JBL HDI-3800 a prueba

17 de Noviembre de 2020 ada

Buque insignia de la más novedosa de las gamas de cajas acústicas de JBL Synthesis, la HDI-3800 es una estilizada y poderosa columna que destaca por su heterodoxa configuración electroacústica. Heterodoxa por cuanto el recurso a un sistema de 2’5 vías en vez de uno de 3 vías no es habitual en una realización cuyo precio la sitúa claramente en las coordenadas del High End.

Sin embargo, sus creadores han querido exprimir al máximo las posibilidades de un tweeter cargado en bocina y tres “midwoofers” de última generación robustos y sofisticados a partes iguales. Unos transductores que beben de la reconocida excelencia de JBL en el ámbito del sonido profesional para ofrecer, tanto en música como en cine, un tipo de presentación sonora genuinamente “live” a partir de una columna de formato relativamente compacto.

 

Sonido y calidad: la fundamental importancia de los transductores

Es bien sabido que una caja acústica está compuesta por tres subsistemas críticos: los altavoces o transductores, el filtro divisor de frecuencias y el recinto. De la perfecta integración de dichos subsistemas dependerá que el resultado brille o no, ya que, al igual que en cualquier conjunto, también aquí se busca que el todo supere la suma de las partes, un objetivo que debe mantenerse sea cual sea el nivel del producto final que estemos buscando. Evidentemente, un diseñador experimentado tiene mucho por donde “atacar” a la hora de poner a punto una determinada caja acústica, porque hay componentes –en cualquiera de los subsistemas mencionados- muy asequibles que dan buenos resultados y, por tanto, debidamente integrados permiten obtener una excelente relación prestaciones/precio.

 

Pero si nos ponemos serios y buscamos calidad tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo, la cosa se complica, porque a medida que aumentamos el nivel de volumen, los componentes más importantes de nuestro particular conjunto (los altavoces) empiezan a mostrar sus puntos débiles, léase una curva de respuesta en frecuencia que se desvía del ideal teórico y, por tanto, una precisión tonal que cada vez lo es menos, una capacidad de manejo de potencia limitada y, como consecuencia de todo ello, una coloración desagradable cuando no directamente distorsión pura y dura. Son no pocos los fabricantes que corrigen estas imperfecciones actuando sobre el filtro divisor de frecuencias, y la verdad es que en muchos casos los resultados son más que aceptables. Pero por muy sofisticado que sea el filtro en cuestión, no hay que perder de vista que la solución ideal es que ataca de raíz nuestro problema, que no es otro que las limitaciones de ingeniería de los altavoces utilizados. De ahí el empeño de algunas marcas “potentes” por desarrollar sus propios transductores, adaptándolos a diferentes niveles de exigencia. Es el caso de la veteranísima firma californiana JBL, que ha hecho de la calidad y fiabilidad de los altavoces empleados en sus cajas acústicas poco menos que su enseña, una enseña que exhibe con orgullo el producto que protagoniza el presente Blog: la columna HDI-3800.

 

HDI-3800: “drivers” sin compromiso para sensaciones “live” en la sala de estar

Una estética que combina clasicismo comedido con una clara apuesta por lo contemporáneo constituye la carta de presentación de la HDI-3800, una estilizada caja acústica situada en lo más alto de una gama de cajas acústicas para Alta Fidelidad y Cine en Casa definida por sus creadores como un escaparate de las tecnologías electroacústicas para audio residencial más innovadoras puestas a punto por JBL.

 

Destaca en primer lugar de la HDI-3800 la configuración electroacústica empleada por cuanto recurre a un sistema de 2’5 vías y 4 altavoces, siendo la carga de graves de tipo bass-reflex con dos puertos acampanados situados en el panel posterior del recinto. El uso, en una caja acústica de este nivel, de una configuración de 2’5 vías en vez de una de 3, tiene que ver muy especialmente con la búsqueda de unos graves con pegada genuinamente “live”, sin que ello comporte desequilibrar la curva tonal, objetivo que se logra mediante el uso de tres “midwoofers” de muy alta calidad que conectan a la perfección con esa apuesta de JBL por la excelencia en altavoces a la que antes hacíamos referencia. La clave de la HDI-3800 la encontramos en dos innovaciones exclusivas de JBL: en primer lugar, una singular tecnología de guía de ondas bautizada con el nombre High Definition Imaging y el altavoz de agudos con diafragma de Teonex de 25 mm y cámara de compresión 2410H-2. Trabajando de manera conjunta, estos dos elementos proporcionan una dinámica particularmente realista, una imagen sonora muy espaciosa (gracias a la uniformización de la directividad) y una presencia casi física de voces, instrumentos y efectos ambientales que permite reproducir música y películas con una vitalidad espectacular. El segundo detalle técnico relevante de la HDI-3800 lo encontramos en los extremadamente ligeros y rígidos conos Advanced Aluminum Matrix de los tres “midwoofers” de 203 mm de diámetro diseñados para realizar grandes desplazamientos que incorpora.

 

Tres avanzados transductores que por otro lado se benefician de soluciones de ingeniería avanzadas de JBL para garantizar niveles de presión sonora muy elevados sin distorsión. Es el caso, por ejemplo, del motor magnético con diseño de campo simétrico o el anillo de estabilización del flujo magnético, soluciones ambas encaminadas a eliminar los siempre perjudiciales modos de ruptura y a garantizar un comportamiento pistónico perfecto en toda la gama de frecuencias de trabajo.
La HDI-3800 se completa con un filtro divisor de frecuencia ejecutado con componentes de grado audiófilo y un recinto que combina paneles curvados con refuerzos internos para asegurar un nivel de vibración estructural mínimo y, por lo tanto, que la emisión acústica de los altavoces del sistema se utilice única y exclusivamente para reproducir sonido con la máxima precisión posible.

 

Una polivalencia sonora desbordante

Con una sensibilidad de 92 dB/W/m y una impedancia nominal de 4 ohmios, la HDI-3800 aparenta ser una caja acústica bastante “amable” a la hora de asociarla a un amplificador. Pero, por otro lado, su dotación de altavoces y, sobre todo, el alto nivel de exigencia de los mismos en términos de nivel de presión sonora máximo hace recomendable trabajar con una electrónica con una buena capacidad dinámica .De ahí la elección del conjunto previo/etapa con conectividad a redes PRE35 Prisma/A35.2 de Primare. Para las conexiones por cable utilizamos los nuevos –y sensacionales- Referenz Micro Air de la alemana In-Akustik, toda una revelación.

Entrados ya en materia, resulta impactante percibir la pericia de los ingenieros de JBL para obtener, a partir de una caja acústica notablemente delgada -30 centímetros de ancho- unos graves con una pegada perfectamente asimilable a los de los monitores de estudio más opulentos de la marca. Una pegada que se mantiene intacta en toda la gama de frecuencias de trabajo y, por lo tanto, no resulta molesta a niveles de presión sonora elevados, como consecuencia de un hipotético dominio de una zona del espectro sobre otra. Profundizando en los aspectos cualitativos de la HDI-3800, impresiona la perfecta integración del tweeter de bocina con los tres “midwoofers”, hasta el punto de dar la sensación de que estamos más ante un sistema de 3 vías minuciosamente diseñado que en uno de 2’5 vías. Por lo demás, el punto de corte inferior a -6 dB de las JBL -37 dB- significa que también la profundidad de la respuesta graves es más que suficiente para satisfacer las más altas exigencias en la reproducción de música en estéreo y multicanal, aunque con las bandas sonoras cinematográficas la adición del poderoso subwoofer activo de la gama HDI, de nombre HDI-1200P, es altamente recomendable para redondear una estética sonora en la que fuerza y sensibilidad están perfectamente dosificadas. 

 

 

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