JBL Project Everest DD67000 a prueba

27 de Enero de 2020 ada

No podíamos esperar menos del modelo más exclusivo de una compañía que desde su fundación en 1946 se ha mantenido en la cúspide del audio, y además tanto doméstico como profesional. Digna de su nombre, la Project Everest DD67000 nos ha seducido irremisiblemente por la elegante singularidad de su diseño industrial, el perfeccionismo radical de su construcción y sus acabados, la calidad y sofisticación extremas de sus altavoces y, por supuesto, por un sonido que combina magistralmente el refinamiento que cabe exigir a una caja acústica de referencia absoluta con una cuidada dosis de elementos genuinamente “pro”.

Expresado con otras palabras, estamos ante una caja acústica única en su especie que lleva a un nuevo nivel el concepto de realismo en la escucha de música en el hogar.

 

Redefiniendo el concepto de caja acústica de referencia

Como reza el dicho, “muchos son los llamados, pocos los elegidos”. Una realidad que se da en muchos ámbitos y, por supuesto, también en el de la reproducción sonora. Pero si hay un componente de audio en el que la subjetividad campa por sus respetos y por lo tanto en el que el rigor absoluto no siempre impone su razón, este es sin duda el elemento que completa la cadena de reproducción de la música: las cajas acústicas. Hay muchas y, en un porcentaje nada desdeñable, muy buenas, pero si lo que buscamos es la capacidad para recrear en nuestra sala de estar un concierto de rock, de jazz o de una gran formación de música clásica y hacerlo con las proporciones físicas apropiadas (anchura, altura y profundidad) manteniendo la precisión tonal, sea cual sea el nivel de volumen al que se desarrolle la escucha, el reto a superar cambia radicalmente, situándose en un nivel al que llegan apenas el 5% de los sistemas de altavoces disponibles en el mercado.

Sobra decir que la capacidad para situarse en dicha élite tiene un precio que hace que esos pocos “elegidos” estén fuera del alcance de la mayoría de aficionados. Aún así, su interés se mantiene intacto, porque son la demostración de que la excelencia sin limitaciones, sin compromisos, existe en audio, a la vez que se trata de productos que con toda seguridad acabarán marcando el camino a seguir por realizaciones más asequibles. La Project Everest DD67000 de la venerada firma californiana JBL es uno de esos “elegidos” y no exageramos si decimos que en cierto modo redefine el High End más exclusivo.

 

ADN “pro” perfectamente dosificado al servicio del sonido absoluto

La primera impresión que se desprende de la Everest DD67000 cuando la tenemos delante es que en ella se han cuidado hasta los más insignificantes detalles para hacer  honor a su condición de actual expresión suprema del saber hacer de JBL en cajas acústicas para aplicaciones residenciales. Llama poderosamente la atención el perfeccionismo con que se ha llevado a cabo la integración, en la zona frontal, de la elegantísima bocina de medios/agudos con el recinto que alberga los dos imponentes altavoces de graves. El recinto en sí, irreprochablemente acabado y con una zona posterior completamente curvada en cuya parte inferior hay dos generosos puertos bass-reflex y otros tantos juegos de terminales de conexión para facilitar el bicableado, está construido en aglomerado de densidad media y revestido con una preciosa chapa de madera natural.

Una geometría que, como en todo producto bien diseñado, está al servicio de una función muy concreta que en este caso es la total ausencia de coloraciones combinada con una extensión lo más amplia posible de la respuesta en graves. En concreto, el fabricante anuncia para la Everest DD67000 un punto de corte inferior a -6 dB en 29 Hz en salas domésticas, lo que significa que puede reproducir sin ninguna pérdida frecuencias del orden de 33-35 Hz. Para ello, la JBL monta dos espectaculares transductores electrodinámicos de 380 mm de diámetro cuya estructura de tipo sándwich con suspensión interna de Nomex y un potente motor magnético con bobina móvil de 100 mm de diámetro les permite preservar la neutralidad tonal, suavizar el balance de frecuencias, amortiguar las resonancias internas y ejercer un control absoluto sobre la respuesta en graves.

 

Bocinas con diafragma de berilio puro para una transparencia extrema

Para complementar los dos woofers mencionados, se utilizan dos altavoces con motores de compresión cargados, como comentábamos anteriormente, en bocinas. Es importante destacar que los diafragmas de estos dos sofisticados transductores están fabricados en berilio puro, un material muy delicado que para ser trabajado necesita unas condiciones y una tecnología muy especiales.

En el caso del diafragma del supertweeter, hay que destacar el uso de un modificador de dispersión de magnesio puro, que permite mejorar la rigidez global y la disipación térmica, siendo el resultado una capacidad de manejo de potencia superior. En lo que concierne a las bocinas empleadas, recurren al ampliamente contrastado perfil bi-radial para suavizar la curva de respuesta en frecuencia y maximizar la precisión de la imagen sonora. JBL subraya el hecho de que la estructura empleada ha sido optimizada para maximizar la resistencia al calor y las vibraciones, así como para minimizar las resonancias. De la Everest DD67000 también hay que señalar la posibilidad de modificar el nivel de emisión de las dos bocinas vía controles dedicados con tres posiciones –“low”, “mid” y “high”- cada uno, una opción muy interesante a la hora de optimizar la integración con la sala de escucha.

 

La escucha: transparencia “live” y pegada visceral

Con una sensibilidad de 96 dB/W/m y una curva de impedancia bastante “amable” que combina valor nominal de 5 ohmios con valor mínimo de 3 ohmios, la Everest DD67000 parece relativamente fácil de atacar. De hecho, el fabricante recomienda una potencia de ataque comprendida entre 100 y 500 vatios continuos, pero si realmente queremos que las JBL rindan al cien por cien en una sala de dimensiones en consonancia –mínimo de 30 metros cuadrados-, lo mejor es hacerse con una electrónica de amplificación bien dotada.

De ahí la elección de las imponentes Progression Mono de D’Agostino Master Audio System, confiando la parte de control a un preamplificador de línea a válvulas Reference 6 de Audio Research. Como fuente optamos por el exquisito reproductor digital SA-10 de Marantz, mientras que para las conexiones recurrimos a los infalibles Transparent Reference de 5ª Generación (monocableado en el caso de las cajas pese a ofrecer las JBL la opción de conexión en bicableado).
La verdad es que la escucha de las Everest DD67000 es de las que le deja a uno sin palabras, como consecuencia de una curva de respuesta en frecuencia subjetiva casi perfecta aderezada por una pegada que, no exageramos, literalmente “pega” por su visceralidad “pro”, a lo que se une una transparencia excepcional. Evidentemente, la JBL consigue algo que sólo está al alcance de las referencias absolutas dignas de tal nombre: que todos los parámetros mencionados –a lo que hay que añadir una escena sonora perfectamente dimensionada con todo tipo de música- se mantengan intactos sea cual sea el volumen al que tenga lugar la escucha. Todo ello exige un intenso trabajo de afinado previo, pero está claro que lo que luego obtenemos bien lo vale.

 

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