¿Qué cable de altavoz usar?

1 de Agosto de 2018 Sarte

¿Hasta qué punto son importantes en audio?

Los cables de altavoz son los cables más importantes de todo equipo de sonido de alta calidad. ¿Por qué? Muy fácil: son los encargados de transmitir las señales que alimentan los altavoces de las cajas acústicas, unas señales que al manejar potencias respetables pueden ser perturbadas de muchas maneras.

Aunque a los neófitos les pueda parecer increíble o exagerado, un diseño y una construcción poco cuidados en este aparentemente inocente componente puede afectar de manera devastadora a la práctica totalidad de parámetros que definen la escucha: transparencia, definición, equilibrio tonal, dinámica y espacialidad.

 

Todos los cables son relevantes pero los de altavoz, más

En rigor habría que llamarlos “cables de conexión a cajas acústicas” o, de un modo más simplificado, “cables de conexión a cajas”, aunque en la terminología más común y coloquial se les suele llamar “cables de altavoz”. Cierto es que hasta hace unos 30 años a los cables se les daba muy poca importancia, por lo menos en audio doméstico.

Pero luego, con el advenimiento de lo que se conoce como High End algunos ingenieros puristas se plantearon un hecho fundamental: “cuando diseñamos y evaluamos fuentes de audio, amplificadores y cajas acústicas, hablamos de sutilezas de armónicos casi escondidos, de macro y microcontrastes dinámicos, de presentación espacial… en definitiva, de un conjunto de parámetros muy complejo, cuya correcta integración hace posible lo que tendemos por Alta Fidelidad en la reproducción del sonido; por lo tanto, parece lógico que el canal que transmite las señales eléctricas que hacen posible tal integración esté a la altura de las circunstancias, en especial si las mismas son de alta potencia.”

¿Qué hay que buscar a la hora de escoger unos cables de conexión a cajas?

De lo que anterior se deduce que para construir nuestro canal con las debidas garantías hay que tener muy claro cuáles son los componentes que lo van a constituir, esencialmente conductores y aislantes, pero también características ya no tan obvias como el tipo, número y disposición de dichos conductores y aislantes. A su vez, esto nos lleva a una disciplina muy especial: la ciencia de los materiales. Porque, claro, el cobre de alta pureza, el cobre de muy alta pureza o la plata, por ejemplo, conducen la electricidad de distinta manera. Y lo mismo sucede con los materiales aislantes: el plástico (PVC) es una cosa y el aire –el mejor dieléctrico- otra.

Como pueden ver, las opciones son virtualmente infinitas, y, además, al ser tantos los parámetros objetivos implicados hay que estar haciendo constantemente equilibrios entre los mismos y la realidad de las pruebas de escucha, que al final son lo que acaba de inclinar la balanza por un u otro diseño. Dicho esto, la experiencia demuestra que un diseño con conductores más delgados en una configuración más abierta proporcionará un sonido más limpio, más claro y más lineal con la frecuencia. Otro con un único conductor de grandes dimensiones o un manojo de múltiples conductores de pequeñas dimensiones proporcionará un sonido más suave y con agudos atenuados. Todas estas líneas generales son válidas independientemente de las variaciones que se introduzcan en los tres esquemas comentados y tienen una importancia fundamental en el sonido de un cable. Por su parte, los dieléctricos y el material y/o los tratamientos aplicados a los conductores son la guindilla del pastel del diseño de cables y por tanto su efecto en las prestaciones de los mismos son menores que unos principios de diseño correctos y sólidos. Aún así, cuando se busca el sonido absoluto todo importa.

 

La clave: saber elegir los conductores

Si echamos un vistazo a cualquier catálogo o artículo relacionado con cables de altavoz firmado por marcas tan duchas en la materia como Transparent Audio, Van den Hul o In-Akustik, veremos que se insiste mucho en el material utilizado en los conductores. Los dos materiales conductores más frecuentes utilizados en la actualidad siguen siendo el cobre y la plata. ¿Es uno inherentemente mejor que el otro? No necesariamente. En gran parte, todo depende en gran medida de la pureza y el tratamiento aplicado al material bruto utilizado como conductor.

Esto tiene como resultado la presencia de un número menor de discontinuidades en el interior del conductor, eliminando la distorsión, el brillo o la aspereza del sonido. Por otro lado, los conductores también deben ser correctamente diseñados para proporcionar la máxima linealidad con la frecuencia para cualquier material dado. Así, el sonido de un conductor apropiadamente diseñado y tratado es abierto, natural y extendido, a la vez que suave y sin grano. En consecuencia, los conductores que suenan ásperos o brillantes o bien no han sido adecuadamente diseñados o bien no han sido correctamente tratados o ambas cosas.

 

El material aislante también importa

Por su parte, los dieléctricos son componentes necesarios en cualquier cable, porque previenen la oxidación e impiden que los conductores se toquen entre sí. En los cables de audio, la presencia de niveles de tensión y corriente relativamente bajos hace que la rigidez dieléctrica no sea un factor de importancia primordial. Mucho más importante por su efecto en el sonido es la absorción dieléctrica de un determinado material. Este parámetro describe la manera en que un dieléctrico puede descargar una señal secundaria en el conductor completamente desfasada con respecto a la señal de audio.

Puesto que en todo cable una corriente eléctrica está atravesando un conductor, se crea un campo electromagnético que interacciona con el material dieléctrico y desplaza temporalmente la estructura molecular del mismo. Si el material dieléctrico tiene una buena elasticidad y puede volver rápidamente a su estado normal, entonces se dice que dicho material posee una baja pérdida dieléctrica y, por tanto, tendrá un efecto audible pequeño en la señal. Además, los materiales dieléctricos suenan diferente como consecuencia de las distintas velocidades a las que almacenan y liberan energía correspondiente a frecuencias diferentes. Todo lo que acabamos de comentar, generalizable para cualquier cable de audio, se torna más crítico con los cables de altavoz debido al valor de las tensiones y corrientes eléctricas en juego.

 

El cable se comporta como un componente independiente

Como reza el lema de la prestigiosa firma alemana In-Akustik, uno de los especialistas en cables más potentes del mercado mundial, la clave de un buen cable se define con estas palabras: “Física, no Vudú.” Porque, a tenor de su inductancia serie y su capacitancia paralelo, un cable puede asimilarse a un filtro paso bajo –que “deja pasar” los graves, ergo atenúa los agudos- de segundo orden. Reduciendo la inductancia y la capacitancia podemos aumentar el ancho de banda de un cable y extender su curva de respuesta en frecuencia. La verdad es que dentro de su rango de frecuencias de trabajo, la capacitancia de los cables de audio es prácticamente constante con la frecuencia, pero en cambio la inductancia varía con esta última. Esto se debe a que la inductancia depende del diámetro de los conductores y de la configuración de éstos en el cable. Estos cambios en la inductancia causarán diferencias audibles que variarán en función de la impedancia de entrada/salida de los componentes que utilicemos, en nuestro caso amplificadores integrados/etapas de potencia y cajas acústicas. A efectos prácticos, el ideal teórico de un cable de altavoz –y, por extensión, de audio en general- es aquel que tenga una inductancia serie igual a cero y una capacitancia paralelo igual a cero, ya que de este modo tendrá un ancho de banda ilimitado y no dependerá del equipo. Hay luego elementos que deben ser considerados cuando se utilizan determinados equipos, como por ejemplo etapas de potencia que entregan corrientes muy elevadas o cajas acústicas con una impedancia mínima muy baja (inferior a 2 ohmios), pero esto ya pertenece a un ámbito que excede los objetivos del presente Blog. Pero quédense con lo más importante: un cable puede ser modelado con parámetros objetivos y, por lo tanto, diseñarse de manera absolutamente racional, basándose las diferencias entre modelos en la sofisticación y rareza de los materiales empleados y su configuración específica.

 

La hora de la verdad: sinergia, sinergia y sinergia

Pese a todo lo que acabamos de decir, hay en el mundo de los cables de altavoz un elemento definitivo que a la postre es el que interesa de verdad: que la transferencia de señal entre amplificador y cajas acústicas sea perfecta en términos de sonido. Es lo que se conoce por sinergia, algo que a nivel coloquial podría asociarse al hecho de que los citados componentes “se entiendan” y que hace que un equipo suene diferente cambiando sólo el cable de altavoz por otro, y además del mismo precio. Y también es lo que hace que algunas marcas muy exclusivas, como la estadounidense Transparent Audio, intercalen en sus cables de altavoz unas cajitas que contienen una serie de circuitos eléctricos cuyo cometido es corregir lo que se conoce como “retardo de grupo” y lograr que todas las frecuencias lleguen del punto de partida al de llegada al mismo tiempo. Una práctica que para algunos resulta discutible, pero que en nuestra experiencia proporciona unos resultados nada discutibles porque el sonido es mejor. Desde luego, la sinergia también se puede “cuantificar”, como hace Devialet con su innovador sistema SAM, que optimiza la interacción amplificador-cajas previo conocimiento de los parámetros eléctricos clave de las segundas… pero, aún así, sigue siendo necesario un cable, y por tanto con su propia “personalidad”, de por medio.
Podríamos seguir y seguir sin llegar a nada absolutamente definitivo. Aún sí, los cables de altavoz son fundamentales y les recomendamos que les presten la debida atención a la hora de adquirir o mejorar un equipo y, desde luego, tomando siempre una decisión después de haberlos escuchado con dicho equipo. 

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