Final Audio F7200

9 de Septiembre de 2016 Sarte

Una maravilla de la ingeniería

Presentados en Múnich a principios del pasado mes de mayo, los FT7200 son una nueva demostración del talento y el perfeccionismo de Final, una veterana y respetada compañía japonesa que en un tiempo récord ha conseguido situarse en la élite del más reñido de los sectores del audio doméstico de alta calidad: los auriculares.

En esta ocasión, la exigente visión de Final en lo que a excelencia sonora se refiere se ha aplicado a la familia de auriculares más difícil en cuanto a términos de musicalidad: los auriculares intraaurales. El resultado, absolutamente fabuloso gracias a una rara combinación de sensibilidad por la música y dominio de las tecnologías más avanzadas. Un producto espacial, distinto.

 

 

Espíritu High End al máximo nivel en auriculares intraaurales

Después de habernos deslumbrado con sus muy clásicos –aunque equipados con tecnología de vanguardia- modelos circumaurales de su gama Sonorous, Final se ha empeñado en hacer lo propio con un tipo de diseño que precisamente no suele figurar entre las prioridades de los más perfeccionistas, aunque sí de los usuarios más jóvenes: los auriculares intraaurales.

Hay varios motivos para pensar que este tipo de auriculares son, precisamente por su propia naturaleza “intra-aural”, poco apropiados para escuchar música con criterios audiófilos, unos criterios entre los que desempeña un papel fundamental el cuidado de nuestro delicadísimo aparato auditivo.

De hecho, y como acabamos de comentar, que se “inyecte” presión sonora directamente en el canal auditivo, sin apenas mediar un mínimo de espacio “exterior” como en los diseños supraaurales, sugiere que pueden producirse daños importantes si el nivel de decibelios alcanza cotas importantes y se mantiene durante mucho tiempo. Pero la realidad es que son precisamente los auriculares intraaurales, junto con los de tipo circumaural equipados con sistemas de cancelación de ruido, los que proporcionan un aislamiento más efectivo entre usuario y espacio circundante, “prestación” fundamental en aquellas aplicaciones que requieren cierta introspección mientras se va de un lugar a otro, se hace deporte, etc.

Así que Final, en cuyo catálogo ya figuran varias series de auriculares intraaurales –entre ellos los despampanantes Piano Forte X-, se fijó el reto de poner a punto una nueva gama en la que la tecnología más avanzada y materiales de precisión unieran sus fuerzas para lograr el no va más en confortabilidad y musicalidad entre los productos de esta categoría. El resultado son tres modelos que comparten un mismo diseño de base, materializado en una característica geometría en forma de “F”: el F7200, el F4100 y el F3100, siendo el primero de ellos el protagonista del presente Blog.

Lo que tenemos son unos elegantes y diminutos auriculares intraaurales. Unos auriculares que además son extraordinariamente ligeros y confortables gracias al uso de una ingeniería extremadamente precisa. Insistimos: hay que verlo -y después escucharlo- para creerlo, lo que no impide que la mera reseña de las interioridades de los F7200 resulte francamente impactante. El primer elemento de diseño clave de estos fascinantes auriculares intraaurales es un “casco” creado para optimizar –cada persona es un mundo- la distancia entre el tímpano y el transductor.

De este modo, el usuario puede colocar el auricular tanto en la zona posterior como en la entrada del canal auditivo, así como modificar la calidad del sonido eligiendo entre distintos “tapones”, que a su vez pueden ser de silicona o de espuma. Y esto no es todo, porque el usuario también puede cambiar la posición del “tapón” para que el sonido esté enfocado directamente hacia el mismo, lo que también constituye una manera efectiva de ajustar la calidad sonora. En lo que respecta a la parte acústica/electroacústica propiamente dicha, los F7200 destacan por combinar un sofisticado y diminuto transductor de tipo “Armazón Balanceado” (“Balanced Armature”) de gama completa (“full range”) con un “casco” precisamente  mecanizado que bloquea potenciales vibraciones y contribuye a maximizar la limpieza del sonido.

En concreto, y para que se hagan una idea de lo que estamos tratando, los F7200 utilizan un casco de 5’5 mm de diámetro fabricado en acero inoxidable, estando el transductor ubicado en la parte central de mismo. De los “Balanced Armature” empleados por Final hay que resaltar que constituyen una mejora radical con respecto a los diseños de base que utilizan el mismo principio pero se emplean en aplicaciones mucho menos exigentes (dispositivos de ayuda a la audición, sin ir más lejos).

Por otro lado, una impedancia de 42 ohmios facilita la plena compatibilidad de los nuevos Final con la inmensa mayoría  de dispositivos portátiles habitualmente empleados para excitar auriculares intraaurales, léase “smartphones” de todo tipo, pero también reproductores portátiles específicamente de audio, como los fabricados por Apple o Astell & Kern, por poner dos ejemplos contundentes. Otro elemento de ingeniería fundamental de los F7200 es el exclusivo conector MMCX en forma de “F” de alta precisión que incorporan, hecho a medida para Final –no en vano le debe su nombre- por un fabricante suizo de gran reputación.

A ello hay que añadir un alucinante cable de conexión con conductores de cobre OFC de alta pureza bañado en plata, que ha sido diseñado específicamente para maximizar parámetros como la amplitud de la escena sonora o la extensión de la respuesta en graves. Este fundamental componente se complementa con una rigurosa selección del material aislante, basado en polietileno especialmente tratado con una funda externa de PVC. ¿Por qué hemos dicho alucinante? Pues porque el cable de marras no sólo es muy vistoso y “diferente”, sino que posee unas cualidades muy especiales puesto que es el mismo que utiliza el más potente de los supercomputadores “Made in Japan” del momento.

Los fanáticos de la técnica saben que las máquinas en cuestión son lo más de lo más en tecnología informática, utilizándose en aplicaciones que van desde el diseño de moléculas hasta la codificación del genoma, la simulación de explotaciones petrolíferas o de gas, el diseño de aviones, la previsión meteorológica o la simulación de explosiones nucleares. Pues bien, los F7200 incorporan justo ese cable, fabricado por la firma japonesa Junkosha y capaz de alcanzar velocidades de transmisión del orden del 95% de la velocidad de la luz. ¿Un refinamiento excesivo? En nuestra opinión, un pequeño paso más en la obtención de la excelencia absoluta.

 

Musicalidad sensacional con una fatiga prácticamente inexistente

Los F7200 tienen una sensibilidad de 106 dB/mW, que en combinación con 23 gramos de peso convierte a los Final en el compañero perfecto para cualquier dispositivo portátil destinado a escuchar música. En este caso, el citado compañero es el reproductor de audio de alta resolución AK70 de Astell & Kern, aunque para aplicaciones menos exigentes también utilizamos un Apple iPhone 6.

Puestos ya a lo que interesa, lo primero que hay que hacer con los F7200 es probar los diferentes tapones que incluye de serie y “jugar” con las distintas posiciones sugeridas por el fabricante. Evidentemente, preocuparse por afinar este proceso es ya cuestión del nivel de purismo de cada uno y de la aplicación que piensa dar a los Final, aunque nosotros hemos enfocado este Blog de cara al aficionado exigente que busca excelencia sonora y la menor fatiga posible escuchando música con auriculares intraaurales. Pues bien: percibimos la misma sensación que tuvimos en el contexto de excitación habitual en la feria de Múnich, una sensación realmente sugerente y que no es sino la percepción de no llevar puestos los F7200 pese a la presencia, en determinados momentos, de niveles de presión sonora más que respetables. Increíblemente, los ingenieros de Final han conseguido trasladar a unos auriculares intraaurales de concepción clásica la misma riqueza tonal, la misma ausencia de aristas sonoras y, por tanto, la misma y fabulosa calidad que caracteriza a los modelos circumaurales Sonorous. En ningún momento se tiene la sensación de que te están bombardeando el cerebro, tal es la combinación de ergonomía y ligereza conseguida por los ingenieros de Final. Y, sí, hay graves, y de los buenos, pero con un punto de naturalidad con que el 99% de los auriculares intraaurales que hay ahora mismo en el mercado –que son muchísimos- no pueden ni soñar. Los F7200 son, no nos cabe la menor duda, uno de esos productos que marcan diferencias, siendo la principal un sonido cuya humanidad desafía a los diseños de su clase.  Más info >>

Fabricantes: