McIntosh C2800
McIntosh C2800 a prueba
Fecha 2 Mayo 2024 Autor ada Tags McIntosh

Son contadísimas las empresas del sector del audio, en realidad de cualquier sector, que tienen la oportunidad de celebrar el 75º aniversario de su fundación estando en su apogeo, en la cúspide de la ola. La estadounidense McIntosh, que vio la luz en 1949 de la mano de Frank McIntosh, es una de ellas, ergo no resulta nada extraño que este 2024 esté siendo particularmente fructífero en novedades de producto que, sin duda, contribuirán a engrandecer su leyenda. Uno de dichos productos es el preamplificador C2800, una elegante y completa electrónica que combina tecnología clásica y moderna para convertirse en el centro neurálgico perfecto de cualquier equipo estereofónico de referencia.

McIntosh C2800

Esto significa la capacidad de gestionar desde lectores de vinilos equipados con cápsulas de cualquier tipo hasta las fuentes digitales de vanguardia (gracias en este caso a una potente funcionalidad DAC materializada en un exclusivo módulo dedicado), a la vez que la presencia de válvulas de vacío en su circuitería clave aporta esa “firma” sonora “vintage” que tanto gusta a melómanos y audiófilos. En definitiva, un McIntosh de pura cepa, que se aprovecha del legado único de la compañía para proponernos una máquina fantástica a la hora de aunar amplísimas posibilidades de gestión con esa “cero intromisión” en la música que demandan los fanáticos del sonido absoluto.

 

Válvulas de vacío y sección digital a la última: un maridaje seductor

El empleo de válvulas de vacío en preamplificadores es un clásico del audio, y no sólo del High End, como consecuencia de la demostrada aportación de estos dispositivos ya centenarios a la “personalidad” del sonido final en forma de un plus de calidez extremadamente agradable al oído… en suma, una mayor musicalidad. Además, y al contrario de la práctica totalidad de sus homólogas destinadas a la amplificación de potencia, las válvulas empleadas en el tratamiento de señales de baja/muy baja amplitud, que son las que se manejan en preamplificación, experimentan un bajo desgaste y por lo tanto exhiben una fiabilidad, léase vida útil/longevidad, marcadamente superior.

McIntosh C2800

Y también son mucho más asequibles, aunque, por supuesto, siempre hay excepciones, algo que explica su presencia en un vasto repertorio de electrónicas orientadas a la gestión, enrutado si lo prefieren, de formas de onda varias. Asimismo, al apostar el grueso de entusiastas del disco de vinilo por algún tipo de formato digital en su portafolio de fuentes de música, la presencia de una circuitería específica para ello, léase una sección DAC, se agradece. Se trata de una opción no necesariamente costosa en términos económicos, pero cuyo grado de elaboración dependerá del producto en el que vaya a ser integrado.

McIntosh C2800

Al fin y al cabo, el núcleo de la citada sección es un componente, el convertidor D/A, que en la actualidad sólo producen unas pocas compañías (AKM. ESS Technology, Burr-Brown/Texas Instruments, Crystal Semiconductor Cirrus Logic) y cuyo precio individual es harto asequible, siendo en consecuencia el “ecosistema” asociado al mismo (estructuración, elementos asociados, alimentación) la clave de la diferencia. Lógicamente, si nos situamos en la esfera concreta del High End cualquier refinamiento extra será bienvenido por poco que ayude a mejorar el sonido final, siendo la guinda al respecto la contribución de las válvulas de vacío una vez efectuada la conversión al dominio analógico. En síntesis, un maridaje que, bien ejecutado, “suma”.

 

C2800: un centro de control magnífico y, sobre todo, “McIntosh“

Fiel a su legado, la compañía con sede en la pequeña ciudad de Binghamton, al norte del estado de Nueva York, no decepciona con el último de sus preamplificadores con DAC equipados con válvulas de vacío: el C2800. Fabricada de manera completamente artesanal e individualizada con componentes de la máxima calidad en el ámbito analógico y en el digital, esta bella electrónica bebe de la experiencia única acumulada por McIntosh durante sus siete décadas y media ininterrumpidas en la cúspide del audio. El primer ejemplo lo encontramos en la organización de su circuitería de base, protagonizada por válvulas de vacío “premium” (tres 12AX7A y una 12AT7) y en las fuentes de alimentación, totalmente reguladas y donde un transformador con núcleo de sección de radial (“R-core”) asegura un funcionamiento estable y libre de ruido, cualidad esta última absolutamente fundamental si queremos reproducir sin limitaciones las sutilezas contenidas en los discos de vinilo (en especial si el pertinente giradiscos monta una cápsula fonocaptora de baja salida) y en los archivos digitales “Hi-Res”.

McIntosh C2800

Por su parte, la conmutación entre entradas es de tipo electromagnético, a fin de minimizar la distorsión y, de nuevo, reducir el ruido virtualmente a cero, elección que se complementa con un control de volumen de alta precisión (pasos de 0’1 dB) completamente balanceado. En cuanto a la funcionalidad DAC, se concentra en el avanzado módulo DA2 de McIntosh, que no sólo garantiza la compatibilidad con grabaciones en PCM hasta 32 bits/384 kHz y DSD hasta DSD512 (en ambos casos vía USB), sino que viene acompañado de 7 entradas digitales (entre ellas una HDMI con ARC y una MCT para conexión a las mecánicas de transporte SACD de la marca de Binghamton). En paralelo, tenemos una robusta conectividad analógica formada por 7 entradas de Línea y de 2 Fono, estas últimas compatibles con cápsulas de bobina móvil (MC) e imán móvil (MM), a las que se suma una salida de subwoofer y, como suele ser la norma en la inmensa mayoría de previos de referencia, se dispone de salidas balanceadas y no balanceadas que pueden configurarse con el fin de satisfacer las exigencias de instalaciones complejas (biamplificación de cajas acústicas, por ejemplo).

McIntosh C2800

Destaquemos igualmente que el ajuste de la curva tonal se realiza a la manera tradicional, concretamente con potenciómetros independientes de agudos y graves ajustables en pasos de 1 dB. Otra funcionalidad incorporada en el C2800 es un bucle de entrada/salida para posibilitar la integración de procesadores externos, caso del Ecualizador Ambiental MQ112 o el Corrector de Salas MEN220 de la propia McIntosh, y la Home Theater PassThru, pensada para facilitar la inserción en configuraciones de Cine en Casa. El C2800 se completa con un amplificador de auriculares específico (tecnología HXD) y el inconfundible diseño industrial (indicadores analógicos retroiluminados para indicar el nivel de salida de cada canal incluidos) de la marca neoyorquina, a la vez que está homologado Roon Tested y puede ser gobernado mediante la versátil “app” McIntosh Connect.

 

Definición y transparencia con el inconfundible toque de calidez “valvulera”

No hay ninguna norma escrita que lo dicte, pero es bien sabido que la presencia de válvulas en un preamplificador casa de maravilla con el nervio de las mejores electrónicas de potencia “solid state”, motivo por el que probamos el C2800 con la soberbia etapa a transistores MC462 (2x450 vatios continuos sobre 8/4/2 ohmios) de, por supuesto, la propia McIntosh. Completan el equipo un giradiscos Brinkmann Spyder con cápsula de bobina móvil Ortofon MC Windfeld Ti, un Apple Mac Book Pro, un reproductor de música en red Hi-Fi ROSE RS150B y una pareja de cajas acústicas Sonus Faber Amati G5, estando el conjunto cableado con Transparent Ultra de 6ª Generación.

sonus faber amati g5

Es el producto evaluado ejemplar en su parte formal y decididamente exquisito en la musical, con una restitución de los discos de vinilo que nos fascina por completo, al combinar autoridad dinámica y resolución dimensional (la estratificación y riqueza de la escena sonora creada es sencillamente fenomenal). En el ámbito digital, la presencia de válvulas en la ecuación aporta frescura al extraordinariamente rico y preciso sonido que caracteriza al módulo DA2, una circuitería que, dicho sea de paso, es mucho más que una simple adición a una electrónica esencialmente analógica, al incorporar soluciones de ingeniería específicas. De excelentes, por su carácter no invasivo en la curva tonal y su versatilidad, hay que calificar asimismo los dispositivos de ajuste de agudos y graves, y de sorprendentemente musical y vistoso (por la vistosa espacialidad que aporta) el amplificador de auriculares integrado. En suma, es el C2800 una máquina que será del agrado de los aficionados ultraexigentes a la hora de buscar el centro neurálgico de una instalación de audio compleja en el que la musicalidad sea innegociable.