Simple Audio
Fecha 18 Septiembre 2013 Autor Juan Tags

Elegancia minimalista bien entendida

 

De tanto hablar de diseño minimalista y vanguardismo, los dos vocablos acaban perdiendo su sentido, hasta el punto de que parece que ahora mismo todo en electrónica de consumo es “cool” o sofisticado. Pero la realidad no es tan obvia porque para conseguir un maridaje perfecto de forma y función, sin que la segunda sea esclava de la primera, hay que pensar y trabajar mucho.

Si a ello le queremos añadir una facilidad de uso que permita superar los miedos de muchos usuarios a las “nuevas tecnologías”, todavía hay que trabajar más. Y esto es lo que ha hecho Simple Audio, una joven compañía británica cuyos productos hacen honor a su nombre… en el mejor sentido de la palabra.

Detrás de un diseño en el que las líneas puras  imponen su ley, hay una tecnología de auténtica vanguardia fruto del genio electrónico de los fundadores de Simple Audio, bregados durante años en la escocesa Linn, marca esta última que en su momento fue una auténtica pionera en el ámbito del ahora omnipresente audio digital sin soporte físico.

El resultado, con el “plus” de una simplicidad de configuración y utilización que hace más cierto que nunca el célebre “Smart is Simple” (Lo Inteligente es Sencillo) que tanto gusta los fanáticos de la tecnología punta, son los modelos Roomplayer I y II, auténticas joyas en todos los ámbitos que, pese a su simplicidad formal, ofrecen una potencia operativa a la altura de los más exigentes, a la vez que constituyen una solución que liberará de una vez por todas los temores de muchos usuarios “no tecnológicos” a adentrarse en el audio de Internet.

 

Para aficionados con escasos conocimientos de informática

 

El punto de partida que, en nuestra opinión, debería estar detrás de la elección de los Simple Audio es el siguiente: ¿Qué recomendaríamos a un melómano amante del buen sonido, con escasos conocimientos de informática, que decide finalmente  conceder a su ordenador el “status” de fuente de pleno derecho de su equipo de audio estereofónico? Evidentemente, hablamos de un aficionado al que la simple lectura de las listas de protocolos, formatos, esquemas de configuración, etc. de “streamers”, servidores de audio y compañía que ahora mismo aparecen en el mercado como setas, le asusta. Pero, a la vez, tiene muy claro que a través de Internet puede acceder nada menos que a la versión original de estudio de un número creciente de sus composiciones musicales favoritas.

Pues bien: en estas coordenadas, lo que ofrece Simple Audio es una solución tecnológicamente de vanguardia, tremendamente simple y musical, para incorporar la Red como fuente de audio a su equipo. Y además, tener la opción de expandir ese concepto a lo largo y ancho de su residencia gracias a la capacidad multisala –“multiroom”- del material que lo hace posible: el Roomplayer I y el Roomplayer II. Se trata de dos compactas, funcionales y modernas electrónicas idénticas a nivel formal en las que la única diferencia es el amplificador en Clase D de 2x50 vatios que alberga el Roomplayer I, un amplificador que ha sido diseñado con criterios audiófilos/puristas para excitar con autoridad un amplio número de cajas acústicas.

Pero la gran singularidad conceptual de los Simple Audio es el uso de la tecnología PLC, es decir, Power Line Communications (vía protocolo PowerLine HomePlug AV), que permite utilizar la corriente eléctrica para la comunicación de datos (a 200 MB/s). Es importante recalcar que se trata de una tecnología perfectamente establecida (permite incluso transmitir imágenes en alta definición, lo que significa que cubre sobradamente las necesidades inherentes a la transmisión tanto de señales de audio de alta calidad, como de control) y, por lo tanto, tanto la seguridad como la fiabilidad que ofrece es absoluta.
 

La otra –en el caso que nos ocupa, la principal- vertiente de los Roomplayer es la de fuente digital de alta resolución (tanto con contenidos procedentes de un ordenador como de Internet), que, en comparación con otros sistemas de concepción y precio similar, presenta la enorme ventaja de ser compatible con un amplio espectro de ficheros de audio de alta definición (salvo el WMA por decisión expresa de Simple Audio). 
 
Por su parte, el control se puede llevar a cabo cómodamente desde cualquier dispositivo “i” de Apple (iPod touch, iPhone, iPad), o Android,  previa carga de la correspondiente Simple Audio Controller App. Además, se dispone de compatibilidad con radio de Internet y un par de salidas digitales (coaxial y óptica) para enviar la señal que estemos utilizando a un procesador o convertidor externo, con lo cual la gama de posibilidades de los Roomplayer se expande todavía más. Pero, insistimos, basta con un único Simple Audio para que Internet y la biblioteca de música que tengamos almacenada en nuestro ordenador entren a formar parte de nuestro sistema de reproducción musical de toda la vida.
 
El uso de un ordenador se restringe a la configuración inicial –pocos pasos y muy sencillos-, con el fin de que la “operativa” Simple Audio “acepte” nuestros archivos musicales codificados en tal o cual formato. Es más, la “app”, desde nuestro iPad o móvil, la que luego nos permite gestionar todo, saldrá la la luz en los próximos días, y es tremendamente agraciada, léase poco complicada. Una vez más, los temerosos de Internet y su lenguaje se sentirán reconfortados. Luego, cuando se dan cuenta del potencial de una máquina tan sencilla como el Roomplayer II y sus capacidades de expansión, se van animando a pedir más.

 

Roomplayer II en acción: una experiencia seductora

 

Elegimos el Roomplayer II para demostrar el potencial del concepto creado por Simple Audio como fuente digital de un equipo estereofónico, para lo que lo combinamos con un amplificador integrado a válvulas Audio Research VSi75 y una pareja de cajas acústicas Sonus faber Olympica II. Lo más impresionante del Simple Audio es la fluidez de su funcionamiento, la elegancia con que gestiona la enormidad de contenidos que le son confiados. Repetimos: sólo hay que conectarlo a nuestro router y tema zanjado.
La aplicación a cargar en el ordenador para que todo “se sincronice” se llama  Desktop Controller (Mac o PC); a las malas, y en el caso de nulidad absoluta por parte del usuario, cualquier profesional cualificado puede resolver la papeleta en unos pocos minutos, damos fe de ello. En lo que respecta a la calidad sonora, merece ser calificada de excepcional por el nivel de silencio, la transparencia, la calidez e incluso la sensación de espacio aportados por una tecnología digital de absoluta vanguardia. Con archivos de alta resolución, en nuestro caso procedentes directamente de un ordenador Mac, FLAC HD de música clásica, la naturalidad del sonido compite con descaro con la de muchas fuentes de High End sustancialmente más caras. En síntesis, estamos ante la que ahora mismo es la solución de su clase y precio más musical y más relajantemente asequible en términos de configuración del mercado mundial. Una máquina idónea para que el acceso al audio High End de la era de Internet no se les atragante a quienes aún viven en la galaxia del disco compacto.

 Más información >>      Roomplayer I    RoomplayerII