McIntosh MC901
McIntosh MC901 a prueba
Fecha 22 Junio 2022 Autor ada Tags McIntosh

La MC901 es una etapa de potencia única en su especie, por cuanto su exuberante opulencia formal es superada por una concepción fruto de la experiencia prácticamente sin parangón de McIntosh en diseño de amplificadores de audio de muy altas prestaciones. La idea que subyace detrás de esta soberbia etapa de potencia monofónica es bien “simple”: el aprovechamiento de las particularidades sonoras generalmente asociadas a válvulas de vacío y transistores para reproducir con la máxima naturalidad posible todo tipo de géneros musicales, “asignando” los dispositivos de vacío a la reproducción de medios/agudos y los de estado sólido a los graves.

McIntosh MC901

Como electrónica sin compromiso que es, la MC901 se ha dotado de las herramientas suficientes para ejecutar su misión con brillantez, siendo el resultado verdaderamente extraordinario, singular, cuando se logra el maridaje con el sistema de altavoces adecuado.

 

Válvulas y transistores: dos caracteres sonoros diferentes al servicio de la música

Es un tema recurrente pero apasionante, aunque ya de entrada habría que decir que el dilema entre válvulas y estado sólido es un poco erróneo. De hecho, una vez que se acepte la realidad de que un amplificador a válvulas y uno a transistores son muy diferentes en su funcionamiento, quizá se comprenda mejor que cada uno tiene sus propias características, unas características que, lógicamente, podremos aprovechar en nuestro propio beneficio. La mayor diferencia entre ambos dispositivos es que un amplificador de estado sólido funciona por corriente a través de los transistores de salida y una válvula de vacío funciona por tensión (voltaje). El voltaje por sí solo no puede excitar una caja acústica, de ahí que se necesiten transformadores de salida y por tanto que la mayoría de amplificadores estereofónicos a válvulas incluyan tres objetos grandes y pesados, normalmente en la parte trasera: en concreto un transformador de alimentación y dos transformadores de salida (uno para cada canal), que convierten la tensión de las válvulas de salida en corriente para excitar las cajas acústicas.

McIntosh MC901

Por regla general, un amplificador de estado sólido suele tener un único transformador de alimentación y ninguno de salida. Sin embargo, un transistor de salida de un amplificador de estado sólido y una válvula de vacío hacen básicamente lo mismo: el primero lo hace en un cristal de silicio con corriente y el otro lo hace en un recipiente de vidrio al vacío con tensión. ¿Son diferentes? ¡Por supuesto que sí!  Sin embargo, algunos fabricantes de amplificadores a válvulas hacen que sus productos suenen más como los de estado sólido (para la amplificación de potencia), mientras que algunas electrónicas de estado sólido pueden tener un sonido muy parecido al de sus homólogas a válvulas. De ahí que haya que acabar con el mito de que los amplificadores a válvulas no son capaces de exhibir unos graves fuertes o controlados y que los de estado sólido carecen de suavidad en la reproducción de los timbres. Aún así, las válvulas de vacío suelen aportar más texturas y realismo a las voces y los instrumentos, en tanto que los transistores acostumbran a ofrecer más vatios por el mismo precio, un sonido más rápido y un mayor nivel de detalle. Aún así, insistimos en que se trata de generalizaciones.

McIntosh MC901

Si tenemos un sistema que en general es un poco áspero o provoca fatiga, es probable que pueda beneficiarse mucho de un amplificador a válvulas. Por el contrario, si nuestro sistema es plano, lento o con un sonido demasiado aterciopelado, quizás un amplificador de estado sólido de alta calidad sea el camino a seguir. Otro factor especialmente relevante es la carga de las cajas acústicas, por cuanto hay sistemas de altavoces que requieren mucha potencia debido a su baja sensibilidad y otros que demandan mucha corriente como consecuencia de una impedancia muy baja. En ese caso, un amplificador de estado sólido puede ser mejor pero, si nuestras cajas acústicas tienen una curva de impedancia moderada y una eficiencia media, un amplificador a válvulas puede ser la solución definitiva para optimizar su sonido.

 

McIntosh MC901: la vía real para disfrutar lo mejor de dos mundos

Para entender un producto como la MC901 es fundamental tener muy claro que McIntosh ha estado perfeccionando los amplificadores a válvulas desde finales de la década de los 40’ del siglo pasado y sus homólogos a transistores desde la década de los 60’. Un legado que ha permitido a la legendaria firma neoyorquina poner a punto un sistema de amplificación de audio destinado a convertirse en la solución definitiva para biamplificar cajas acústicas. Lo primero que hay que saber de la MC901 es que es una etapa de potencia “monofónica doble“ y no “doble monofónica”, porque, al contrario que cualquier otra etapa de potencia monofónica disponible en el mercado, combina dos etapas de potencia en un único chasis. En concreto, una de 300 vatios continuos basada en válvulas de vacío (ocho KT88, cuatro 12AT7 y dos 12AX7A) y una transistorizada de 600 vatios continuos, con la primera de ellas destinada a reproducir las zona media y alta del espectro y la segunda a hacer lo propio con la zona baja.

McIntosh MC901

La sección a válvulas utiliza uno de los exclusivos transformadores de salida Unity Coupled Circuit (que data de la fundación de McIntosh en 1949) para garantizar la entrega de sus 300 vatios al completo a cajas acústicas de 8, 4 ó 2 ohmios, mientras que su homóloga de estado sólido utiliza otra exclusividad de McIntosh (la transferencia de energía a la caja acústica vía transformadores Autoformer y la topología “Quad Balanced”) para realizar la misma tarea. Un elemento conceptual clave de la MC901 es que sus dos secciones de amplificación han sido diseñadas para trabajar de manera sinérgica, a la vez que han sido desarrolladas específicamente para asegurar que cada una amplifique única y exclusivamente las frecuencias que le corresponden. La gestión de esta particularísima configuración se realiza mediante controles situados en la zona superior del panel trasero de la MC901 que permiten ajustar tanto la frecuencia de corte como los niveles de ganancia relativos para cada amplificador.

McIntosh MC901

Como no podía ser de otro modo en un producto tan exclusivo, la MC901 combina una construcción del máximo nivel presidida por el inconfundible panel frontal de vidrio tratado y uno de los míticos vúmetros analógicos con fondo azul de McIntosh, adaptado en este caso a la singularidad de este amplificador en la forma del Dual View, que incluye dos medidores de nivel independientes, uno para la sección “válvulas” y otra para la sección “solid state”. Y en su condición de etapa de potencia de referencia absoluta, la MC901 incluye sistemas de protección dedicados para cada uno de sus secciones, concretamente el Power Guard Grid Screen para la sección a válvulas y el Sentry Monitor para su homóloga a transistores. A destacar asimismo otro elemento exclusivo de McIntosh: los exquisitamente mecanizados disipadores térmicos Monogrammed Heatsinks, utilizados en la sección a transistores para garantizar la estabilidad térmica en las condiciones de trabajo más exigentes.

 

Una presencia sonora que impacta y emociona a partes iguales

Con el fin de efectuar una valoración lo más precisa posible de las MC901, las combinamos con el mismo equipo que utilizamos para probar las también etapas de potencia monofónicas MC1.25KW: un preamplificador a válvulas con funcionalidad DAC McIntosh C2700, un previo de fono McIntosh MP1100, un giradiscos Brinkmann Spyder con cápsula de bobina móvil Ortofon MC Windfeld Ti y una pareja de cajas acústicas JBL Everest DD67000, todo ello cableado con Transparent Ultra de 5ª Generación.

JBL Everest DD67000

No se puede negar que la condición de caja acústica tricableable de la Aida constituye una oportunidad de oro para probar un producto tan singular como la MC901, y la verdad es que la escucha no defrauda. Esperamos profundidad en la curva de respuesta en frecuencia, autoridad y control en la zona baja del espectro y la verdad es que la McIntosh no decepciona. Más interesante aún es la exquisitez percibida en las voces y la zona alta del espectro, con la sección a válvulas de la MC901 aportando sensibilidad y pasión por los detalles. Pero la verdadera revelación es que cuando hay sinergia con mayúsculas –y en este caso la hay- la McIntosh se comporta como un todo que supera la suma de las partes. Un producto muy elitista, cierto, pero fabuloso.