Probamos el nuevo Wadia di322

18 de Enero de 2016 Sarte

Alta resolución con alma musical para los más exigentes.

Lo mínimo que podemos decir del di322 es que confirma el excepcional grado de madurez de Wadia, una marca que ha vuelto a situarse en la cúspide del audio digital fusionando unos conocimientos de base únicos con las innovaciones más recientes en materia de hardware.

Gracias a ello, este procesador digital de audio (DAC) con preamplificador incorporado ofrece un nivel de prestaciones inaudito que se suma a la compatibilidad con formatos de codificación digital tan avanzados como el DXD o el DSD a 11’2 MHz. Todo ello sin olvidar un amplificador de auriculares asombroso en términos tanto de compatibilidad con todo tipo de cascos como, sobre todo, de calidez y precisión.

 

Formatos digitales “pro” a nuestro alcance.

Para entender la aportación de un producto como el di322 hay que echar un vistazo al superpoblado mercado de los DAC’s de altas prestaciones y analizar las opciones que ofrecen los diferentes fabricantes. Porque el problema del audio digital es que al ser su esencia misma casi cien por cien “numérica”, las opciones para el engaño y la decepción están servidas. Es un poco lo que sucede con los amplificadores cuando nos ofrecen un producto que en teoría es capaz de entregar “2x300 vatios; picos 1.000 vatios”. De acuerdo: en lo que se refiere a esos 300 vatios, en principio se supone que son vatios continuos. Pero, claro, ¿en qué condiciones? En lo que respecta a esos 1.000 vatios de pico, se plantea la misma cuestión.Y, claro, luego sucede lo que sucede.

Misma regla de tres con los procesadores digitales de audio, conocidos coloquialmente, aunque incorrectamente, como DAC’s. Decimos “incorrectamente” porque una cosa es el “chip” que realiza la conversión de la señal de audio entre los dominios digital y analógico, y otra el conjunto de circuitos que hacen que dicha conversión ofrezca unos niveles de calidad sonora más o menos buenos. Basta si no con echar un vistazo a las páginas web de los principales fabricantes de convertidores D/A y mirar los precios de sus “pequeños”, porque tanto Texas Instruments/Burr-Brown, como Asahi Kasei, Wolfson y ESS Technology/SABRE, comercializan ahora mismo diseños sofisticadísimos que sin embargo son muy asequibles.

Pues bien, hay que pensar en la manera en que dichos diseños se “rodean” de unos determinados circuitos clave. ¿Por qué clave? Para conseguir que una señal digital de audio procedente de tal o cual fuente llegue a nuestros oídos con la calidad que esperamos quienes amamos la buena música reproducida a tamaño natural. Es precisamente esto lo que marca la diferencia. Y aquí es donde Wadia impone su poderío a través de la mezcla de versiones evolucionadas de esquemas circuitales exclusivos con los citados “chips”, con el fin de poner en nuestras manos los formatos de audio digital más potentes del momento. En el caso del di322, la última maravilla en procesado digital de la firma estadounidense, estamos ante una realización pensada por y para la música sin soporte físico en su más alta expresión. La inconfundible estética de Wadia, plasmada en una combinación singular de diseño funcional y minimalista y una impoluta construcción realizada enteramente en aluminio y rematada por el característico panel superior de vidrio, constituye la carta de presentación del di322. Hay que tener en cuenta que estamos ante un producto ideado con la intención de situar a la compañía estadounidense en el pelotón de la cabeza de la reproducción de música grabada en formato digital. Esto implica, como en efecto así es, la plena compatibilidad con los archivos DSD de más alta resolución, que se lleva a cabo vía USB. Pero el Wadia no sólo está preparado para explotar plenamente los cada vez más populares y prestigiados archivos codificados en DSD64 (es decir el DSD de base con muestreo a 2’8 MHz) y DSD128 (muestreo a 5’6 MHz), sino también los codificados en DSD256 (frecuencia de muestreo de 11’2 MHz), un formato habitual en los estudios de grabación más avanzados.

También vía entrada USB, el di322 es compatible con los igualmente muy “pro” archivos PCM con cuantificación a 32 bits y frecuencia de muestreo de hasta 384 kHz, es decir, los potentes formatos DXD con muestreo a 352’8 kHz/384 kHz. En definitiva, una compatibilidad que sitúa al di322 en lo más alto de los procesadores digitales de audio para aplicaciones domésticas del mercado mundial. El aparato también incluye entradas digitales en los tradicionales formatos coaxial S/PDIF y óptico EIAJ-TosLink, que aceptan señales de hasta 24 bits/192 kHz, mientras que una toma DIN especial facilita su perfecta integración con futuros productos de la marca. En lo que respecta a los elementos “colaterales” que permiten marcar diferencias, de la parte analógica del di322 hay que destacar la presencia de una fuente de alimentación conmutada de última generación, equipada con un transformador con núcleo de sección circular (“R-Core”) especial, así como una circuitería de salida de grado audiófilo con tomas balanceadas y no balanceadas. A ello hay que sumar un amplificador de auriculares dedicado de alta potencia que asegura unos resultados óptimos gracias a su capacidad para atacar sin limitaciones auriculares de impedancia comprendida entre 20 y 600 ohmios. La suma de todos estos refinamientos permite al di322 exhibir registros tan brillantes como una respuesta en frecuencia que llega hasta 68.000 Hz o una relación señal ruido de 110 dB, aunque lo que de verdad seduce del Wadia es la elegancia y riqueza de su sonido.

 

Resolución, sí, y mucha… pero con un plus de calidez que enamora

Dos son las opciones “naturales” para evaluar el di322: etapa de potencia estereofónica a315 por un lado o un par de bloques monofónicos a340 por otro. Elegimos la primera de ellas con el fin de mantener alta la relación calidad/precio, ya que para las cajas acústicas seleccionamos las nuevas Venere S de Sonus Faber. Para el cableado, utilizamos modelos Super de 5ª Generación de Transparent tanto en cajas como en interconexión, mientras que de la conexión digital a nuestro Mac portátil se encarga uno de los magníficos modelos USB de la gama Premium de la misma marca.
Después de escuchar una vez más nuestras grabaciones más “comprometedoras”, estamos firmemente convencidos de que el di322 es una máquina que permite redescubrir un número increíble de grabaciones, tanto de alta resolución como de calidad CD, en particular aquellas que antes parecían limitadas en dinámica o agresivas en la zona media/alta del espectro. Y si hacemos este apunte es porque, al igual que en el mundo de los soportes físicos, en la galaxia del audio “inmaterial”, en concreto el que se define a sí mismo “con calidad de estudio”, las hay de todos los colores. Con el Wadia, tenemos unos medios sencillamente perfectos, de lo mejor que hemos podido escuchar partiendo de una fuente digital. Los agudos, ricos y transparentes, son además cálidos y abiertos, mientras que el extremo grave está más presente que nunca, muy en línea con lo que uno espera de un producto de referencia. Considerada en su conjunto, la estética sonora global presentada por el di322 es impresionante, aunque en algunas composiciones orquestales “potentes” grabadas con cierta compresión (años 60) las limitaciones del original se hacen patentes… es lo que tiene trabajar al máximo nivel. Por lo demás, creemos que el Wadia di322 es uno de los auténticos “grandes” del procesado digital de audio que hay en el mercado mundial. Y lo decimos teniendo en cuenta que estamos ante una electrónica cuyo máximo potencial debería expresarse en la reproducción de archivos DSD256/DXD, el actual no va más pero que en versión nativa son por el momento “rara avis”. Por otro lado, la integración con el amplificador a315 es impecable y la sinergia con las Venere S menos sorprendente de lo que debería, puesto que la pertenencia de Wadia y Sonus Faber al mismo conglomerado empresarial está obrando maravillas al respecto al compartir ambas marcas los mismos recursos.

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