Hay ahora mismo en el mercado mundial un montón de empresas que comercializan un amplio espectro de auriculares destinados a los bolsillos más variados. Una realidad que se repite miméticamente en el segmento de los modelos con intencionalidad “Hi-Fi”, lo que significa que también incluso quienes buscan calidad se la pueden encontrar “de todos los colores”. En consecuencia, hay que saber marcar diferencias, y en este sentido no se puede negar que la estadounidense Dan Clark Audio es uno de los nombres más distinguidos a escala planetaria, gracias al carácter fresco e innovador de unas propuestas que cautivan por aspectos tan dispares como el cuidado puesto en la selección de los auriculares, la originalidad de su ingeniería y, cada vez más importante en el ámbito del High End, por su sorprendentemente competitiva relación calidad/precio si tenemos en cuenta que además están íntegramente concebidos y fabricados (a mano) en EE.UU.

Equipados con transductores magnéticos planos (tecnología “planar”), los E3, protagonistas del presente Blog, contribuyen a ampliar la leyenda de la marca californiana, elevan las prestaciones de sus predecesores mediante la aplicación rigurosa de la filosofía anterior y la “importación” de desarrollos hasta ahora reservados a sus realizaciones más elitistas. Especialmente significativo al respecto es el denominado “Acoustic Metamaterial Tuning System”, que ataca de raíz las reflexiones causantes de asperezas y pérdida de discriminación en la zona alta del espectro para llevar el sonido “planar” a unas cotas de realismo sin precedentes.
Auriculares High End: una complejidad mayor que la que aparentan
Al igual que en cualquier producto destinado a devolver a la vida algo tan complejo como una interpretación musical, en unos auriculares hay una serie de ingredientes cuya elección y dosificación resultan fundamentales para obtener una restitución lo más fiel posible al original. Sobra comentar que, si dichos auriculares pertenecen al ámbito del High End, el nivel de exigencia será superior y por tanto quienes los hagan posible deberán hilar mucho más fino en los diferentes aspectos implicados. De ahí el clásico símil con las cajas acústicas: no importan sólo los altavoces, sino también el filtro divisor de frecuencias y el recinto a la hora de lograr nuestros objetivos.

La cuestión es que los elementos seleccionados sumen y marquen la diferencia, aunque, desde luego, sin ese punto de partida fundamental que es el uso de un altavoz de muy alto nivel (amplia respuesta en frecuencia, baja distorsión, sensibilidad razonablemente elevada, impedancia razonablemente baja) no hay nada que hacer. Vienen a continuación los cascos, léase las “cajas” que albergan el mencionado transductor y que por lógica tienen una serie de propiedades que si no se gestionan correctamente tendrán como resultado un sonido coloreado y no fiel al original. Una parte constitutiva de los componentes de influencia a menudo pasada por alto en la reproducción musical son las almohadillas, consustanciales a la carga acústica y por lo tanto potencialmente susceptibles de modificar parámetros como la precisión tonal o la resolución. De ahí el empleo de astucias encaminadas a optimizar el comportamiento de los transductores independientemente de que éstos sean electrodinámicos, magnéticos planos o electrostáticos, por mencionar las tecnologías mayoritarias. Y de ahí las enormes diferencias en términos de restitución existentes entre auriculares de alto nivel equipados con una misma tecnología de base.
E3: unos auriculares cerrados en línea con los mejores diseños abiertos
Tradicionalmente se considera que los auriculares con cascos abiertos por su zona posterior son superiores a sus homólogos cerrados en términos de sonido, debido a las diferencias inherentes a la carga acústica con la que trabajan. Por su parte, los modelos cerrados aportan una mayor pegada y, en especial, el nivel de aislamiento que muchos aficionados exigen para poder disfrutar de su música favorita en la intimidad a volúmenes elevados sin importar la hora. Esto nos conduce directamente a los E3, una excitante propuesta de la respetada firma californiana Dan Clark Audio, que tiene como meta poner la singularidad de su ingeniería y la reconocida musicalidad de sus transductores magnéticos planos al alcance de un mayor número de aficionados.

De tipo circumaural y con cascos cerrados por su zona posterior, llaman de inmediato la atención por su impactante terminación en negro y azul, su forma ergonómica (aunque esto no constituye ninguna novedad en la compañía estadounidense) y el revestimiento de aquéllos en el singular Gorilla Glass 3, a lo que debe añadirse una pléyade de imaginativos refinamientos técnicos y un meticuloso afinado con el objeto de lograr la legendaria experiencia de escucha que caracteriza a las propuestas de Dan Clark Audio equipadas con cascos abiertos. En estas coordenadas, señalemos en primer lugar la presencia del revolucionario Sistema de Sintonización por Metamaterial Acústico (AMTS), utilizado por vez primera en sus elitistas modelos Stealth, Expanse y Corina y que integra guías de ondas, control de la difusión, resonadores de cuarto de onda y de Helmholtz para eliminar ondas estacionarias de la zona superior del espectro, mejorando de manera drástica el sonido global. El segundo elemento clave de los E3 tiene que ver con el icónico transductor V-Planar de Dan Clark Audio, ya en su 5ª generación y que monta un sistema de tensionado completamente innovador que le permite ofrecer una respuesta más uniforme y coherente, una menor distorsión y una consistencia global superior.

En paralelo, el uso de materiales de última generación en el diafragma y un estriado optimizado del mismo se plasma en una curva de respuesta en frecuencia fabulosamente suave a lo largo de todo el espectro de audio, complementada con una capacidad de análisis de microinformaciones, un balance tonal y una ausencia de fatiga auditiva propios de los auriculares electrostáticos de élite. La tercera innovación técnica de calado de la que hacen gala los E3 es el denominado Dual-Mode Bass Port, una solución singular, al ser la presencia de puertos en unos auriculares cerrados nada usual. El objetivo es ahora maximizar el control de los graves y crear así un sonido magníficamente equilibrado en la zona baja del espectro, en el que la pegada y el impacto no están hinchados ni son influidos por la gama media. Finalmente, debemos apuntar una comodidad de uso extrema, brillando al respecto la presencia de una diadema autoajustable que refuerza una ergonomía idónea para las sesiones de escucha de larga duración. Por su parte, una impedancia de 27 ohmios asegura la compatibilidad con el grueso de fuentes de audio, dispositivos portátiles incluidos.
Un sonido vívido, hiperdetallado y acogedor
Probamos los E3 con el fabuloso reproductor “Hi-Res” portátil KANN Ultra de la surcoreana Astell&Kern, una elección motivada por el poderío de su sección de amplificación. Y, desde luego, los Dan Clark Audio no decepcionan gracias a la frescura y riqueza demoledoras de su sonido, cualidades ambas complementadas por una espaciosidad muy propia de los auriculares abiertos premium.

El motivo de tal excepcionalidad tenemos que buscarlo, a la vista de las particularidades técnicas del producto analizado, en el cóctel formado por la peculiar (y estudiadísima) geometría del transductor “V-Planar” y los dos puertos de graves que figuran en la zona posterior de cada casco, por cuanto aporta precisión tonal inmaculada sin sacrificar aislamiento del entorno. De ahí que no anden nada desencaminados los creadores de los E3 cuando les atribuyen una transparencia comparable a la de sus hermanos mayores e incluso a la de modelos electrostáticos, ambos mucho más caros. A guisa de conclusión, estamos firmemente convencidos de que nos encontramos ante unos auriculares High End de que pueden rivalizar con realizaciones de referencia absoluta. Así de fácil.