudan mucho porque nos dan la opción de elegir entre diseños que van desde la “Fórmula Uno” más salvaje hasta modelos a válvulas muy delicados (aunque con una potencia mínima de 100 vatios continuos).
Una presencia fabulosa que es empequeñecida por la música que ofrece

Aplicando la máxima no escrita de que para probar una caja acústica sin compromiso de tal modo que dé lo mejor de sí misma hay que procurar disponer de una “propulsión” lo más sobrada posible, decidimos combinar las Sonus Faber Aida con una pareja de bloques monofónicos de potencia a válvulas Audio Research Reference 750. En cuanto a las fuentes, optamos por el reproductor de CD/SACD Esoteric K-05, el grandioso “streamer” NA-11S1 de Marantz –de relación calidad/precio imbatible- y un giradiscos Brinkmann Balance con cápsula van den Hul The Colibri. Para la sección de control, optamos de nuevo por Audio Research, con el modelo Reference 10 en línea y el Reference Phono 2 SE en fono. Todo ello enlazado por modelos de la gama Reference XL de Transparent Audio.
La combinación admite variaciones, por supuesto, pero estamos firmemente convencidos de que con ella las Aida se sentirán más que cómodas. Y, en efecto, así es, previo calentamiento de las Audio Research (durante más de media mañana) y, muy importante, habiendo cuidado con una minuciosidad extrema la colocación –distancia a las paredes adyacentes, inclinación con respecto al oyente- de las Aida por cuando es fundamental controlar la sección de subgraves para que el equilibrio tonal no se rompa por la zona baja del espectro. Escuchando todo tipo de música, aunque con prioridad para la clásica con grandes formaciones orquestales –Mahler, Stravinsky- y optando desde el primer momento, sonómetro en mano, por llevar a cabo la escucha con unos niveles de presión sonora virtualmente directos a los que se perciben en la platea de una buena sala de conciertos, sólo se nos ocurre decir lo siguiente: ¡Qué autoridad! ¡Qué control! ¡Qué rigor! Uno parece estar realmente en el mejor de los directos ante la fabulosa y finamente estructurada especialidad de la estética sonora ofrecida por el conjunto. Nada se deja al azar y a la vez no falta de nada sea cual sea el nivel de volumen elegido (que podía ser –insistimos en ello- muy alto en determinados pasajes). La verdad: pocas veces hemos constatado con tanta satisfacción cómo la más alta tecnología aplicada a la resolución de esa búsqueda del sonido absoluto que tanto nos fascina se materializa en unos resultados de exultante espiritualidad, a la vez que con las Aida queda claro que Sonus faber ha resuelto con matrícula de honor la restitución del extremo grave a tamaño natural sin tener por ello que sacrificar belleza estética o recurrir a recintos definitivamente poco prácticos incluso para quienes tiene la suerte de disponer de una sala de estar en condiciones. Fabulosas en jazz y rock y divinas, sublimes, en música clásica, las Aida son las cajas acústicas más completas de Sonus faber y una perfecta materialización del concepto de excelencia en audio.