Nuevos Final Sonorous II

15 de Marzo de 2016 Sarte

Resolución y dinámica excepcionales al mejor precio

Existen muy pocas marcas que hayan realizado un trabajo tan ejemplar, por bien pensado y metódico, como Final a la hora de trasladar sus refinamientos tecnológicos clave desde sus modelos de referencia a los más abordables.

Una filosofía que llega al “súmmum” con la lección que la veterana y creativa firma japonesa nos ha dado en los últimos meses con su gama de auriculares circumaurales, los espléndidos y cada vez más reconocidos Sonorous. Con los indiscutiblemente asequibles Sonorous II, Final completa la cuadratura de un círculo que comenzó hace casi un año con los Sonorous X, sin lugar a dudas, el mejor producto de su clase actualmente disponible en el mercado mundial.

 

Unos casos cerrados con un sonido muy abierto

Ya desde el momento en que tuvimos contacto con las primeras realizaciones de Final, concretamente los singularísimos –por heterodoxos en su diseño y en su construcción- auriculares intraaurales Piano Forte, fuimos conscientes de que nos encontrábamos ante un tipo de producto diferente y, sobre todo, superior.

Japoneses y puristas hasta la médula, los Piano Forte transmitían de manera magistral el reconocido espíritu de búsqueda de la armonía que tan presente está en la tradición nipona desde hace siglos, un espíritu que se trasladó al ámbito de los auriculares circumaurales en su reconocida serie Pandora primero y, a continuación, en la actual gama Sonorous. Y es aquí donde conectamos con el verdadero “leitmotiv” del presente Blog: la ejemplar traslación a un producto democrático de la filosofía y parte importante de la tecnología de los mejores auriculares que, para nosotros, hay ahora mismo sobre la faz de la tierra: los Final Sonorous X.

Una traslación que hace de los Sonorous II un producto sobresaliente porque aporta elementos de gran sofisticación en lo formal y un sonido increíblemente honesto y natural por un precio que, incluso fuera del ámbito del High End, merece ser calificado como inequívocamente democrático.

No tiene sentido dedicar un Blog a los Sonorous II comparándolos en todo momento con los Sonorous X, pero creemos que es más que importante destacar el hecho de que, respetándose un mismo concepto de base,  se han ido haciendo ahorros en los elementos más dispares sin tocar ni el diseño de base –muy “japo setentero” a la manera de marcas como Akai, Sony o Stax-, ni los componentes y tecnologías que marcan la diferencia.

Todo ello hace que los Sonorous II puedan ser definidos sin reservas como dignos “hijos” de sus fabulosos hermanos mayores. Así, los nuevos Final incorporan un transductor de tecnología similar al del Sonorous X, que va integrado en la placa frontal del sistema de emisión sonora, una solución muy ingeniosa y formalmente muy elegante destinada a evitar posibles resonancias. A su vez, los cascos propiamente dichos han sido fabricados con policarbonato endurecido con un 30% de vidrio.

Esta última incorporación tiene también una influencia clave en el sonido final, puesto que permite suprimir la deformación que acompaña a la reacción del diafragma, lo que reduce posibles coloraciones en la señal musical. Al igual que en los Sonorous X, el diafragma del altavoz es de titanio con el fin de maximizar la resolución y extender la curva de respuesta en frecuencia, lo que garantiza la perfecta reproducción de las grabaciones digitales “hi-res” más exigentes. El segundo elemento clave de los Sonorous II es que, al igual que sus hermanos mayores, se benefician del exclusivo esquema de control de la presión del aire BAM (“Balancing Air Movement”) de Final, que optimiza el comportamiento acústico del sistema casco-transductor-almohadillas y permite obtener unos niveles de confortabilidad y espaciosidad de influencia fundamentales en la calidez del sonido final.

Por otro lado, el refinamiento de las técnicas de diseño adquiridas durante la puesta a punto de los Sonorous X ha permitido a Final reducir de manera significativa el peso (410 gramos) de los Sonorous II. Del diseño electroacústico de los Sonorous II hay que señalar también un –otro- elemento clave: una impedancia de 16 ohmios, lo que significa que los Final son compatibles con todo tipo de reproductores de audio portátiles y “smartphones” de alta calidad. A ello se suma una sensibilidad de 105 dB/mW que garantiza la obtención de niveles de presión sonora comparables a los de un concierto en directo, lo que, por otro lado, hay que saber administrar adecuadamente para evitar una exposición prolongada a un número de decibelios elevado. Otro aspecto digno de mención de los Sonorous II es la presencia de aberturas en las zonas interior y exterior de las almohadillas, una solución que permite mejorar la calidad sonora con auriculares cerrados. Ya para finalizar, nos gustaría destacar también un detalle secundario que, sin embargo, habla alto y claro sobre el perfeccionismo desplegado por Final, incluso en sus modelos asequibles: la inclusión de un cable de conexión de alta calidad (terminado en una clavija de 3’5 mm) que se complementa con un práctico mecanismo de bloqueo que gira 90 grados.

 

Solidez, control, resolución y espaciosidad más que notables

Como siempre que probamos unos auriculares de Final, nuestra elección natural es uno de los geniales reproductores portátiles de audio de Astell & Kern, en este caso, el modelo que constituye el punto de partida de la misma, el compacto y muy deseable AK Jr. ¿Por qué un reproductor portátil? Pues por la sencilla razón de que además de ser un tipo de producto muy popular y ofrecer audio de alta resolución digno de tal nombre, permite comprobar las virtudes de los Sonorous II en un parámetro técnico clave muy poco usual en auriculares circumaurales de altas prestaciones: su impedancia de 16 ohmios, un valor lo suficientemente bajo para que los Final pueden rendir al máximo de sus posibilidades a partir de prácticamente cualquier dispositivo portátil mínimamente decente que ahora mismo se pueda encontrar en el mercado.

Escuchando los Sonorous II con un generoso pero selecto ramillete de grabaciones, llegamos a la conclusión de que la verdadera gloria de estos auriculares se puede condensar en dos términos: resolución y graves. La verdad es que la zona baja del espectro, probablemente como consecuencia directa del esquema de control de la presión del aire desarrollado por Final (BAM), exhibe una extensión, una solidez y un control que hace a los Sonorous II únicos entre los diseños de su clase y precio. Sin ir más lejos, los “latidos del corazón” –de reproducción crítica incluso con cajas acústicas de alto nivel- del venerable “The Dark Side of The Moon” de Pink Floyd son, gracias a su corpulencia, casi sentidos a la vez que oídos, algo verdaderamente difícil de conseguir en unos auriculares y no digamos ya si los mismos tienen un precio tan asequible. Al mismo tiempo que deslumbran, los graves de los Sonorous II no dominan, no despersonalizan el sonido global, lo que nos lleva a preservar el torrente de detalles habitual en las mejores grabaciones. De acuerdo, la calidez no es la de los Sonorous X… ¡pero su precio es 30 veces superior!
En suma, no nos cabe la más mínima duda de que los Sonorous II son un “good deal”, como dirían los británicos, y además, a todos los niveles. Incluso su estética “vintage” seducirá a más de un aficionado joven agotado por tanta “ultramodernidad rapera” como hay ahora mismo en el mercado de los auriculares de alta calidad.

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