EAT E-Glo Petit a prueba

9 de Mayo de 2019 ada

Es el mejor producto de su clase y precio actualmente disponible en el mercado. El motivo es bien simple: por poco más de 1.200 euros, el EAT E-Glo Petit pone a disposición del amante de la música comprometido con  el disco de vinilo una máquina capaz de sacar todo el jugo a cualquier cápsula fonocaptora, gracias a unas posibilidades de ajuste sencillamente demoledoras de las que no pueden hacer gala ni siquiera competidores mucho más caros.

Todo ello es avalado por una concepción sometida a las más estrictas reglas puristas, para que parámetros tan críticos en la adaptación cápsula-circuitería de ecualización RIAA como el ruido de fondo sean llevados a su mínima expresión. Una expresión soberbia del reconocido magisterio de la centroeuropea EAT en el ámbito de  los componentes de lectura analógica, que es rematado por un diseño industrial singular y, sobre todo, por una relación calidad/precio muy difícil de batir.

Preamplificador de fono: la electrónica más delicada

Comparado con la simplicidad fría y racional –aunque elegante- del audio digital, su equivalente analógico parece ideado para quienes desean “complicarse la vida”. El motivo es bien sencillo: la elevada cantidad de parámetros que interactúan de manera simultánea en todos los componentes del “ecosistema” analógico. De dichos componentes, no cabe la menor duda de que es el combinado giradiscos-brazo-cápsula el que se lleva la parte del león en cuanto a complejidad, una complejidad que si se sabe gestionar bien puede brindar muchas alegrías al melómano exigente, al permitir afinar un sinnúmero de matices de nuestras grabaciones favoritas sobre soporte vinílico.

Pero dicha gestión sólo puede llegar a buen puerto si la electrónica que recibe la señal procedente del trío mencionado, es decir, la sección de fono de un preamplificador o amplificador integrado o un preamplificador de fono separado, está en condiciones de procesarla con toda su riqueza; de ahí su importancia vital, sobre todo si utilizamos las habitualmente más musicales pero también eléctricamente más “difíciles” cápsulas de bobina móvil, alias MC (siglas de “Moving Coil”).

El ajuste perfecto: una cuestión de equilibrios

El elemento diferenciador clave de la señal procedente de un giradiscos es el valor de la tensión eléctrica entregada por la cápsula fonocaptora durante su exploración del surco del vinilo. Una tensión que en el caso de no pocos modelos de tipo MC puede ser extremadamente baja, concretamente del orden de 0’1 mV, mientras que, por el contrario, en los diseños de tipo MM (imán móvil) suele ser superior a 4 mV. Esto hace que la circuitería encargada de elevar esos 0’1 mV –por poner una cifra realmente baja- hasta un valor más manejable deba estar muy bien diseñada para que no afecte a la señal tratada, por ejemplo incrementando el ruido de fondo por un lado o añadiendo distorsión por otro.

 

Está luego el problema de la adaptación entre “cargas” (léase la cápsula por un lado y la electrónica de la sección de fono por otro) para que la transferencia de señal sea óptima. Un aspecto esencial en los diseños MC que, por el contrario, no lo es en los de tipo MM, cuya impedancia de carga está prácticamente estandarizada en 47 kohmios, aunque aquí, si se quiere afinar, el parámetro a considerar es la capacitancia de carga. A modo de resumen: hay que tener cuenta, sobre todo si trabajamos con cápsulas MC de cierta sofisticación, que el pleno aprovechamiento de las mismas exige encontrar el punto de equilibrio perfecto entre ganancia (amplificación) e impedancia de carga, todo ello en el contexto de una electrónica correctamente diseñada (poco ruidosa).

E-Glo Petit: un ajuste de la impedancia de carga casi continuo

Con las premisas anteriores llegamos al protagonista del presente Blog, el preamplificador de fono E-Glo Petit de la firma centroeuropea EAT (siglas de “European Audio Team”). Se trata de una electrónica ultracompacta de atractivo diseño y cuidadísima construcción, que toma prestadas las soluciones técnicas de su hermano mayor, el sensacional E-Glo, para poner en manos del amante exigente de los discos de vinilo una herramienta sofisticada, potente y asequible que le permita sacar el máximo provecho de cualquier cápsula fonocaptora.

El punto de partida de este sorprendente aparato es una circuitería con topología circuital híbrida basada en válvulas 12AX7 rigurosamente seleccionadas, que se complementan con componentes discretos (lo que significa que no se utilizan circuitos integrados de ningún tipo) de muy alta calidad. A ello se suma una fuente de alimentación especialmente diseñada para que las válvulas mencionadas se mantengan en todo momento en su temperatura de funcionamiento óptima. Dicha fuente incluye una elaborada circuitería de regulación y filtrado de la que forman parte transistores J-FET de bajo ruido 2SK209 muy especiales en una configuración cuádruple que permiten al pequeño EAT exhibir una relación señal/ruido inusual en un preamplificador basado en válvulas de vacío: 87 dB, a lo que se suma un margen de variación de nada menos que +/-0’1 dB de la curva RIAA entre 20 y 20.000 Hz. En definitiva, lo que tenemos sobre el papel es una respuesta en frecuencia perfecta.

Ajuste de la impedancia de carga casi continuo: un auténtico lujo

Hay que reconocer que las posibilidades de ajuste brindadas por el E-Glo Petit son extraordinariamente generosas, tanto si se utilizan cápsulas de bobina móvil (MC) como de imán móvil (MM). Así, en el caso de los modelos MC se dispone de dos bloques de ajuste independientes para la impedancia de carga, una característica sin precedentes en un preamplificador de fono no sólo de este nivel de precio, sino en realizaciones mucho más onerosas.

 

Para la opción “low”, los valores seleccionables son 10, 18, 43, 75, 150, 300, 600 y 1.200 ohmios, mientras que para la opción “high” se puede elegir entre 30, 36, 42, 47, 53, 59, 65 y 75 kohmios, lo que a efectos prácticos implica una capacidad de ajuste para optimizar el funcionamiento de prácticamente cualquier cápsula fonocaptora disponible en el mercado. En el caso de las cápsulas MM, el nuevo EAT permite elegir entre seis valores de la capacitancia de carga, concretamente 50, 150, 270, 370, 520 y 620 pF, mientras que en lo que respecta a la ganancia las opciones posibles son 40, 45, 50, 60, 65 ó 70 dB. A todo ello se suma un filtro subsónico de precisión para garantizar una inmunidad total frente a potenciales interferencias de origen mecanoacústico (caso de las provocadas por altavoces de graves funcionando a niveles de volumen elevados).

Un sonido en la mejor tradición analítica y “humanista” de EAT

Como hemos comentado, las posibilidades de ajuste brindadas por el E-Glo Petit no tienen precedentes, no sólo en sus competidores de precio similar, sino incluso en otros mucho más caros, lo que anima a probarlo con cápsulas MC de baja salida, a priori las más difíciles de optimizar pero también las más musicales. Es por ello que probamos el pequeño EAT en compañía de un giradiscos C-Sharp de la misma marca, equipado con una cápsula Ortofon Cadenza Black (salida de 0’33 mV). Como electrónica de amplificación elegimos el atemporal Brinkmann Integrated y como cajas acústicas las estilizadas Sonetto V de Sonus Faber. Todo ello cableado con Transparent Ultra de 5ª Generación.

Ortofon recomienda para la Cadenza Black una impedancia de carga superior a 10 ohmios, que con preamplificadores de fono “normales” implicaría seleccionar la opción 30 ó 300 ohmios; sin embargo, en este caso hay mucho más dónde elegir, por lo que se impone probar y probar. Al final nos quedamos con la posición de 150 ohmios, mientras que para la ganancia seleccionamos alternativamente 50 y 60 dB. Llegados a este punto, lo que más impone del pequeño EAT es su elevado nivel de silencio, signo inequívoco de la gran calidad de la electrónica interna. El sonido global impresiona por su definición y por su carácter fluido y relajado, lo que no le impide exhibir una dinámica notable cuando la situación lo requiere, destacando muy especialmente el férreo control ejercido sobre las octavas inferiores del espectro. Por su parte, la zona alta es riquísima en matices, mientras que las voces exhiben unas texturas que hacen honor al concepto de grabación analógica. Y es que, por su precio, el E-Glo Petit es absolutamente único.

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