Devialet Phantom Reactor a prueba

27 de Junio de 2019 ada

Es el golpe de efecto –¡llamarlo producto sería casi degradarlo!- más reciente de Devialet y, como no podía ser de otro modo, nos ha deslumbrado.

Y además por partida doble, porque el Phantom Reactor no sólo es un producto extraordinariamente sofisticado en todos sus aspectos (diseño, construcción, materiales, tecnología), sino que logra poner el concepto de sistema de audio inalámbrico con conectividad a Internet más avanzado -¡y musical!- del mundo al servicio de un mayor número de potenciales usuarios, gracias a la aplicación inteligente de las economías de escala únicas que se puede permitir la ultrainnovadora firma con sede en París.

 

Devialet: jugando en una liga diferente

El mismo día que deslumbró al mundo del audio con su amplificador integrado de referencia con conectividad a Internet D-Premier, Devialet dejó muy claro que jugaba en una liga diferente del resto. Una apuesta muy ambiciosa posibilitada por la constelación única de talento, pasión y medios materiales que confluyen en la firma gala y que se ha mantenido con los productos y tecnologías que ha ido comercializando desde entonces. Unos productos y unas tecnologías realmente únicos que combinan originalidad conceptual, sofisticación técnica y un diseño y una construcción deslumbrantes.

De hecho, el “núcleo duro” de Devialet es una plataforma tecnológica abierta y escalable que combina microelectrónica de vanguardia con elementos de purismo audiófilo, que dotan a cada producto de la marca francesa de una flexibilidad única al garantizar que la inversión realizada en la compra de un determinado modelo se mantenga con el paso del tiempo.

 

Reduciendo dimensiones y precio pero no excelencia

Único en su clase: es lo mínimo que se puede decir del sistema de audio inalámbrico “todo en uno” con conectividad a redes Phantom, que ha gracias a la singularidad de su diseño y a sus excepcionales prestaciones está presente no sólo en algunos de los espacios comerciales más prestigiosos del mundo, sino en lugares tan representativos  como el “lobby” de la mítica Opera Garnier de París. Con el Phantom fueron muchos los amantes de la excelencia que pudieron acceder a un sonido de excepcional calidad por un precio razonable, pero Devialet quería ampliar todavía más el abanico de potenciales destinatarios de este sensacional producto, siendo el Phantom Reactor la respuesta a tal aspiración. Manteniendo una estética y una calidad constructiva únicas y equipado con refinamientos técnicos de altísimo nivel, el Reactor preserva intacto el atractivo de los demás modelos Phantom, aunque con unas dimensiones sustancialmente más compactas y un peso muy ligero que lo hacen todavía más portátil.

Aún así, ello no impide al Reactor exhibir un poderío inusual en un producto de su clase, como lo avalan los impresionantes 600 vatios de pico que es capaz de alcanzar en su versión Reactor 600 o los increíbles 900 vatios de pico del Reactor 900, potencias que les permiten proporcionar unos niveles de presión sonora a 1 metro de 95 y 98 dB respectivamente. Todo ello con un objetivo que se ha convertido en una de las principales señas de identidad del “sonido Devialet”: “cero distorsión y cero saturación o ruido de fondo” en el contexto de una respuesta en frecuencia sin precedentes en un producto tan compacto: 25-20.000 Hz, +/-1 dB.

 

ADH, HBI, ACE: tecnologías que marcan la diferencia

Al igual que los demás modelos Phantom, el Reactor está gestionado por microprocesador, incluye conexión a Internet y se beneficia de la versión más evolucionada del desarrollo que ha convertido a Devialet en un icono del audio High End: la “Inteligencia ADH”, ahora ADH3, que combina el refinamiento de la amplificación analógica en Clase A con la potencia de su homóloga “digital” en Clase D. A ello se suma un esquema de conversión D/A con tecnología de 24 bits/192 kHz y la nueva versión del célebre Procesado SAM de la marca francesa, de nombre SAM2, que gracias a un exclusivo algoritmo y la potencia de la plataforma de tratamiento de señal de Devialet, permite optimizar la sinergia entre amplificador y altavoces a través de la gestión de los parámetros de funcionamiento íntimos de ambos sistemas. En lo que concierne a la dotación de altavoces, el Phantom Reactor monta un transductor de medios/agudos de amplia banda pasante con cúpula de aluminio y dos woofers, también con diafragma de aluminio.

El conjunto está montado en un robusto recinto fabricado en material compuesto, que consta de una capa interna de policarbonato reforzado con fibra de vidrio y un revestimiento externo de ABS pulido. Esto nos lleva al que podríamos denominar “corazón acústico” del Reactor, materializado en los sistemas “Heart Bass Implosion” (HBI) y “Active Cospherical Engine” (ACE). En el caso del HBI, que permite reproducir sin pérdidas frecuencias del orden de 20 Hz, lo que es toda una proeza para un sistema tan compacto, lo que tenemos son básicamente dos woofers dispuestos lateralmente en recintos herméticos, capaces de producir unas presiones extremas. Por su parte, el ACE, responsable último de la llamativa arquitectura circular del Phantom Reactor, se basa en el principio de la esfera pulsante de Olson para optimizar la difusión del sonido en todas direcciones, al liberarlo de posibles difracciones superficiales, haciendo que el mismo esté perfectamente balanceado sea cual sea el punto de la sala en el que se encuentre el usuario.

A nivel de conectividad, el nuevo Devialet incorpora tomas de audio para clavija de 3’5 mm, Ethernet y Wi-Fi, siendo asimismo compatible AirPlay. El Phantom Reactor también se puede controlar desde una “app” dedicada compatible iOS y Android, a la vez que, tal y como sucede con los demás modelos Phantom, podrá asociarse con otras unidades.

 

Una elegancia, fuerza y transparencia asombrosas

Del Phantom Reactor (elegimos el modelo menos potente, es decir el Reactor 600) impresiona en primer lugar lo compacto y ligero que es, además de que la calidad tanto de su construcción como de sus acabados no tiene nada que envidiar a la de sus hermanos mayores. Por lo demás, la potencia disponible, obligatoriamente elevada para que los woofers puedan generar la presión necesaria para que el sonido se pueda reproducir prácticamente a tamaño natural, hace que las consideraciones relativas al espacio pasen a un segundo lugar. De ahí que optemos por probar el nuevo Phantom en una sala de dimensiones considerables con la única precaución de separarlo un poco de cualquier pared cercana y evitar así posibles vibraciones potencialmente molestas.

¿Y bien? De entrada, que la configuración y posterior uso del Reactor se llevan a cabo sin mayores problemas, gracias a la potencia de la plataforma –esencialmente informática- que constituye el cerebro del pequeño Devialet. Pero lo que impacta sin reservas es el sonido, tanto por su fuerza como por la extremadamente baja distorsión que exhibe a niveles de presión sonora elevados y su homogeneidad a nivel espacial, combinando una dinámica y una pegada brutales con una resolución espléndida. Y además con cualquier tipo de música. Por otro lado, la compatibilidad con la plataforma EVO de Devialet garantiza que el Reactor admita futuras mejoras/actualizaciones y por tanto que siempre esté al día. En nuestra opinión, ahora mismo es imposible dar más –y además con tanta sofisticación técnica y constructiva y con un diseño tan rompedor- por este precio (1.090 euros).

 

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