PrimaLuna EVO 300 a prueba

29 de Agosto de 2019 ada

Cuando parece que todo está ya inventado en el ámbito de las siempre actuales electrónicas de audio a válvulas, la holandesa PrimaLuna sorprende por todo lo alto con una renovación en profundidad de su gama de amplificadores integrados. Segundo modelo por orden descendiente de precio de la citada gama, el EVO 300 es un producto que sorprende por la cantidad y calidad de las soluciones de ingeniería que concentra, algunas de ellas exclusivas de PrimaLuna.

Además, la versatilidad que le proporciona el hecho de ser compatible con las válvulas de potencia más conocidas y avanzadas y, para rematar la faena, la posibilidad de conmutar sobre la marcha entre los modos de funcionamiento ultralineal y triodo lo hace particularmente apetitoso para quienes de verdad quieren sentir la emoción de la música. En suma, una máquina de hacer música que no sólo ha sido concebida para durar toda la vida, sino que, en línea con la filosofía que tanta reputación ha dado a PrimaLuna, es ofrecida a un precio que lo convierte en una auténtica perla del mejor audio High End.

 

¿Cómo marcar diferencias en amplificadores a válvulas?

Lo primero que les vendrá a la cabeza a los amantes del sonido “valvular” es que, en cierto modo, todo aquello susceptible de mejorar las prestaciones de una electrónica de audio basada en válvulas de vacío es que “ya está todo inventado”. Y no tienen las de perder porque las tecnologías y los componentes que constituyen la base de los productos en cuestión llevan décadas depurándose, con cambios en tal o cual punto de cada diseño circuital y, por supuesto, en los elementos individuales críticos, empezando por las válvulas de vacío.

Aunque fundamentales, las válvulas no lo son todo porque en ese caso ¿cómo se explica que realizaciones equipadas con un mismo componente  exhiban diferencias sonoras muy notables? De acuerdo: cierto es que el citado pentodo puede sonar diferente en función del esmero puesto por cada fabricante, pero incluso con exactamente el mismo dispositivo tales diferencias existen. Esto significa que cada marca tiene sus estrategias de diseño, sus “astucias” de ingeniería, si lo prefieren, y por lo tanto enfoques diferentes a la hora de lograr que el pentodo en cuestión rinda de un modo más agradable al oído que otro. Este es el punto de partida de la filosofía de la holandesa PrimaLuna, creadora del producto que protagoniza el presente Blog.

 

PrimaLuna: “imaginación al poder” en todos los frentes

Fundada en el año 2003, PrimaLuna se ha distinguido desde sus inicios por ofrecer High End genuino, de musicalidad soberbia, en electrónicas a válvulas por un precio muy competitivo. Incluso sus modelos más elitistas mantienen esta muy especial relación calidad/precio si se los compara con productos equivalentes de otras marcas.

El secreto está en ir un poco más allá que sus competidores (hablamos no sólo de calidad de los componentes empleados sino de innovación en ingeniería) en todos y cada uno de los elementos que constituyen un amplificador a válvulas, afirmación que encaja como anillo al dedo en el EVO 300, el segundo modelo de más alto nivel de los cuatro amplificadores integrados estereofónicos que constituyen la nueva gama EVO de PrimaLuna. El primero de los citados elementos, que por otro lado se ha convertido en todo un clásico de PrimaLuna, es el sistema de polarización automática adaptativa de las válvulas de potencia (o salida) Adaptive AutoBias, un esquema inteligente materializado en el uso de una vasta red de sensores que monitorizan y realizan ajustes en tiempo real de las citadas válvulas de tal modo que no sólo se reduce drásticamente la distorsión, sino que también se alarga la vida útil de las mismas.

Más aún, el sistema en cuestión sitúa automáticamente al EVO 300 en el modo de protección cuando una de las válvulas de potencia falla, situación que por otro lado se indica con la activación de un testigo luminoso situado delante de la misma, evitándose de este modo que las consecuencias de tal fallo puedan llegar a ser catastróficas.

 

Forzar menos las válvulas para que todo vaya más relajado

En el EVO 300 encontramos también un refinamiento de influencia directa en términos de calidad sonora y fiabilidad: una estrategia orientada a hacer que las tensiones de placa y de pantalla sean sustancialmente inferiores al máximo aceptable -417 voltios en vez de 600 ó 625- y por lo tanto la disipación térmica sea lo más baja posible. La consecuencia directa de ello es que cada una de las válvulas de salida entrega una potencia sustancialmente menor que la teóricamente posible, reduciéndose de este modo las demandas en términos de alimentación y la distorsión global.

A ello hay que añadir la realmente interesante posibilidad de cambiar las válvulas de salida para que el usuario pueda adaptar el sonido del EVO 300 a sus gustos personales, una flexibilidad que tiene mucho que ver con el cuidado puesto en el diseño de componentes tan fundamentales en todo amplificador a válvulas como son los transformadores de alimentación y, sobre todo, de salida. De hecho, los transformadores de salida son probablemente el componente individual más cuidado del EVO 300, porque de ellos depende que la potencia disponible se pueda invertir de manera efectiva en la reproducción de los detalles armónicos y espaciales que constituyen la esencia de la música.

 

La guinda: funcionamiento en modo ultralineal/triodo seleccionable

Pero aquí no se termina todo porque el EVO 300 ofrece otra funcionalidad harto atractiva: la posibilidad de conmutar en tiempo real entre los modos de funcionamiento triodo y ultralineal, permitiendo de este modo al usuario evaluar las diferencias en carácter del sonido aportadas por cada uno.

A ello contribuye sin duda el “AC Offset Killer”, un circuito que permite reducir de manera drástica el ruido generado por los transformadores, garantizando de este modo unas prestaciones óptimas en cada modo de funcionamiento. El EVO 300 se distingue también por la calidad extrema de los demás componentes que utilizan, caso del potenciómetro de volumen ALPS Blue Velvet, las resistencias Takman, los condensadores de láminas ultrafinas DuRoch o los relés herméticos utilizados en la selección de entradas, a lo que hay que sumar la unión entre los mismos con soldaduras punto a punto vía cables de muy alta calidad.

 

Sonido enérgico y delicioso a la vez

Aunque en principio no pueda parecerlo, los 2x42 vatios continuos sobre 8 ohmios en modo ultralineal y los 2x24 vatios continuos sobre 8 ohmios en modo triodo dan para mucho. Es por ello que para probarlo lo conectamos a una pareja de cajas acústicas Sonus Faber Sonetto III, utilizando como fuente un reproductor de SACD Marantz SA-KI Ruby, todo ello cableado por Transparent Super de 5ª Generación.

No se puede negar que los poco más de 30 kilos que pesa el EVO 300 están muy bien aprovechados, al haberse repartido el presupuesto disponible en lo que realmente importa. Habiendo tomado la habitual precaución de poner en marcha el PrimaLuna unas tres horas antes de escucharlo, una vez entrados en materia la escucha impresiona por su carácter líquido, fluido, con la estructura armónica de la música –impresionantes las grabaciones clásicas ejecutadas con grandes formaciones orquestales- desgranándose con elegancia y firmeza. De espectacular hay que definir la zona baja del espectro, lo que nos lleva a imaginar una presentación rotunda si sustituimos las cuatro EL34 por otras tantas KT120 o, mejor aún, KT150. Y de magníficas las voces, lo que por otro lado ya es un clásico de PrimaLuna. Muy sugerente es la conmutación a modo triodo, donde el punto extra de calidez se hace notar aunque a costa de una pequeña pérdida de fuerza bruta. El usuario elige, la música gana.

 

 

 

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