EAT E-Glo I a prueba

19 de Agosto de 2020 ada

Magnífico ejemplo del High End europeo más clásico, EAT –siglas de European Audio Team-  comercializa una de las gamas de componentes de audio más genuinamente “audiófilas” del momento, hasta el punto de que en la misma sólo tienen cabida fuentes analógicas y electrónicas a válvulas.

El E-Glo I es la propuesta más novedosa de la marca centroeuropea, un amplificador integrado estereofónico que, al igual que sus celebrados giradiscos, no decepciona por el sutil equilibrio que exhibe entre topología circuital, cuidado extremo en la selección y purismo artesanal en la fabricación, unas cualidades que tienen como conclusión una sonoridad en la que brío, capacidad de análisis y emotividad se combinan para ofrecernos uno de los productos más musicales de su categoría.

 

El eterno atractivo de las válvulas de vacío

Desde hace casi cuatro décadas, hablar de válvulas de vacío y alta musicalidad se ha convertido en casi en un tópico, siendo sin embargo la realidad muy distinta por cuanto, al igual que en el ámbito del “solid state”, tal musicalidad sólo existe si el correspondiente producto está bien diseñado. Dicho de otro modo: no basta con aplicar la clásica ecuación “válvulas de vacío de calidad, transformadores de alimentación y de salida optimizados y resto de componentes activos y pasivos en consonancia” –que, evidentemente, no deja der ser un excelente punto de partida- sino que hay que emplearse a fondo para armonizar los citados elementos en un todo perfectamente cohesionado que, como no nos cansamos de decir, supere la suma de los elementos que lo constituyen.

¿Por qué las válvulas de vacío, a pesar de que fue una tecnología cuyo principio de funcionamiento vio la luz en 1881? Sin pretender entrar en detalles, la respuesta a esta pregunta es bien simple: la presencia de varias ventajas objetivas que hacen que los dispositivos en cuestión superen a sus homólogos de estado sólido, es decir, los transistores. La primera de ellas es un funcionamiento independiente de la temperatura, por cuanto la misma es constante e impuesta por la calentamiento. Por otro lado, en las válvulas de vacío presentan un nivel de ruido constante debido a la densidad constante de la carga espacial. La tercera ventaja de las válvulas de vacío es que en las mismas no se producen, en un funcionamiento normal, rupturas bruscas, sino una degradación progresiva de las características. Quizá la más popular entre los puristas del audio, la cuarta de las ventajas exhibidas por los dispositivos de vacío es que favorece los armónicos de orden par, mucho más agradables para el oído que los de orden impar (que por otro lado son los más favorecidos por los transistores, en especial los de tipo bipolar).

Pero todavía hay más: linealidad muy elevada sin necesidad de realimentación, gran tolerancia a las sobrecargas y picos de tensión, poca distorsión debido al funcionamiento en Clase A o AB, dinámica muy elevada gracias al uso de altas tensiones de funcionamiento, protección de las cajas acústicas frente a posibles fallos de las válvulas de potencia y mantenimiento más fácil, al poder el usuario sustituir las válvulas de vacío. Lo que acabamos de decir significa que si nuestro amplificador está bien diseñado y los circuitos que lo constituyen están debidamente ejecutados el resultado será un sonido en el que la naturalidad llevará la voz cantante. Esto es exactamente lo que nos ofrece el modelo E-Glo I de EAT: excelencia sonora a la manera clásica combinando válvulas de vacío y funcionamiento en Clase A pura.

 

EAT: una tradición contrastada en audio High End a válvulas

Una estética de corte clásico pero que no deja indiferente constituye la carta de presentación del  E-Glo I, un cuidadísimo amplificador integrado estereofónico cien por cien a válvulas que combina innovaciones de vanguardia con técnicas muy apreciadas por los audiófilos más tradicionalistas, caso de las conexiones punto a punto mediante cables.

Así, el EAT incorpora un tipo de control de volumen extremadamente sofisticado basado en atenuadores por relés con bloques independientes para cada canal, en el que se minimiza tanto el número de contactos para preservar la integridad de la señal como la diferencia de nivel entre los canales izquierdo y derecho, que en todo momento se mantiene por debajo de 0’05 dB, a fin de preservar la escena sonora contenida en cada grabación. Otro de los elementos clave de un amplificador a válvulas, el transformador utilizado en la sección de salida de cada canal, ha sido también especialmente cuidado en el E-Glo I. Así, el núcleo de este componente está fabricado en Permalloy, una aleación de hierro (20%) y níquel (80%), con una elevada permeabilidad inicial que asegura una inductividad superior incluso en las señales de bajo nivel, con lo que ello comporta en términos de realismo de los graves a bajos niveles de volumen. Al mismo tiempo, permite utilizar un número de devanados inferior, siendo el resultado una impedancia más baja y un factor de amortiguamiento mayor, ampliándose de este modo el abanico de cajas acústicas compatibles.

Por otro lado, la elevada resistencia específica del Permalloy permite minimizar las pérdidas debidas a las corrientes turbulentas, lo que a efectos prácticos se materializa en una sensible ampliación de la curva de respuesta hacia las frecuencias más altas.
Otro aspecto técnico fundamental del E-Glo I es que utiliza una topología circuital de nueva factura en Clase A pura y cuatro válvulas de potencia KT-88 (origen Electro Harmonix o EAT) que además permite al usuario conmutar de manera instantánea entre los modos de funcionamiento ultralineal (2x35 W RMS sobre 4/8 ohmios) y triodo (2x18 W RMS sobre 4/8 ohmios). El EAT, cuya dotación de válvulas de vacío se completa con dos 12AX7 y dos 12AT7, también incluye una práctica función de polarización automática con realimentación por cátodo, así como condensadores de la máxima calidad en todas y cada una de sus etapas.

 

Una fabulosa encarnación del “sonido valvular”

La moderada potencia de salida del E-Glo I sugiere combinarlo con cajas acústicas de sensibilidad elevada y, en principio, no particularmente “difíciles” en términos de impedancia, pero, por otro lado, el minucioso diseño del aparato –cuyas cuatro KT88 de serie fueron reemplazadas por la más depurada versión firmada por EAT- permite adivinar una capacidad dinámica que da mucho margen al respecto.

De ahí que hayamos optado por combinar el EAT con una pareja de Wilson Audio Sabrina y, como fuente, el reproductor de CD con conectividad a redes CD35 Prisma de la sueca Primare, siendo las conexiones confiadas a la estadounidense Transparent (Ultra de 5ª Generación en cajas y Super de 5ª Generación en modulación). El E-Glo I, que probamos tanto en modo ultralineal como en triodo, no sólo es agradable a la vista, sino que esa misma sensación se traslada de inmediato al sonido que proporciona. Estamos ante un producto recio y equilibrado, sin efectismos coloristas pero con ese ligero toque de calidez que separa una electrónica “correcta” de una que consigue emocionar. En particular, los graves poseen un empuje y una definición que los hace muy vistosos, mientras que la zona media es prácticamente perfecta, con voces ricas y perfectamente moduladas, y una zona alta que compite perfectamente con la de cualquier electrónica de referencia. Impactan asimismo la respuesta a los transitorios y la consiguiente capacidad dinámica aportada, hasta el punto de poder afirmar que el E-Glo I está tan dotado para al escucha intimista como para resolver con holgura –con las Sabrina lo consigue- los despliegues de fuerza requeridos por la escucha de grandes piezas sinfónicas a tamaño natural.

 

 

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