Final D8000 a prueba

21 de Diciembre de 2017 Sarte

Redefiniendo los transductores magnéticos planos 

Culminación de un proyecto de varios años de duración cuyos primeros prototipos pudimos ver hace unos pocos meses, los Final D8000 son mucho más que una nueva propuesta en auriculares con transductor magnético plano, por la sencilla razón de que si han visto la luz es precisamente porque consiguen resolver varios de los “defectos genéticos” presentes hasta ahora en este tipo de diseños.

Fabricados íntegramente a mano en Japón con la ayuda de máquinas desarrolladas por la propia Final, los D8000 logran llevar a un nivel de excelencia completamente nuevo el concepto de sonido inmersivo aplicado a la escucha binaural gracias a una combinación de naturalidad tímbrica y presentación espacial sin precedentes.

 

Tecnologías únicas

Da la impresión de que a menudo parece que Final se ha propuesto aportar no sólo su pequeño granito de arena, sino poco menos que un toque radicalmente revolucionario a todas y cada una de las categorías que conforman el competitivo mercado de los auriculares.

Dicho de otro modo: la veterana firma japonesa no se conforma con ser un jugador más, ni siquiera de élite, en esa particular competición, como lo atestiguan las deslumbrantes cualidades de sus modelos circumaurales Sonorus o de los increíbles diseños intraaurales de sus gamas Piano Forte y, sobre todo, LAB, con mención especial para los alucinantes y exclusivísimos LAB II.

Pero lo más interesante es que todos estos productos comparten un mismo ADN: la particular interpretación que los ingenieros de Final hacen del concepto de “audio inmersivo”. ¿Pero qué se entiende por audio inmersivo? Podríamos definir el audio inmersivo como un avance tecnológico emergente que nos permite experimentar sonido tridimensional. Dicho de otro modo, hacernos sentir como si estuviésemos allí, en el lugar donde se llevó a cabo la interpretación/grabación original.

No obstante, el sonido estereofónico continúa siendo la tecnología fundamental para los consumidores pese a la introducción del sonido envolvente de 5.1 canales en los hogares durante la década de los 90’. De ahí que en Final decidieran revisar el concepto de audio inmersivo para comprender si el mismo sería capaz de aportar a los consumidores una nueva forma de disfrutar de su ocio doméstico o, por el contrario, en el futuro inmediato deberíamos permanecer con el sonido estereofónico.

Y la conclusión fue que, en efecto, el sonido binaural es una de las soluciones existentes para disponer de una experiencia sonora verdaderamente inmersiva siempre y cuando se base en la tecnología adecuada. Tal tecnología debe, a su vez, partir de unos conceptos perfectamente estructurados que los ingenieros de Final “visualizaron” en un triángulo dividido en cuatro estratos: así, en la cúspide encontramos la sensación de calidad, a la que siguen la percepción espacial, la morfología humana y, ya en la base, las características físicas de los auriculares, instrumentos últimos de la escucha binaural.

A partir de ahí, se definen cuatro pasos para convertir en realidad la mencionada experiencia inmersiva, siendo el primero de ellos alcanzar el nivel de desarrollo técnico necesario para mejorar al máximo las características físicas de los auriculares. El segundo paso es el proceso de individualización requerido para adaptar los atributos físicos de los auriculares a la morfología humana, léase parámetros como el diámetro la longitud y la forma del canal auditivo, con el fin de obtener las características sonoras deseadas de los auriculares para cada individuo.

El tercer paso es la individualización de la denominada “Función de Transferencia Relacionada con la Cabeza” o HRFT (también conocida como Función de Transferencia Anatómica o ATF), que se define como la manera en que una oreja recibe un sonido en un punto del espacio, para mejorar la impresión espacial de la experiencia sonora inmersiva. El cuarto y último paso es otro proceso de individualización, en este caso basado en la sensación de calidad y la experiencia de escucha individual, cuyo cometido es mejorar lo que se conoce como Calidad de la Experiencia (QOE) y llevar a cabo la experiencia inmersiva propiamente dicha.

 

La receta: el transductor magnético plano “3.0”

Para los ingenieros de Final, la conclusión de las anteriores reflexiones es que el mejor modo de mejorar la experiencia de audio inmersiva es refinando de manera extensiva las características físicas de los auriculares y que el elemento fundamental para lograr este objetivo es el uso de una generación muy avanzada de transductores magnéticos planos.

Hay quen tener en cuenta que estamos hablando de un tipo de transductor que fue patentado en la década de los 50’ del siglo pasado y que en su momento presentaba importantes desventajas con respecto a su homólogo electrodinámico, léase peso excesivo, precio muy elevado, con baja sensibilidad o respuesta en graves limitada. Los ingenieros de Final superaron estos inconvenientes inherentes a la primera y segunda  generación de los citados altavoces poniendo a punto una “versión 3.0” del mismo, cuyo corazón es una fina capa amortiguante de aire propuesta por el legendario Dr.

Heitaro Nakajimka, uno de los “padres” del CD. Dicha tecnología responde a la denominación “Air Film Damping System” (“Sistema de Amortiguamiento por Película de Aire”) o AFDS y constituye el centro neurálgico de los D8000, los primeros auriculares con transductor magnético plano comercializados por Final y uno de los productos de su clase más fascinantes del momento, amén de protagonistas del presente Blog.

El punto de partida para desarrollar los D8000 tuvo lugar en el año 2014 bajo el concepto “Un producto con el tipo de calidad sonora abrumadora que es comprendido por cualquiera”. Sin duda un objetivo muy ambicioso, aunque en línea con la búsqueda permanente de la excelencia que caracteriza a Final desde su fundación.

De ahí que en ese planteamiento inicial se tuvieran en cuenta una extensa variedad de análisis que permitieron llegar al AFDS, que en esencia es un mecanismo de frenado en el que el diafragma se sitúa en el centro de una estructura sándwich rodeada de metal perforado con unas aberturas extremadamente precisas, y la fricción de la fina capa de aire situada entre dicho diafragma y el metal perforado es cuidadosamente controlada.

Los auriculares equipados con transductores magnéticos planos convencionales destacan especialmente en parámetros como la sensibilidad en las zonas media y alta del espectro, pero en las frecuencias bajas, que es donde la amplitud de la señal es más elevada, el diafragma llega a contactar físicamente con los imanes, siendo el resultado una clara insuficiencia en términos de precisión tonal.

Con el AFDS, este problema es resuelto, y además sin que comporte ningún impacto en las frecuencias altas, motivo por el que los D8000 combinan la elevada sensibilidad en las gamas de frecuencias más altas de los diseños equipados con transductores magnéticos planos con el volumen y la sensación de apertura e impacto en los graves que caracteriza a sus homólogos basados en altavoces electrodinámicos.

Como corresponde a un producto firmado por Final, los D8000 utilizan materiales de alta calidad mecanizados con la máxima precisión, a la vez que están hechos a mano en Japón. Así, los cascos propiamente dichos están construidos en una aleación de aluminio y magnesio, habiendo sido su diseño en términos de ergonomía específicamente pensado para facilitar las sesiones de escucha de larga duración.

En lo que a especificaciones técnicas se refiere, hay que destacar una sensibilidad de 98 dB/mW y una impedancia de 60 ohmios, cifras ambas que facilitan su compatibilidad con un elevado número de componentes de audio estacionarios y portátiles.

 

Un sonido realmente ”3D” que fuerza los límites de la escucha

Hemos decidido probar los D8000 con un reproductor portátil por aquello de que ahora mismo es la combinación al uso. Como modelo elegimos el modelo KANN de Astell & Kern porque su sección de salida entrega un nivel de señal capaz de excitar cómodamente un amplio repertorio de auriculares.

Muy cómodos y bastante ligeros, a la vez que equipados de serie con un cable de 1’5 metros terminado en mini-clavija de 3’5 mm y uno de 3 metros terminado en una clavija estándar de 6’3 mm, los D8000 destacan de inmediato por su capacidad para crear un espacio sonoro de imponentes dimensiones en el interior de nuestra cabeza. Sí, puede sonar chocante, pero es evidente que “algo pasa” con los Final porque consiguen integrarse a la perfección tanto a nivel físico como “sensorial” con nuestro sistema de percepción. La mejor manera de darse cuenta del alcance de lo que acabamos de decir es escuchando una composición sinfónica ejecutada por una orquesta de gran envergadura, con los D8000 posicionando minuciosamente cada instrumento en el interior de nuestro “espacio interior aumentado”. Todo ello se completa con una tímbrica rica y cálida, en línea con lo que nos tiene acostumbrados Final, que facilita una escucha musical extremadamente “amable” con el oyente y nos lleva a la previsible conclusión de que también en auriculares basados en transductores magnéticos planos Final ha sabido marcar la diferencia.
 

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