Nuevo Pro-Ject RPM 1 Carbon

19 de Diciembre de 2014 Sarte

Sin duda, la más llamativa de las gamas de giradiscos de la austriaca Pro-Ject, la RPM constituye una fusión perfecta de diseño y tecnología al servicio de la mejor música en un formato que no para de ganar adeptos: el disco de vinilo. Nueva puerta de entrada a la citada serie, el modelo RPM 1 Carbon es una soberbia exhibición de saber hacer que demuestra que la excelencia al alcance de todos no es ninguna quimera.

 

 

Pro-Ject: La mejor relación calidad/precio del mercado

Hay que conocer con un poco de detalle el exitoso modelo de negocio creado por Heinz Lichtenegger, el brillante “patrón” de Project, para entender cómo se las arregla la marca austriaca para tener un catálogo de giradiscos tan extenso y lo suficientemente inteligente como para que cada una de las familias que lo constituyen consiga no sólo “tener sentido”, sino también establecer el patrón de referencia dentro de los diseños de sus respectivas categorías. Un modelo que parte del diseño en Austria para continuar con una fabricación a gran escala pero, a la vez, completamente manual, en la República Checa, con mano de obra altamente cualificada y unos costes de producción sensiblemente inferiores a la de los países que en su momento estuvieron fuera de la órbita soviética.

De este modo, se preserva el origen cien por cien “occidental” de unos productos cuyo ADN es genuinamente “High End”, pero, por otro lado, exhiben una clara voluntad de estar al alcance de un número de aficionados lo más amplio posible. Además, Chequia es un país con una sólida tradición industrial que, por motivos diversos, no pasó a mejor vida con la desintegración del Telón de Acero, un elemento clave para comprender la calidad de fabricación y los acabados de todos y cada uno de los modelos de Pro-Ject pese a su extremadamente competitivo precio. Dicho de otra manera, y respetando las lógicas diferencias en términos de eficiencia y equipamiento, puede decirse que, en muchos sectores, Chequia es muy similar a su gran vecino del oeste, Alemania, a lo que se une un sistema educativo que figura entre los mejores del mundo.

Y así, en una misma –enorme- factoría se fabrica un amplísimo espectro de componentes que van desde platos giradiscos de metacrilato, por poner un ejemplo, hasta brazos de fibra de carbono o incluso las bobinas de los rotores que equipan los motores empleados en cada modelo. Y, además, con la adición de un elemento de auténtico lujo si tenemos en cuenta el precio al que son ofrecidos los modelos más sencillos firmados por Pro-Ject: cada unidad terminada es sometida a un control de calidad muy efectivo que constituye el preludio de una fiabilidad extrema en todos los ámbitos clave (motor, fuente de alimentación).

 

Chasis de vanguardia y brazo con cuerpo de fibra de carbono

Los modelos pertenecientes a la gama RPM de Pro-Ject se hacen notar de inmediato por el característico diseño de su base/chasis, un diseño que logra como pocos el perfecto maridaje de forma y función en un tipo de producto especialmente sensible a los factores externos (vibraciones, transmisión de impactos por vía sólida y aérea, cambios en la señal procedente de la red eléctrica). Y además lo consigue por un precio sin competencia manteniendo en todo momento intacto el parámetro calidad, entendida ésta como la suma de la calidad de los componentes (mecánicos, eléctricos), de la construcción y de los acabados. El RPM 1 Carbon, pese a su aparente sencillez formal, es un “RPM” como la copa de un pino y, por tanto, un giradiscos cuyo código genético contiene elementos que podemos encontrar –aunque con una mayor sofisticación- en modelos tan depurados como el celebradísimo RPM 9.2 Evolution.

De ahí que del RPM 1 Carbon se pueda decir sin rubor que está basado en una concepción radical que busca preservar la emoción de la música manteniendo a la vez  su condición de producto radicalmente democrático. Entre dichas innovaciones habría que mencionar, en primer lugar, el uso de un chasis de baja resonancia fabricado en MDF e irreprochablemente mecanizado en el que encontramos un eje invertido con cojinete de cerámica de nuevo diseño que permite reducir todavía más el juego del conjunto. El resultado es fácil de prever: una mayor estabilidad de la rotación y una lectura más precisa del surco de los vinilos.

A ello se suma un motor de síncrono 15 V de corriente alterna excitado por un generador de corriente alterna ultra-precisa con fuente de alimentación continua, una solución altamente apreciada por Pro-Ject que mejora de manera sensible la estabilidad de rotación. Señalemos que el bloque que alberga el citado motor es completamente independiente pese a estar situado en una de las “extremidades” del chasis/base del RPM 1 Carbon, lo que contribuye a incrementar la estabilidad mecánica del conjunto que, a su vez, descansa sobre tres conos ajustables. En este sentido, no se puede negar que, pese a su relativa sencillez, este giradiscos es también un fiel reflejo de la obsesión del equipo de ingenieros de Pro-Ject por reducir a la mínima expresión la influencia de potenciales vibraciones externas en el sonido. El tercer elemento digno de mención del RPM 1 Carbon es precisamente el que le presta el nombre: un brazo en forma de S fabricado en una combinación de fibra de carbono, aluminio y resina. Gracias a un complejo proceso de tres pasos que combina tratamiento térmico con una presión extremadamente alta (100 bares), la rigidez del tubo del brazo se incrementa de manera drástica, el amortiguamiento interno es maximizado y las resonancias son reducidas a su mínima expresión, características todas ellas que garantizan la plena compatibilidad del brazo del nuevo Pro-Ject incluso con cápsulas de bobina móvil particularmente exigentes. Del Pro-Ject RPM 1 Carbon hay que señalar también la presencia de un nuevo y elaborado mecanismo antideslizamiento (“anti-skating”) magnético y un contrapeso con  amortiguamiento de TPE. En lo que respecta al plato propiamente dicho, está, al igual que el chasis, fabricado en MDF de alta densidad especialmente tratado para minimizar sus resonancias estructurales.

 

 

 

Un sonido transparente y lúcido que engancha

El Pro-Ject RPM 1 Carbon se suministra de serie con una cápsula de imán móvil 2M Red de la danesa Ortofon, motivo por el que hemos decidido probarlo con una electrónica de relación calidad/precio también sensacional: el amplificador integrado estereofónico Marantz PM7005. Podría haber sido el conceptualmente similar aunque ligeramente superior PM8005 (o una electrónica de línea más cara acompañada de un previo de fono capaz de aceptar cápsulas de bobina móvil), pero la idea es demostrar el potencial del Pro-Ject como fuente analógica de grandísima altura a precio asequible. Como cajas acústicas optamos por las solventes M25 de Boston Acoustics, mientras que las conexiones son confiadas a los siempre infalibles Van den Hul: The Isis para la conexión ampli/giradiscos y The Wind MKII Hybrid para las cajas.Con la ventaja extra que supone no tener que hacer ningún ajuste –como mucho, afinar el anti-skating- puede decirse sin reservas que el RPM 1 Carbon es, pese a su innegable punto de sofisticación, un giradiscos genuinamente “plug & play”, a la vez que el carácter “fácil” del Marantz PM7005 y la posibilidad de seleccionar el cable de conexión hacen que el ruido de fondo sea excepcionalmente bajo. Realizadas estas puntualizaciones, del RPM 1 Carbon nos gusta especialmente el carácter dulce y rico de su zona alta, que con discos bien grabados es absolutamente impresionante pese a las lógicas limitaciones en lo que concierne a la espacialidad. El carácter neutro de las zonas media y media/baja y la imponente extensión en la zona baja procurada por el imaginativo diseño del Pro-Ject se encargan de que la presentación global del sonido proporcionado por el equipo sea irreprochable en términos tímbricos y también dinámicos, aunque esta segunda característica dependerá en última instancia de la electrónica de ataque.

Las voces, magníficamente delineadas, convencen tanto en solitario como en grupo, mientras que los instrumentos de cuerda y viento se restituyen sin el menor atisbo de artificialidad. Sobra decir que, con géneros musicales más “fáciles”, el RPM 1 Carbon se encuentra igual de a gusto, lo que nos permite avanzar que la configuración empleada en nuestras pruebas es sólo la punta del iceberg de unas prestaciones que pueden acabar desconcertando a más de uno.

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Gran giradiscos de la mejor marca