European Audio Team, EAT es una de esas marcas que practican con el ejemplo a la hora de plantear sus productos: concepción trabajada, versatilidad técnica, distinción visual y asequibilidad en el contexto de una búsqueda innegociable de la máxima musicalidad posible dentro de cada segmento de precio. El resultado son unas realizaciones, que, al estar circunscritas en su totalidad al purismo audiófilo más tradicionalista, alcanzan el rango (siempre dentro de sus respectivas categorías) de obras maestras… como mínimo, excepcionales, y, sobra decirlo, en clave High End. Nos referimos a giradiscos, brazos de lectura, cápsulas fonocaptoras, previos de fono y válvulas de vacío, que llevan más que bien el paso del tiempo hasta el punto de convertirse en referencias.

Lo materializa con maestría el preamplificador de fono al que dedicamos este Blog, por cuanto su predecesor, el E-Glo Petit, protagonizó este mismo espacio en el ya lejano diciembre de 2018. Esto significa que el listón estaba muy alto, por lo que “la pregunta del millón” es la siguiente: ¿qué aporta el E-Glo Petit B? Pues, tal y como se deduce de su nombre, la “B” que lo acompaña, y que indica una adición nada desdeñable a una electrónica cuyo cometido es manipular señales de amplitud baja o incluso muy baja que, en paralelo, pueden llegar a ser harto complejas: la conectividad balanceada. Hablamos de una adición técnica que estamos viendo en, por ejemplo, un número creciente de giradiscos de la austriaca Pro-Ject, y cuya presencia en el universo del vinilo abre nuevas expectativas en parámetros como la relación señal/ruido y la gama dinámica. Todo ello manteniendo el activo fundamental en un previo de fono de envergadura: una versatilidad orientada a explotar al 100% la información musical captada por el conjunto formado por giradiscos, brazo y cápsula.
La importancia crítica de la adaptación de impedancias en fono
Obviamente, no hemos escogido la palabra “crítica” al azar, porque en audio con mayúsculas cualquier operación realizada indebidamente afecta de manera directa, para mal, al sonido. ¡Y no digamos ya si la fuente utilizada es un giradiscos, puesto que aquí las variables en juego, eléctricas y mecánicas, que suelen entrelazarse a menudo, son múltiples! Si, en paralelo, trabajamos con transductores de bobina móvil (MC), el grado de complicación se multiplica como consecuencia del tamaño de sus bobinas, que, al generar una señal de salida mucho menor que la de sus equivalentes de imán móvil (MM), requieren ganancia adicional a fin de alcanzar un voltaje suficiente para excitar con holgura una entrada de fono.

Si recurrimos bien a un transformador elevador (que entregaría una señal similar a la de un modelo MM) bien a un preamplificador de fono compatible MC para llegar a esa ganancia extra (unos 20 dB que en MM), la importancia de la denominada adaptación de impedancias, que a efectos prácticos se plasma en la relación entre la impedancia de la cápsula MC y la de los dispositivos mencionados, continúa siendo la misma. Sucede simplemente que una mala adaptación de impedancias puede perjudicar seriamente la calidad del sonido. Es difícil generalizar exactamente qué podemos oír (o no), pero así a grandes rasgos habría que citar, como símbolos típicos, un zumbido audible en los agudos, una respuesta en frecuencia claramente desigual y un ruido de fondo especialmente elevado. Las cuerdas de las orquestas pueden sonar chillonas, las voces deshumanizadas y los instrumentos apagados y carentes de atractivo. En definitiva, un desastre.
Topología híbrida y conectividad balanceada para cuadrar el “círculo analógico”
Así llegamos al E-Glo Petit B, un elaborado y asequible, en el contexto del audio High End, preamplificador de fono que, en esencia, es una versión con arquitectura y conectividad balanceadas de su predecesor, el E-Glo Petit. Estamos ante una electrónica ultracompacta de singular diseño y cuidadísima construcción (recinto de aluminio con posibilidad extra de instalar paneles laterales de madera), que toma prestadas numerosas de las soluciones ingeniería de su hermano mayor, el sensacional E-Glo F B, para poner en manos del aficionado exigente una herramienta muy potente que, por una “tarifa” accesible, le ayude a sacar el máximo provecho de no importa qué cápsula fonocaptora con el innegable “plus” de la conexión simétrica.

El punto de partida es una arquitectura doble monofónica protagonizada por una etapa de ganancia 100% balanceada, ergo con dos cadenas de señal separadas y dos secciones de amplificación individuales. Respecto a la configuración empleada, es híbrida válvulas/transistores, con dos dobles triodos de baja microfonía ECC83S rigurosamente seleccionados que se complementan con tres amplificadores operacionales implementados con componentes discretos premium. A ello se añade una fuente de alimentación externa concebida para que las citadas válvulas de vacío se mantengan en su temperatura de funcionamiento óptima. Dicha fuente incluye una circuitería de regulación y filtrado que faculta al E-Glo Petit B para exhibir una relación señal/ruido excelente para un producto de su clase (mínima de 92 dB en MM y de 80 dB en MC) y un margen de variación de nada menos que +/-0’5 dB de la curva RIAA entre 20 y 20.000 Hz. En línea con lo habitual en EAT, las posibilidades de afinado son hipergenerosas, ya se utilicen dispositivos de bobina móvil (MC) o de imán móvil (MM). Así, con modelos MC se dispone de dos bloques de ajuste independientes para la impedancia de carga, una característica sin precedentes en un preamplificador de fono no sólo de este precio, sino en realizaciones nítidamente más onerosas.

Para el reglaje “low”, los valores disponibles son 10 R, 18 R, 43 R, 75 R, 150 R, 300 R, 600 R y 1.200 ohmios, al tiempo que para la opción “high” se puede optar entre 30, 36, 42, 47, 53, 59, 65 y 75 kohmios. A efectos prácticos, esto implica la capacidad de optimizar la adaptación de prácticamente cualquier cápsula disponible en el mercado. Para la capacitancia de carga en MM, podemos escoger entre 50, 150, 270, 370, 520 y 620 pF, mientras que en ganancia tenemos 40, 45, 50, 60, 65 ó 70 dB. Completan esta espectacular dotación un filtro subsónico de precisión y entradas y salidas balanceadas con conectores XLR y no balanceadas con conectores RCA, pudiéndose incluso rematar la ecuación con la refinada fuente de alimentación lineal externa LPS 2 de la propia EAT.
Un sonido (casi) infinitamente personalizable
Probamos el EAT en compañía de un giradiscos Pro-Ject 6 PerspeX Balanced con una cápsula de bobina móvil Ortofon MC X40 (salida de 0’4 mV e impedancia interna de 6 ohmios). Como electrónica de amplificación escogimos el magnífico Musical Fidelity Nu-Vista 600.2 y como cajas acústicas las exquisitas Sonetto VIII G2 de Sonus Faber. El cableado, Pro-Ject en fono e In-Akustik el resto. Después de las preceptivas horas de precalentamiento y considerando que el fabricante de la MC X40 recomienda una impedancia de carga de superior a 50 ohmios, probamos con los valores 10 R y 18 R del potenciómetro “Low”. La ganancia la dejamos en 50 dB, al ser la salida de la MC X40 relativamente “considerable”.

Y, claro, el E-Glo Petit B no decepciona en absoluto, comportándose como una versión corregida y ampliada de su predecesor, del que en su momento comentamos lo siguiente: “Del pequeño EAT impone especialmente es su bajísimo ruido de fondo, signo inequívoco de la gran calidad de su electrónica interna. El sonido global impresiona por su definición y por su carácter fluido y relajado, exhibiendo una dinámica notable cuando la situación lo requiere, destacando muy especialmente el férreo control ejercido sobre las octavas inferiores del espectro. La zona de los agudos es riquísima en matices, a la vez que las voces exhiben unas texturas que hacen honor al concepto de grabación analógica.” En síntesis: lo de “ampliada” es fruto directo de la duplicidad electrónica inherente a un sistema balanceado correctamente dispuesto, traduciéndose en una reducción palpable del ruido de fondo y, en las grabaciones más “aceleradas”, un sensible incremento de la dinámica, mejoras ambas que por sí solas justifican la compra del EAT, haciéndolo, de nuevo, único en su especie. Los entusiastas del vinilo están de enhorabuena.