Pro-Ject RPM9 Carbon a prueba
Fecha 10 Marzo 2016 Autor Juan Tags Pro-Ject

El número dos de la muy “esotérica” serie RPM de Pro-Ject es un lector de vinilos que deslumbra por la maestría con que sus creadores han enfocado los elementos claves de un giradiscos y la interacción entre los mismos.

Un producto de diseño exquisitamente minimalista en el que una precisa combinación de ingredientes de alta calidad y elementos de ingeniería exclusivos pone en manos del melómano exigente una herramienta excepcional para el pleno disfrute de su música grabada. Excepcional y, como es norma en Pro-Ject, con un precio sin competencia dentro de los productos de su clase.

 

La elegante simplicidad de lo verdaderamente inteligente.

Aunque si algo distingue a Pro-Ject es su coherencia conceptual y, por supuesto, la relación calidad/precio de sus productos, hay que reconocer que la gama RPM marcó diferencias desde el principio como consecuencia de su peculiar diseño, un diseño que fusiona líneas de gran pureza con una geometría inconfundible y una ingeniería que tiene como objetivo poner en práctica la filosofía de Heinz Lichtenegger, fundador y presidente de Pro-Ject, en lo que a lectura de discos de vinilo se refiere.

Se trata de la consecución de la máxima resolución, dinámica y neutralidad tonal mediante el control de las resonancias propias de materiales cuidadosamente seleccionados. Una manera de pensar que el RPM9 Carbon ejemplifica a la perfección gracias a la incorporación, con respecto a generaciones precedentes de la misma serie, de un material que la marca austriaca conoce y sabe trabajar muy bien: la fibra de carbono. En este sentido, no se puede negar que una de las principales aportaciones de Pro-Ject al mercado del audio High End es precisamente la democratización de la fibra de carbono, antes reservada a productos elitistas, tanto si se trata de fuentes como de preamplificadores, amplificadores, cajas acústicas o incluso bases aislantes.

Así, lo primero que salta a la vista del RPM9 Carbon es su plinto, es decir, la base que sustenta el plato y el brazo de lectura. Formado por una estructura sándwich de un compuesto cuidadosamente elaborado de MDF y perdigones de acero impregnados de resina, todo ello revestido de fibra de carbono y tratado térmicamente, el plinto del RPM9 Carbon es un prodigio de neutralidad mecanoacústica, como lo revela el rapidísimo amortiguamiento de cualquier golpe que le demos con los nudillos de los dedos. A ello hay que sumar un subchasis con diseño basado en el control de las resonancias y equipado con pies magnéticos, una solución que garantiza para el Pro-Ject un fundamento extremadamente sólido y la rápida evacuación de todo tipo de vibraciones sobrantes. El último elemento del bloque principal del RPM9 Carbon es un robusto plato de 7’2 kilos de peso (poco menos de la mitad de los 16’7 kilos que pesa el conjunto al completo) que, siguiendo la tradición de Pro-Ject en lo que concierne a sus diseños de más alto nivel, combina aluminio acústicamente inerte con elementos absorbentes de elastómero o caucho termoplástico  y un revestimiento superior de vinilo, este último una de las señas de identidad de la firma centroeuropea. En lo que respecta al subsistema de rotación, se utiliza un eje invertido con cojinete de cerámica de alta precisión diseñado para garantizar una rotación muy estable y prácticamente sin rozamiento durante largos años. La guinda –nunca mejor dicho- del “bloque principal” del RPM9 Carbon la pone un elegante y efectivo prensador que destaca también por su neutralidad mecanoacústica.

Llegamos  ahora al motor, otro componente absolutamente fundamental en la lectura analógica y al que Pro-Ject concede una gran importancia incluso en sus modelos más asequibles. En el caso del RPPM9 Carbon, estamos ante un producto de muy altas prestaciones y, por lo tanto, el sistema de tracción se ha cuidado tanto como la selección de los distintos materiales. Así, el motor se ubica en un bloque de alta masa separado del resto del sistema con el fin de minimizar la transmisión de potenciales vibraciones no deseadas. La tracción, por supuesto, es por correa, y el motor propiamente dicho es de corriente alterna,   alimentado por corriente continua, y controlado electrónicamente –velocidad de 33 y 45 rpm; 78 rpm disponible opcionalmente- gracias a la presencia de una de las celebradas “Speed Box” de Pro-Ject.

Nos queda por comentar el brazo de lectura, sin lugar a dudas uno de los puntos fuertes del RPM9 Carbon por cuanto es el elemento que hace que la relación calidad/precio de este giradiscos sea excepcional. En concreto, el Pro-Ject monta un sofisticado brazo 9 cc Evolution de la misma marca que destaca por el perfil cónico de su tubo de fibra de carbono y, al igual que el plato, utiliza un diseño con eje invertido. Es muy importante insistir en el hecho de que si este brazo no estuviese construido con la especial economía de escala que Pro-Ject se puede permitir en su centro de producción de la República Checa, el precio del RPM9 Carbon sería por lo menos un 40% superior. Asimismo, y para dejar bien claro que a la firma austríaca le gusta cuidar los detalles, el giradiscos analizado se suministra de serie con un cable de conexión “5P Connect It CC” de alta calidad con conectores RCA (opción XLR disponible por separado). El resultado es un producto no sólo visualmente impactante, sino extremadamente flexible desde el punto de vista práctico gracias a la combinación de su masa efectiva -8 gramos- con los diferentes contrapesos suministrados de serie con el mismo, lo que le permite montar prácticamente cualquier tipo de cápsula fonocaptora. Más aún, los 75 dB de relación señal/ruido anunciados por el fabricante permiten adelantar un comportamiento sonoro del máximo nivel.

 

Un sonido con una autoridad excepcional

Para la escucha del RPM9 Carbon elegimos el siempre solvente amplificador integrado I32 de Primare equipado con su módulo multimedia MM30 (que, lógicamente, en este caso no utilizamos), un previo de fono Pro-Ject Phono Box RS (una electrónica fantástica) y una pareja de cajas acústicas Sonus Faber Venere 3.0, todo ello unido con cableado Van den Hul con tecnología 3T.

En lo que respecta a la cápsula fonocaptora, optamos por el modelo MC Quintet Bronze de Ortofon. A la hora de valorar el sonido del RPM9 Carbon, resulta tan tentador  asociar un giradiscos contundente con un sonido contundente que a veces tal asociación puede resultar incluso peligrosa. Porque, en efecto, la solidez, la contundencia, están ahí, pero la realidad es que, por encima de todo, el Pro-Ject logra establecer una bella línea entre cualquier exceso en cualquier extremo de la curva de respuesta en frecuencia, todo ello manteniendo unos graves prominentes y ágiles sin que los agudos sean más brillantes de la cuenta. En definitiva, y como se desprende de los elementos clave de su diseño, el RPM9 Carbon está, en términos tonales, muy cerca del ideal teórico de neutralidad, lo que lo convierte en un giradiscos realmente capaz de lidiar con todos tipo de géneros musicales. Por otro lado, nos vemos en la obligación de subrayar la excepcional estabilidad de la rotación, con lo que ello comporta en términos de precisión total, una observación que no obstante no debería sorprender a nadie dada la inercia absoluta del plato que equipa al Pro-Ject. Estamos, en consecuencia, ante un lector de vinilos de grandísima clase que lo tiene prácticamente todo para quien busca prestaciones y fiabilidad, con el plus de un envoltorio que no deja indiferente. Más aún, el propietario podrá afinar aún más el sonido final jugando con la cápsula fonocaptora, la base que sustenta el conjunto (porque un giradiscos de este nivel lo vale) e incluso, porque el Pro-Ject permite esta opción, los cables de conexión.