La austriaca Pro-Ject Audio Systems siempre se ha distinguido por su capacidad para romper esquemas a la hora de conseguir ese objetivo fundacional que es la democratización del sonido en su más alta expresión. Y, además, de hacerlo de tal modo que pueda satisfacer las demandas/exigencias más variopintas en un vasto abanico de productos que van desde los giradiscos, incuestionable “joya de la corona” de la marca, hasta una colección de familias de electrónicas que no cesa de crecer. A su vez, la compañía fundada y dirigida por el carismático e inquieto Heinz Lichtenegger sorprende por su búsqueda incansable de nuevos materiales y tecnologías que le permitan materializar su particular idea de sonido absoluto por un precio imbatible, todo ello sin descuidar realizaciones de élite en las que el factor económico es secundario.

Esto nos lleva a la aportación “conceptual” más reciente de Pro-Ject: la introducción de arquitecturas balanceadas en lectores de vinilos y en un vasto repertorio de dispositivos, con la finalidad de crear un ecosistema único en materia de High End asequible. Pues bien: es precisamente el uso de la citada configuración el principal aspecto diferenciador del protagonista del presente Blog, el amplificador de auriculares “puro”, ergo despojado de funcionalidades extra (caso de una sección DAC, por ejemplo) que le distraigan de su “misión”. Su nombre es Head Box DS3 B y por la comedida cifra de 699 euros abre las puertas a unas prestaciones sonoras que nos han parecido asombrosas por cortesía de una circuitería impolutamente ejecutada y unas opciones de conexión y ajuste irreprochables.
Componentes de audio balanceados: superiores si están diseñados correctamente
Es habitual leer, en catálogos o en reseñas de un nutrido espectro de componentes de audio (estereofónicos o multicanal), acerca de las bondades del término “balanceado”, bien referidas a su faceta como método de conexión, bien relacionadas con su topología interna, siendo la conclusión, por lo menos implícita, que los dispositivos en cuestión superan a sus homólogos equipados con topologías no balanceadas. ¿Qué hay de cierto en ello? En el ámbito de la conectividad, las mejoras en disminución del ruido son evidentes, por cuanto forman parte de la idea de enlace simétrico.

Es por este motivo que hay creaciones “estándar” que incluyen una serie de astucias de ingeniería, en general sencillas y asequibles, destinadas a convertir, por ejemplo, una salida no balanceada en una balanceada y así poder emplear tiradas de cable más generosas olvidándose de las interferencias. Pero esto no comporta necesariamente un sonido superior. Es ahí donde entra en juego la topología balanceada, que implica multiplicar por dos el correspondiente número de “ingredientes”, al requerirse trayectos independientes para la señal “normal” y su homóloga invertida. Esto, a su vez, significa un incremento del precio que puede llegar a ser sustancial en función de cada circunstancia, aunque el resultado sí es una musicalidad realzada si el ingeniero o equipo de ingenieros ha hecho bien su trabajo.
Pro-Ject Head Box DS3 B: rigor purista al alcance de todos los bolsillos
Por lógica, la filosofía que acabamos de esbozar también se puede aplicar a un amplificador de auriculares, extremadamente útil para sacar todo el jugo a la escucha de música en la intimidad. Lo refleja magistralmente el protagonista de este Blog, el modelo Head Box DS3 B de la austriaca Pro-Ject. Dotado de una arquitectura completamente balanceada (de ahí la letra “B” de su nombre), ejecutada con partes premium en el contexto de una concepción radicalmente purista, esta versátil, elegante y (muy) asequible electrónica redefine el término relación calidad/precio dentro de su categoría y así satisfacer a quienes demandan potencia en abundancia, precisión y fidelidad.

Para lograr esta meta, cada aspecto de su interior prioriza la pureza sonora, empezando por el estudiado trayecto de la señal de audio y terminando por el empleo exclusivo de elementos discretos seleccionados de distorsión ultrabaja que se encargan de preservar los detalles más sutiles de cualquier grabación. Compatible con auriculares equipados con conectores balanceados (Pentacomm de 4’4 mm y XLR) y no balanceados (clavija de 3’5 mm y 6’3 mm), el Head Box DS3 B se adapta fácilmente a sistemas de Alta Fidelidad de sobremesa y High End, asegurando una tímbrica consistente con una extensa gama de fuentes de audio. Desde el punto de vista técnico, el Head Box DS3 B utiliza una cadena de señal 100% simétrica para sus entradas RCA y XLR, a la vez que una salida enlazada (“bypass”) permite una fácil asociación con dispositivos adicionales.

En lo que respecta a la potencia disponible, es de 1.500 mW en total sobre cargas de 32 ohmios y de 560 mW sobre 300 ohmios, cifras que le otorgan la plena compatibilidad incluso con los auriculares más difíciles de atacar, al tiempo que la configuración simétrica se traduce en una relación señal/ruido minima de 118 dB. A ello se añade una fabricación en Europa, y, como se refleja en las fotografías adjuntas, de calidad excepcional, que aúna ingeniería de precisión y estética refinada. En este sentido, la presencia de aluminio en el chasis y los botones aporta un blindaje efectivo frente a interferencias electromagnéticas y realza la durabilidad a largo plazo y el mantenimiento intacto de las prestaciones.
Un sonido delicado y enérgico a partes iguales
Probamos el Head Box DS3 B con un reproductor de música en red QUAD Platina Stream vía enlace balanceado (In-Akustik) y unos auriculares circumaurales abiertos con transductores “planar” Dan Clark Audio Noire XO, que conectamos al Pro-Ject vía toma simétrica para clavija Pentacomm de 4.4 mm. Por su naturaleza, nuestro amplificador de auriculares merece ser disfrutado en modo balanceado, lo que no significa que pueda hacerse lo propio utilizando una conexión estándar.

Con estas premisas, la expresividad tonal del Head Box DS3 B nos parece sensacional, por cuanto armoniza capacidad de análisis y una notabilísima potencia de salida que, aparte de maximizar el impacto de los transitorios, proporciona un control en la respuesta global que incrementa la definición. De hecho, podría asimilarse que a la manera en que una etapa de potencia con una buena dinámica maneja con soltura los altavoces de una caja acústica de altos vuelos. Por su parte, el nivel de silencio extremo del Pro-Ject ayuda a “desvelar” las microinformaciones ocultas/enmascaradas de un monton de grabaciones, hasta el punto de redescubrir temas musicales que creíamos conocer al dedillo. Dificil pedir más en High End por 699 euros.