Pro-Ject X1 a prueba

4 de Julio de 2019 ada

Uno de los rasgos diferenciadores de Pro-Ject es que logra sorprender y fascinar con todas y cada una de las realizaciones que propone. Y es que el número uno mundial en giradiscos no para de afinar sus procesos de fabricación, de mejorar la calidad de los materiales empleados y de refinar las soluciones técnicas que hacen a sus productos imbatibles en términos de relación calidad/precio.

De ahí que el X1, que la marca austriaca presenta como una profunda puesta al día de su emblemático (comercializado en 1991 y que supuso una verdadera revolución) giradiscos Pro-Ject 1, contenga todos los elementos necesarios para seducir no sólo a quienes quieren entrar en el universo del vinilo por la puerta grande manteniendo el presupuesto bajo control, sino también para ofrecer una sólida alternativa a quienes quieren acceder a un nivel de calidad superior.

 

Sonido audiófilo, precio asequible, hecho en Europa

Esta es la esencia de Pro-Ject Audio Systems, una marca que, como no nos cansamos de decir, ha logrado convertirse en una verdadera superpotencia del audio gracias a su obsesión por poner el sonido de alta calidad al alcance de todos sin renunciar a una ingeniería que en muchos aspectos es propia del mejor High End.

Quizá lo más interesante de todo es la filosofía de base de la marca (el control absoluto de las resonancias) porque es la misma, aunque con un grado de sofisticación creciente, en todos y cada uno de los modelos de su vastísimo catálogo, un catálogo que abarca desde un “Entry Level” innegablemente democrático hasta realizaciones de auténtica élite. La guinda la pone un elemento nada desdeñable que aporta un intangible –pero real- valor añadido a cada producto firmado por Pro-Ject: un diseño y una fabricación europeos al cien por cien que logran que año tras año los productos de la firma austriaca reciban los galardones más prestigiosos concedidos por lo más granado de la prensa especializada de todo el mundo, destacando especialmente los influyentes Premios EISA.

 

X1: Poniendo al día el legendario primer giradiscos de Pro-Ject

Su nombre era Pro-Ject 1 y vio la luz en 1991. Se trataba de un nuevo lector de vinilos con espíritu audiófilo pero a la vez extremadamente asequible, que llegaba al mercado justo cuando el CD era el rey absoluto del sonido de alta calidad. Un giradiscos con el que, contra viento y marea, Pro-Ject creaba interés en el audio analógico mientras otros renunciaban para siempre al disco de vinilo.

Este espíritu audaz tuvo su recompensa y el Pro-Ject 1 se convirtió en un gran éxito comercial gracias a tres principios críticos: en primer lugar, un diseño simple pero técnicamente correcto; en segundo lugar, el uso de materiales de alta calidad; y en tercer lugar, una fabricación completamente manual por ingenieros expertos en el seno de la Unión Europea. En el Pro-Ject 1 tampoco había funciones superfluas: se trataba de un giradiscos estrictamente manual, de modo que los tres principios anteriores tuvieron como resultado un sonido espectacular, muy musical, por un precio fantástico; de hecho, sin precedentes.

 

Ingeniería mejorada al servicio de la filosofía de siempre

Casi tres décadas después, el X1, que protagoniza el presente Blog, es un giradiscos cuyo punto de partida es el mismo concepto que el del Pro-Ject 1 pero mejorado en cada aspecto, gracias al empleo de materiales modernos y métodos de fabricación avanzados. Empezando por el chasis, destaquemos que está hecho en MDF de última generación, siendo mucho más pesado y denso a la vez que menos resonante que el de aglomerado utilizado en el modelo original.

Por su parte, el plato propiamente dicho está construido en metacrilato, aportando más masa y, de nuevo, un carácter menos resonante a un elemento crítico que se complementa con un cojinete de calidad superior que permite una rotación ultraestable. A ello se añade un motor de corriente alterna desacoplado de la base del giradiscos mediante un nuevo y muy elaborado sistema de suspensión y un sofisticado circuito de control de velocidad, creándose de este modo una plataforma perfecta para la lectura de vinilos por parte del conjunto brazo-cápsula.

 

Brazo de alta tecnología con ajuste de altura y del azimut

Otro elemento clave del X1 que le permite batir por goleada tanto a su ilustre predecesor como a sus competidores directos es el brazo de fibra de carbono y aluminio de 8’6 pulgadas que incorpora, que, como es norma en Pro-Ject, ha sido íntegramente diseñado y construido en las instalaciones de la firma austríaca. Se trata de un diseño extremadamente ligero y rígido con resistencia mejorada a las interferencias externas, fabricado en una sola pieza que además permite ajustar el VTA –es decir la altura del conjunto brazo- y el azimut, ofreciendo de este modo al usuario una flexibilidad de ajuste inusual en un giradiscos de este nivel de precio.

Además, en sintonía con la filosofía de control de las resonancias que figura en el ADN de Pro-Ject, el citado brazo incluye un contrapeso con amortiguamiento de TPE (un material sintético similar al caucho) que reduce todavía más las resonancias del conjunto brazo-cápsula. El X1 también monta pies de estructura sándwich de aluminio/TPE regulables en altura y un acabado en 8 capas de pintura con terminación enteramente manual, que le proporciona un seductor toque de exclusividad, a lo que hay que sumar un cable de conexión semibalanceado de baja capacitancia Connect it E de la propia Pro-Ject y la posibilidad opcional de montar una cápsula fonocaptora de imán móvil hecha a medida –Pick-IT S2- por el legendario especialista danés Ortofon, opción que por otro lado recomendamos fervientemente.

 

Sonido fluido y honesto, sin complejos

Conectamos el X1 con su cápsula dedicada a un amplificador integrado Marantz PM8006 y una pareja de cajas acústicas Definitive Technology D11 montadas sobre soportes de pie dedicados y conectadas al Marantz vía In-Akustik. Lo primero que impacta del X1 es la calidad de fabricación y de los acabados, que complementan elegantemente una pureza de líneas de seductor minimalismo.

Espléndido es asimismo el cable de conexión Connect it E, a años luz de lo que se puede encontrar en giradiscos incluso de precio superior. Pero, por encima de todo, el Pro-Ject deslumbra por la asombrosa facilidad con que desgrana el entramado armónico de cada registro, combinando nervio e incisividad por un lado con una delicadez extrema por otro, rematándose el conjunto por una curva tonal inmaculadamente equilibrada que aporta un plus de calidez global a la presentación que hace de cada interpretación. Además, la extensión de los graves impacta por su aplomo, cortesía sin ninguna duda de ese control de las resonancias aportado, cada uno a su nivel, por todos los elementos mecánicos –empezando por los pies que soportan el conjunto- que constituyen el X1.

 

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