Nuevo EAT B-Sharp

21 de Abril de 2018 Sarte

Probablemente el mejor giradiscos de su categoría

El EAT B-Sharp es un giradiscos que deja boquiabierto al más conspicuo de los entusiastas del vinilo. No se trata de un producto revolucionario en el sentido literal de la palabra, pero sí una máquina que por un precio extremadamente competitivo aporta un potente “pack” de soluciones técnicas en ingeniería y materiales con unas posibilidades de ajuste sin precedentes en un producto de su categoría y una estética elegantísima que lo hacen sencillamente único.

Todo ello fabricado íntegramente en Europa y, por supuesto, rematado por una calidad sonora indiscutiblemente High End… tanto, que en función de la cápsula elegida es posible superar a competidores sustancialmente más caros.

 

La importancia crítica de los ajustes en la lectura 

Antes de entrar en materia, nos permitiremos una puntualización que consideramos importante: son muchos los amantes del disco de vinilo que a la hora de adquirir un giradiscos consideran fundamental poder desembalarlo, conectarlo a su equipo y ponerse a escuchar música. Sin más.

Dicho de otro modo: nada de ajustes complicados... de hecho, nada de ajustes en general. Pero luego hay quienes disfrutan explorando el potencial de un producto que da para mucho a la hora de extraer todas las sutilezas sonoras contenidas en los surcos de los vinilos. Y es aquí cuando insistimos de nuevo en algo que no nos cansaremos de repetir: en un equipo de Alta Fidelidad digno de tal nombre donde el disco de vinilo juegue un papel relevante, el mero cambio de la cápsula fonocaptora puede comportar modificaciones tan profundas en la presentación del sonido que lo que a la postre tenemos es un equipo distinto.

Esto significa que para quienes apuestan por esta excitante opción la disponibilidad de un sistema de ajustes lo más versátil posible es absolutamente crucial. El problema, por decirlo de algún modo, es que cuanto más flexibilidad de ajuste queramos, más arriba hay que ir a nivel de precio, a la vez que incluso en muchos giradiscos equipados con brazos de alta gama hay parámetros, como por ejemplo el azimut, que simple y llanamente no se pueden modificar. Esto nos lleva a otro aspecto fundamental de la lectura analógica: es el diseñador de cada brazo quien decide lo que el usuario podrá ajustar y lo que no, todo ello sin olvidar que hay ajustes y ajustes y, por lo tanto, que el abanico de valores  disponibles, como la precisión de los mismos, variará entre un modelo y otro.

Y es aquí donde entra en escena el producto que protagoniza el presente Blog, un nuevo giradiscos de la firma centroeuropea EAT que nos ha dejado profundamente impactados por, entre otras cosas, la cantidad y calidad de los ajustes que incorpora. Su nombre es B-Sharp –lo “sharp”, léase “afilado”, conecta directamente con una estética estilizadísima- y bebe directamente de las exclusivas soluciones de ingeniería incorporadas en el espectacular modelo C-Sharp de la misma marca, que además ha protagonizado este espacio recientemente. Pues bien: gracias a la supresión de los elementos estéticos más sofisticados –y caros- del C-Sharp, aunque cuidando en todo momento que ello no comprometa lo más mínimo las prestaciones y/o la integridad mecánica, el B-Sharp está en condiciones de proporcionar a los entusiastas del vinilo una opción en materia de lectura de vinilos absolutamente soberbia por un precio sustancialmente más asequible que el de su hermano mayor.

Todo ello, por supuesto, sin abandonar su condición de producto fabricado íntegramente en Europa. Aparte de esa estética característica a la que acabamos de hacer referencia, lo primero que hay que decir del B-Sharp es que monta un brazo de lectura de última generación, diseñado y construido por EAT: el B-Note, fabricado en una aleación de fibra de carbono muy ligera y rígida, que se completa con un portacápsulas de aluminio anodizado en negro.

Muy vistoso, el B-Note destaca muy especialmente por incluir los ajustes necesarios para llevar a cabo una instalación óptima de prácticamente todo tipo de cápsulas fonocaptoras: VTA (Ángulo de Rastreo Vertical, es decir la altura del brazo), VTF (Fuerza de Apoyo Vertical) y azimut, así como varias ranuras estratégicamente dispuestas en el portacápsulas, que permiten afinar el “overhang” o ángulo de compensación.

Esto nos lleva a otra de las principales novedades de ingeniería del B-Note: un ajuste antideslizamiento basado en un peso que se desliza a través de una barra metálica. Dicho ajuste ha sido concebido para llevar a cabo una calibración más intuitiva y rápida, hasta el punto de que la configuración del B-Sharp es notablemente más sencilla que el de la mayoría de sus competidores directos.

En lo que respecta a la altura del brazo, se regula mediante un par de pequeños tornillos situados en la base del mismo, mientras que para modificar el azimut –que en condiciones normales no se debería tocar nunca- basta con acceder a un tornillo situado en la zona posterior del tubo del brazo. Idéntica atención se ha prestado al resto de elementos clave del EAT: motor de tracción de bajo ruido hecho a medida y con polea de altura ajustable, chasis flotante, plato de aluminio y base de MDF de alta densidad.

Mención especial merece ese “chasis flotante” al que nos acabamos de referir, puesto que, al igual que en el C-Sharp, se utiliza un innovador e imaginativo sistema de suspensión basado en el uso de elastómeros termoplásticos (TPE), que funciona de manera conjunta con pies ajustables para permitir el perfecto desacoplo y nivelado del sistema de lectura. Además, el B-Sharp se suministra de serie con una cubierta protectora con bisagras, un fijador del disco ultraligero (de aluminio) y una esterilla acústicamente neutra para el plato. Un último detalle del EAT que ha merecido nuestra atención es la posibilidad de utilizar el cable de conexión que más nos apetezca, estando los pertinentes conectores dispuestos en una cajita situada en la parte trasera de la zona inferior del chasis (justo debajo del contrapeso del brazo).

 

Una musicalidad que cautivana

Creemos que no hay mejor manera de demostrar la espectacular relación calidad/precio del B-Sharp que escuchándolo, equipado con una cápsula de bobina móvil Ortofon MC Quintet Bue, con el mismo equipo empleado para probar su hermano mayor, el C-Sharp. Así que hemos combinado el versátil y asequible EAT con un amplificador integrado estereofónico Marantz PM-10 y una pareja de cajas acústicas Sonus Faber Serafino Tradition, todo ello cableado con Transparent Ultra de 5ª Generación en cajas y Van den Hul D-501 Hybrid en la unión giradiscos/amplificador.
El B-Sharp es tan elegante en su funcionamiento como en su aspecto externo, siendo el brazo B-Note prodigioso en su capacidad de ajuste por la sencilla razón de que ofrece lo mismo, incluso más, que diseños muchísimo más caros; de acuerdo, con un grado de sofisticación quizá menor –aunque sólo en algunos parámetros concretos, no crean- pero manteniendo intactas las opciones para montar prácticamente cualquier tipo de cápsula. Muy interesante es el ajuste de la altura del brazo y, desde luego, el del “anti-skating”, que al ser progresivo, léase continuo, permite un afinado mucho mayor que el basado en posiciones predeterminadas. ¿Y bien? Pues que el B-Sharp es una pequeña maravilla en dinámica/agilidad, definición y, lo que más impacta, precisión tonal, léase musicalidad. El uso del prensador de disco –suficientemente ligero para que no afecte a la velocidad de rotación- se nos antoja idóneo para afinar la respuesta tonal, al reducir posibles alabeos en discos fabricados con poca gracia, reduciendo a la vez los errores de lectura –siempre los hay- y mejorando parámetros como la relación señal/ruido y, por tanto, la pegada. ¡Sobresaliente, pues, para esta nueva joya de EAT!

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