Es el protagonista de este Blog un producto verdaderamente singular, por cuanto constituye la primera propuesta de la mítica McIntosh en amplificadores integrados 100% a válvulas en más de una década. Se llama MA2375 y su estética conecta con la tradición de una compañía que siempre ha tenido en el equilibrio entre clasicismo y modernidad una de sus principales señas de identidad. En este sentido, no hay que perder de vista que, cuando fue fundada en 1949, la icónica firma neoyorquina revolucionó el mercado de la entonces incipiente electrónica de consumo con refinamientos técnicos pioneros que le permitieron marcar la diferencia en sonido y establecer, de este modo, los cimientos de una reputación que se ha mantenido incólume hasta nuestros días.

El MA2375 es un ejemplo perfecto de esta filosofía, al tiempo que beneficiario directo de tecnologías que abarcan desde clásicos de McIntosh (los transformadores de salida “Unity Coupled Circuit” o los sistemas de protección “Power Guard Screen Grid Sensor” y “Sentry Monitor”, sin ir más lejos), hasta los terminales de conexión o la selección de las válvulas de vacío que equipan los distintos bloques circuitales. Todo ello, por supuesto, preservando esa fabricación artesanal en EE.UU. con componentes clave “hechos en casa” y una estética que recuerda a la de modelos tan reconocidos por entusiastas del sonido absoluto como la etapa de potencia estereofónica MC275 MkVI. El resultado es una electrónica cuya musicalidad cautiva de inmediato, cualidad por otro lado previsible en una realización rubricada por McIntosh, pero que además nos ha impresionado muy gratamente por la excepcionalidad de su comportamiento dinámico y la opulencia de sus graves.
Transformadores de salida: esenciales para convertir tensión en corriente
Hay un elemento fundamental que a menudo es pasado por alto por muchos aficionados, que por otro lado no tienen ninguna obligación de conocer los entresijos de la ingeniería de los aparatos a los que recurren para devolver a la vida sus grabaciones musicales favoritas: el hecho de que las cajas acústicas necesitan corriente para cumplir con su cometido. Una tarea que los transistores, sean del tipo que sean, desempeñan sin problemas debido a su propia naturaleza, algo que no sucede cuando los dispositivos empleados son las válvulas, dotadas de una estructura que hace que a su salida suministren básicamente voltaje.

¿Qué hacer, pues, para que un buen amplificador basado en dispositivos de vacío pueda excitar con holgura una pareja de cajas acústicas a su altura? Pues, simple y llanamente, convertir tensión en corriente, léase voltios en amperios. ¿Y cómo se hace esto? Utilizando un transformador, que al ser un componente transparente al flujo de potencia hace que la potencia presente en su entrada se transmita íntegramente (en realidad hay pequeñas pérdidas) en su salida, de tal modo que modificando sus devanados internos podamos seleccionar lo que se adecue a nuestra solución particular.

Esto implica que los, por ejemplo, 200 voltios y 2 amperios procedentes una circuitería de amplificación a válvulas se conviertan en 40 voltios y 10 amperios, cifras más apropiadas para manejar unas cajas acústicas convencionales. Pero, claro, no se trata de efectuar el mencionado proceso de cualquier manera, sino de hacerlo de tal manera que se preserven íntegramente los detalles del mensaje musical tratado. De ahí que el diseño y fabricación de transformadores de salida sea poco menos que un arte, por cuanto de su correcta resolución dependerá la firma sonora del aparato final.
Un regreso al espíritu más tradicionalista de McIntosh
Conectando con lo que decíamos al principio, la cualidad más relevante del protagonita de este espacio es el hecho de ser el primer amplificador integrado estereofónico 100% a válvulas comercializado por McIntosh en más de una década, lo que significa que sus secciones de preamplificación y de amplificación de potencia están equipadas con dispositivos de vacío. Así, en su circuitería de entrada encontramos una 12AX7A y una 12AT7 por canal, mientras que la segunda recurre a dos 12AT7 y dos KT88 por canal en una configuración que, gracias al icónico esquema “Unity Coupled Circuit Output Transformers” de la marca, permite proporcionar 2x75 vatios continuos sobre cargas de 4, 8 ó 16 ohmios.

Otro elemento característico de esta electrónica, que además es 100% analógica y está hecha a mano en Estados Unidos, es una estética distintiva y atemporal que armoniza un recinto de acero inoxidable con los inconfundibles indicadores de nivel analógicos retroiluminados en azul de la empresa de Binghamton y los refinados terminales de conexión a cajas acústicas Solid Cinch. En el ámbito de la flexibilidad operativa, el MA2375 refleja claramente su modernidad, al aunar soluciones clásicas de McIntosh, caso del control de tono vía ecualizador de 5 bandas, con desarrollos más recientes como el amplificador de auriculares “High Drive” con tecnología “Headphone Crossfeed Director” (HXD) para maximizar la espacialidad durante la escucha en la intimidad.

A ello hay que sumar una extensa dotación de tomas analógicas, con dos entradas de línea balanceadas y tres no balanceadas, a las que se une una de fono configurable (con ajustes de la ganancia, la capacitancia, la resistencia de carga y la curva RIAA) para que admita cápsulas de imán móvil (MM) y de bobina móvil (MC), una salida de subwoofer, una salida preamplificada, un bucle de entrada/salida “Home Theater PassThru” para integración en un equipo de Cine en Casa y un puerto RS232 destinado a facilitar la inserción en instalaciones personalizadas. El MA2375 se completa con otra funcionalidad habitual en los amplificadores de McIntosh que multiplica su fiabilidad: la versión más evolucionada de los ampliamente contrastados sistemas de protección “Power Guard Screen Grid Sensor” (SGS) y “Power Guard”.

El primer de ellos tiene por objeto preservar la integridad y las especificaciones de las válvulas de potencia KT88, monitorizando para ello la corriente y ajustando en tiempo real la señal de entrada. Por su parte, el “Power Guard” atenúa, también en tiempo real, la señal de entrada, a fin de que los dispositivos de vacío se mantengan permanentemente en niveles de funcionamiento seguros. A su vez, ambos esquemas son reforzados por uno especializado en evitar a cortocircuitos: el “Sentry Monitor”, diseñado para maximizar la vida útil de las válvulas sin comprometer sus prestaciones sonoras, algo que no suele darse de manera habitual en realizaciones equiparables al MA2375 puestas a punto por otras marcas.
Un sonido incomparablemente armonioso
Para probar el MA2375, lo asociamos a una pareja de cajas acústicas Sabrina V de Wilson Audio, siendo las fuentes empleadas un giradiscos Pro-Ject RPM 10 Carbon con cápsula de bobina móvil Ortofon MC Cadenza Red y un reproductor de música en red HiFi ROSE RS451. El cableado, Transparent Super de 6ª Generación en su totalidad. Aunque parezca un tópico decirlo, la arquitectura 100% a válvulas del amplificador evaluado requiere el preceptivo precalentamiento, por lo general de un buen par de horas, para que los dispositivos de vacío que incorpora, en especial los de salida, alcancen sus puntos de trabajo óptimos.

Lo que obtenemos bien merece la pena, que es una bella estratificación de planos sonoros libre de constricciones, apoyada por una tímbrica cuya calidez ayuda a redescubrir los matices, a veces incluso ocultos, de no pocas grabaciones, y además en analógico y en digital. Porque, en línea con lo que avanzábamos en nuestra presentación, el McIntosh exhibe una dinámica realmente sobresaliente, gracias a un diseño circuital en la que citada precisión tonal es respaldada por una excepcional velocidad de respuesta a los transitorios, con el objetivo de llevar a lo más alto el concepto de restitución sonora a tamaño natural. De nuevo, la compañía de Binghamton reafirma su posición indiscutible de referente en audio High End ofreciéndonos otra fantástica electrónica con vocación atemporal.