Englobado en la vasta “clase media” de la generosa gama de electrónicas de Musical Fidelity, el M5si es un amplificador integrado estereofónico, que, como es la norma en la veterana firma británica, ofrece unas prestaciones que nada tienen que envidiar a las de un conjunto formado por preamplificador y etapa de potencia en lo que a capacidad dinámica –y por lo tanto entrega de corriente- de refiere.

¿El resultado? Una musicalidad vibrante por cuanto combina precisión tonal y capacidad de análisis extremas y fuerza bruta en perfecto equilibrio, un cóctel difícil de conseguir por el precio al que es propuesto el M5si y que tiene su justa recompensa en una excepcional capacidad para sacar todo el jugo a un amplísimo repertorio de cajas acústicas en salas incluso de dimensiones generosas. Todo ello en el contexto de un diseño muy estilizado y agradable y con el “bonus” de una funcionalidad USB-DAC que permite añadir archivos digitales “Hi-Res” a los contenidos analógicos y digitales tradicionales.
Gama dinámica en amplificación: la clave de la verdadera musicalidad
¿Qué entendemos por musicalidad en audio de alto nivel? En esencia, que un componente o equipo dé prioridad a transmitir la esencia de la música y no a reproducir con precisión de laboratorio las señales correspondientes a una determinada grabación. Se trata, por tanto, de un concepto con una elevada carga de subjetividad, ya que la idea de lo que es o no “musical” puede variar mucho de un aficionado a otro. Pero si enfocamos el término musicalidad como la capacidad para reproducir el nervio inherente a una interpretación musical en directo (imaginemos una “big band” en la cálida intimidad de un Club de Jazz, por ejemplo), parece lógico pensar que el amplificador utilizado deberá estar lo suficientemente dotado para reproducir sin pestañear los vaivenes de la música y, por supuesto, hacerlo a niveles de volumen comparables a los de dicho directo.

Una misión nada fácil porque comporta mezclar calidad y cantidad en la dosis adecuada para que las cajas acústicas de nuestro equipo no se “ahoguen” en ningún momento. Estamos, en consecuencia, buscando algo más que sinergia entre los componentes mencionados, porque si la misma existe pero la entrega de potencia falla, la musicalidad empezará a dejar de ser digna de tal nombre. En términos de concepto, la respuesta al reto que acabamos de plantear es bien simple: dando por supuesto que el diseño de nuestro amplificador es correcto en el ámbito de la precisión tonal, lo que hay que hacer es dotarlo de un “músculo” –fuente de alimentación, condensadores asociados, dispositivos de salida- que le impida flaquear en las condiciones de funcionamiento más exigentes.

Este es exactamente el elemento de diseño clave de Musical Fidelity en materia de amplificación… y, por supuesto, también la clave del éxito de la marca entre quienes buscan sonido High End en lo cualitativo y lo cuantitativo manteniendo a la vez controlado el factor precio. El resto lo pone una topología circuital cuyo objetivo prioritario es que el citado “músculo” se haga notar sea cual sea la impedancia de las cajas acústicas que tengamos, siendo la cuadratura del círculo que si la opción elegida es un amplificador integrado las prestaciones del mismo sean asimilables a las ofrecidas por un conjunto formato por preamplificador y etapa de potencia separados.
M5si: minimalismo bien entendido al servicio de la musicalidad
Con las anteriores premisas, el amplificador integrado estereofónico Musical Fidelity M5si se erige en una opción muy atractiva por cuanto refleja a la perfección la filosofía británica. Con una estética tan diáfana como elegante que resulta francamente agradable a la vista, complementada por una construcción enteramente metálica, el M5si es una electrónica de amplificación que da mucho más de lo que a primera vista uno puede pensar.

Al respecto, es importante tener muy claro que se trata de un producto de inspiración 100% analógica pese a la presencia, en su panel posterior, de una toma USB asíncrona compatible con señales digitales de 24 bits/96 kHz que, al igual que en su hermano mayor, el M6si, hay que considerar como un “regalo de la casa” para quienes deseen añadir un ordenador al “portafolio” de fuentes de audio de su equipo. Para conocer lo que el M5si es en realidad hay que adentrarse en su interior, donde resulta fácil descubrir que estamos, como es la norma en Musical Fidelity, ante una electrónica configurada como si de dos etapas de potencia monofónicas separadas y un preamplificador independiente se tratara, aunque montados todos ellos en una única placa de circuito impreso de bella factura y compartiendo un mismo chasis.
Un sistema de alimentación muy bien dotado
Un perfecto reflejo de lo que acabamos de decir es el generoso transformador de alimentación toroidal que protagoniza el sistema de alimentación y que, en combinación con dos condensadores de alta capacidad y cuatro transistores de potencia para cada canal permite al M5si entregar no sólo unos muy respetables 150 vatios continuos por canal sobre 8 ohmios, sino que los mismos sean complementados por una elevada capacidad de entrega de corriente y una estabilidad sin mácula, cualidades todas ellas que permiten al Musical Fidelity lidiar sin complejos con prácticamente cualquier caja acústica susceptible de ser asociada a un producto de su clase y precio.

Por otro lado, la combinación formada por la topología circuital y la calidad de los componentes empleados hace que la tasa de distorsión del M5si sea muy baja, la relación señal/ruido sobresaliente y la curva de respuesta en frecuencia extremadamente plana sea cual sea la fuente utilizada (sólo con cápsulas de imán móvil en el caso de un giradiscos).
Un sonido de gran nobleza que mantiene la compostura en todo momento
Probamos el M5si en compañía de un reproductor de discos compactos M3scd de la propia Musical Fidelity, una pareja de columnas Sonus Faber Lumina V y un giradiscos Pro-Ject Debut PRO con su cápsula fonocaptora dedicada, todo ello interconectado con In-Akustik. Cierto que como cajas acústicas podríamos elegir las Lumina III, pero consideramos que sus hermanas mayores encajan todavía más con la idea de musicalidad que constituye el “leitmotiv” del M5si.

Como no podía ser de otro modo en una electrónica con su ADN, el Musical Fidelity exhibe poderío en grado sumo. Un poderío “inteligente”, elegante, que permite transmitir con convicción el espíritu no sólo de un trío de jazz o de un cuarteto de cuerda, sino también de una orquesta sinfónica o, como decíamos anteriormente, una “big band”. La capacidad, por ejemplo, de preservar intacta la textura de una voz solista sonando con la misma intensidad que en un concierto en vivo no es precisamente habitual en un amplificador integrado, pero con el M5si dicha voz la tenemos justo delante, a la vez que en los párrafos instrumentales el empuje del Musical Fidelity hace que la música se sitúe más allá de los límites definidos por las cajas acústicas sin que su curva tonal se vea afectada por ello. En definitiva, una electrónica muy honesta cuya relación calidad/precio permite acceder al High End sin dolores de cabeza.