EAT C-Dur
EAT C-Dur a prueba
Fecha 1 Agosto 2023 Autor ada Tags Eat

Protagonista del presente Blog, el EAT C-Dur es uno de los poquísimos giradiscos genuinamente High End disponibles en el mercado mundial dotado, pese a no estar al alcance de muchos, de una relación calidad/precio fuera de lo común. Su fabricante, la eslovaca European Audio Team, se ha distinguido desde su fundación por la exquisitez de su buen gusto en lo estético/visual y la solidez de su ingeniería, aplicada de manera sistemática con complejidad y opulencia crecientes a medida se asciende en su gama de productos.

eat c-dur

En el caso de los lectores de vinilo, el C-Dur se beneficia de soluciones técnicas importadas de las realizaciones más aristocráticas de EAT, y, además, todo ello perfectamente integrado al incorporar un brazo de lectura dedicado. El resultado un producto de gran sofisticación capaz de explorar los surcos de los discos de vinilo con la suficiente precisión para que el usuario sólo se preocupe por la música.

 

Control de las resonancias en giradiscos High End: calidad y cantidad

Ya lo hemos dicho en múltiples ocasiones: el objetivo último de un dispositivo encargado de leer discos de vinilo es constituir una plataforma absolutamente neutra, y a ser posible completamente aislada del entorno circundante. Así, lo único que se captará durante dicha lectura sea la música con sus infinitos matices armónicos y espaciales, grabada en el surco de los mismos. Al ser este proceso mecánico casi al 100%, las propiedades de cualquier componente implicado en el mismo son susceptibles de alterar la neutralidad antes mencionada y por tanto de afectar, en principio negativamente, a la fidelidad de la reproducción y en consecuencia al sonido.

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Lo dicho implica que para diseñar un giradiscos básico (precio del orden de 400-500 euros) realmente musical debemos hacer auténticos malabarismos a la hora de elegir los materiales, por cuanto las restricciones presupuestarias imponen su ley. Por el contrario, cuando el factor precio aprieta menos, los ingenieros disponen de un margen de libertad que les permite innovar con audacia y, en paralelo, utilizar soluciones más complejas y caras en términos de materiales, opciones ambas cuya exclusividad aumenta cuando se van diluyendo los imperativos presupuestarios.

eat c-dur

Llegados a este punto, muchos se preguntarán dónde comienza realmente el High End en giradiscos, brazo de lectura (aunque no la cápsula fonocaptora) incluido. Hay opiniones muy variadas, pero en nuestra experiencia el “umbral”, el punto de partida, se sitúa en la franja de 2.000 a 3.000 euros, aunque siempre con matices, porque en función de la capacidad productiva disponible la relación calidad/precio podrá modificar de manera sustancial la ecuación.

 

C-Dur: elegancia visual y refinamiento técnico magníficamente armonizados

Es lo último de la prestigiosa y muy purista EAT en lectura de discos de vinilo. Como es la norma en la firma centroeuropea, se presenta con una estética de corte clásico y líneas muy limpias y elegantes que facilita su integración en cualquier sala de estar. Partiendo de la idea de trasladar las excepcionales prestaciones del elitista modelo Forte a un giradiscos de formato compacto, el C-Dur utiliza tracción por correa y está montado en un chasis de MDF de elevado grosor (50 mm), destacando ya de entrada por la extremadamente suave rotación, sin apenas ruido de fondo, de su plato. Construido íntegramente en aluminio y con un peso de 5’2 kg, dicho plato descansa sobre un “suplatter” de aluminio de 900 gramos virtualmente libre de resonancias y se completa con un cojinete invertido que garantiza una reproducción musical ultraprecisa.

eat c-dur

Por su parte, el opulento bloque de giro (1’8 kg de peso) combina un eje de acero inoxidable pulido con una bola de cerámica situada en su zona superior, debido a su dureza e inercia extremas. A ello se suma una placa de Teflon cuya superficie satinada contribuye a incrementar el nivel de amortiguamiento y la suavidad de la rotación. Otro componente clave del C-Dur es el brazo de lectura, concretamente el celebrado C-Note de EAT, un instrumento de alta precisión con longitud efectiva de 10” (254 mm) y cuerpo central de fibra de carbono que compagina todas las ventajas de los brazos unipivot con el diseño de tipo Cardan, este último garantía de una elevada estabilidad y facilidad de uso minimizando en paralelo la fricción. Asimismo, en el interior del brazo hay una grasa especial basada en silicona que amortigua en más de un 50% las resonancias del conjunto formado por el mismo y la cápsula fonocaptora.

eat c-dur

Por otro lado, el tubo, construido en fibra de carbono, aporta la rigidez necesaria, y el portacápsulas de aluminio aporta una absorción extra de posibles resonancias. En cuanto al motor, se ha elegido un modelo de muy bajo ruido completamente aislado gracias a su colocación sobre un anillo de acero a su vez montado en el chasis del C-Dur, por su parte soportado por tres pies de aluminio con amortiguamiento interno de TPE (Elastómero Termoplástico, un material sintético altamente efectivo) ajustables en altura. Una fuente de alimentación externa de corriente continua basada en un generador de corriente alterna asegura un suministro de energía de la máxima pureza para el motor, este último conectado al “subplatter” mediante una correa de goma pulida antiestática y cuya velocidad de giro (33 o 45 rpm) es controlada electrónicamente.

 

La escucha: resolución y calidez divinas en perfecta armonía

Probamos el C-Dur en su acabado de mayor lujo (madera barnizada) complementado por la cápsula de bobina móvil Jo Nº5 de la misma marca y el soberbio preamplificador de fono a válvulas E-Glo Tube S, también de EAT, todo ello acompañado por el espectacular amplificador integrado estereofónico con DAC Musical Fidelity M8xi y una pareja de cajas acústicas Sonus Faber Serafino G2, habiéndose confiado el cableado a EAT en fono (modelo semibalanceado de grado audiófilo suministrado de serie con el giradiscos) y Transparent Ultra de 6ª Generación en el resto. Es el C-Dur una fuente analógica rebosante de buen gusto por los cuatro costados y manejo absolutamente delicioso.

sonus faber serafino g2

Resulta interesante al respecto un dato clave suministrado por el fabricante: la relación señal/ruido mecánica, de 70 dB. Un registro asociable a un ruido de fondo muy bajo y, dando por supuesto que la cápsula elegida está a la altura (sin duda lo está en nuestro caso), una gama dinámica prácticamente “digital” si la grabación está bien resuelta, Y, en efecto, así es: el EAT exhibe un sonido líquido y perfectamente estructurado en las tres direcciones del espacio, pudiéndose definir sin fisuras la presentación del mismo como holográfica. La capacidad de discriminación, fundamental de cara a lograr un posicionamiento de voces e instrumentos idéntico al de la interpretación original, se palpa de manera natural en la escena sonora creada, igual de precisa con un trío de jazz o la Filarmónica de Berlín. Poco más se puede conseguir en lectura de vinilos por el precio del C-Dur.