Final Audio Heaven IV

9 de Diciembre de 2014 Sarte

Los auriculares intra-aurales más musicales

A modo de introducción del presente Blog les adelantamos que, una vez más, nos hemos rendido ante otro de los frutos del talento del genial Kanemori Takei, un personaje singular y extraordinario, un genio al que se debe –de esto hace exactamente 40 años- la fundación de Final Audio Design, una compañía cuya existencia ha estado dedicada en exclusiva a la búsqueda de la excelencia sonora. Hace un año que dedicamos nuestro Blog a un producto de la exquisita firma nipona:

los Piano Forte VIII, unos auriculares verdaderamente revolucionarios en todos los ámbitos que nos sorprendieron y fascinaron por el refinamiento y la originalidad de su concepción, la sofisticación de las tecnologías empleadas y, por encima de todo, la naturalidad y espaciosidad de su sonido. Pero los Piano Forte VIII son unos auriculares intra-aurales (aunque no a la manera tradicional como consecuencia de la geometría única de los cascos empleados), que no están al alcance de todos los públicos, una situación que también se da con los sensacionales modelos circumaurales de la gama Pandora Hope. Sin embargo, la aplicación de inteligentes economías de escala ha permitido al fabricante japonés desarrollar el Heaven IV, un modelo intra-aural tan atractivo en lo estético como alucinante en lo musical y, por otro lado, muy asequible.

Éste se beneficia directamente del sistema “Balanced Armature” –Armazón Balanceado- y, sobre todo, del esquema BAM (“Balancing Air Movement” o “Equilibrado del Movimiento del Aire”), utilizados ambos con evidente éxito en los excelentes Pandora Hope IV y VI, protagonistas a su vez del presente Blog este mismo año.

 

Una sencillez formal que oculta un
prodigioso ejercicio de estilo en ingeniería

Así de entrada, los Final Audio Heaven IV no son tan “especiales” como los Piano Forte, ni tan imponentes como los Pandora. Sin embargo, si los inspeccionamos con un poco de calma nos damos cuenta de que la forma tubular de su diseño ya marca diferencias con respecto a otros modelos intra-aurales disponibles en el mercado. Y Final Audio ya nos ha demostrado que en sus diseños todo tiene su función. Pues bien, en el caso de los Heaven IV, la gracia radica en que los ingenieros de la marca japonesa han sido capaces de “incrustar” en un recinto tan pequeño los dos conceptos clave que diferencian a sus auriculares del resto y que mencionábamos anteriormente:

El transductor “Balanced Armature” (BA) y el esquema de gestión de la presión del aire “Balancing Air Movement”, alias BAM. Recordemos que los BA, empleados en personas con problemas de audición, tienen como principal virtud que no necesitan aire del exterior para producir sonido, lo que hace que sean mucho más fáciles de afinar.
 
Desde el punto de vista técnico, un altavoz BA utiliza el mismo concepto de imán permanente y bobina móvil que uno electrodinámico estándar, aunque este último necesita aire para sonar mínimamente bien y en cambio en el BA el diseñador puede conseguir unos resultados verdaderamente brillantes en la reproducción de medios y agudos. Además, el uso del transductor BA en un recinto tan compacto como el de los Heaven IV no sólo permite disponer también de unos graves muy notables y alcanzar unos niveles de presión sonora respetables si apenas distorsión, sino que también les aporta una ventaja clave en términos prácticos: una impedancia muy baja (16 ohmios), que facilita el pleno aprovechamiento de los Final Audio con prácticamente cualquier dispositivo móvil disponible en el mercado. Más mérito aún que el uso de un altavoz BA tiene la aplicación del sistema BAM al pequeño “tubo” que constituye el recinto –los “cascos” propiamente dichos, fabricados en acero inoxidable- de los Final Audio  Heaven IV.
 
Sin querer extendernos en exceso en los detalles técnicos, la esencia del BAM es que permite mantener controlada la presión del aire en el interior del citado recinto, a la vez que el uso de una configuración electroacústica en la que se prescinde de un “puerto” no sólo garantiza el perfecto control de las fases de excitación y decaimiento del transductor BA, sino que también linealiza la respuesta en fase. ¿El resultado? De entrada, la sensación de relax, de “sonido no forzado” que caracteriza a los diseños de Final Audio y, por otro lado, una espaciosidad en la reproducción del sonido muy difícil-si no imposible- de alcanzar con unos auriculares intra-aurales. Por lo demás, y aunque esto ya sea la norma en Final Audio, hay que destacar la extraordinaria calidad constructiva y de los acabados de los Heaven IV, que representan como pocos el ideal de armonía y perfección nipones.

 

 

 

Un sonido incisivo y rico pero nada estresante

El problema que hay con los auriculares intra-aurales a la hora de buscar una experiencia sonora de alta calidad es que el uso de tapones que “inyectan” casi directamente el sonido en el canal auditivo del oyente no resulta muy recomendable en términos de salud auditiva, sobre todo si la escucha se va a llevar a cabo a niveles de volumen no ya respetables sino manifiestamente altos.

Esto es, por supuesto, una decisión que a nosotros no nos incumbe pero, ya que estamos en ello, parece lógico que si vamos a tener una sesión continua de música “directa a la neurona” a un nivel medio de, pongamos por ejemplo, 100 dB, parece recomendable que por lo menos el sonido sea lo menos “sucio” y distorsionado posible. Y esto es precisamente lo que aportan los Heaven IV cuando son excitados por un producto tan exquisito y musical como el reproductor portátil de audio Astell & Kern AK100II, que permite llevar en nuestro bolsillo sonido con calidad de estudio. Escuchando varias grabaciones con calidad entre “CD” y “HD”, mayoritariamente de música clásica y jazz, pero también algo de pop/rock, a un nivel de presión sonora moderadamente alto, los Heaven IV destacan de inmediato por la casi total ausencia de fatiga auditiva que provocan, pese a que aíslan por completo al oyente de su entorno.

En especial, destaca la suave gama alta, muy en línea con la de los modelos Pandora, a la vez que los graves exhiben la contundencia requerida por los usuarios de auriculares intra-aurales, pero sin bombardearles el cerebro (y por tanto, insistimos en ello, sin provocar fatiga). Lógicamente, la componente “espacial” es más restringida que en los Piano Forte y no digamos ya que en los Pandora. Aún así, la calidez y riqueza del sonido deslumbran, hasta el punto de que con picos de presión sonora ya importantes la presentación sonora global continúa manteniendo su carácter “fácil” y agradable. En suma, los Heaven hacen en cierto modo honor a su nombre al ofrecer por un precio muy atractivo una opción intra-aural claramente más musical y, por tanto, bastante menos agresiva para quienes quieren aislarse en el disfrute de su música favorita estén donde estén y hagan lo que hagan. Más información >>

 

 

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