Copland CTA-408 a prueba

25 de Junio de 2019 ada

Fantástico en digital, fantástico en analógico, increíble en fuerza y delicadeza, prodigioso en dinámica. No, no estamos hablando de un sistema formado por preamplificador y etapa de potencia separados, sino de un amplificador integrado estereofónico de ultimísima generación que pone lo último en tecnología al servicio de una concepción eminentemente clásica.

Porque la creación más reciente de la veterana, respetada y siempre discreta firma escandinava Copland encandila por el uso que hace de una configuración circuital -cien por cien a válvulas en su núcleo central- que nunca hasta ahora nos había parecido tan contundente, sin dejar jamás de ser refinada, en un formato relativamente compacto. Una revelación en sensibilidad y opulencia.

 

¿Qué arquitectura circuital elegir para obtener el mejor sonido?

Copland es uno de los nombres más veteranos del portafolio de nuestra empresa. Y lo es porque desde el principio nos llamó la atención la extraordinaria musicalidad que extraía de válvulas que en aquel entonces (varias décadas atrás) dejaban mucho que desear, gracias al uso de topologías circuitales muy cuidadas en las que la presencia de componentes rigurosamente seleccionados era la norma. Una realidad que nos lleva directamente a la esencia del producto que protagoniza el presente Blog, no sin antes hacernos las siguiente pregunta: ¿qué es mejor, un diseño “full” a válvulas, uno “full” a transistores, uno con válvulas en la sección de entrada y transistores de salida o uno con transistores en la etapa de entrada y válvulas en la de salida? Aquí cada diseñador tiene sus gustos, y además perfectamente razonados: así, hablando siempre en términos generales, en la primera opción la clave es la búsqueda de la máxima calidez, mientras que en la segunda la clave se llama pegada y flexibilidad.

Por su parte, las opciones segunda y tercera, ambas híbridas, buscan aprovechar lo mejor de cada tipo de dispositivo, siendo los resultados muy variables en función de los componentes elegidos. Además, no hay que olvidar que tanto en el ámbito del “solid state” como en el de las válvulas de vacío hay diferentes opciones –triodos, pentodos, tetrodos, BJT, MOSFET, FET- con sus respectivas particularidades sonoras, ergo con sus inevitables puntos débiles. Hay un cierto consenso, en el sentido de que las configuraciones cien por cien a válvulas son las más cálidas, musicales, si están debidamente diseñadas, pero también que, a partir de un cierto nivel de exigencia cuantitativa, carecen de la garra y la expresividad dinámica de sus homólogos a transistores. Pero los tiempos cambian, hasta el punto de que en plena época digital ha habido quienes se han atrevido a diseñar válvulas de vacío de nueva generación aprovechando los avances tecnológicos y la permanente vigencia de los dispositivos en cuestión. Una filosofía que ha hecho posible que determinados axiomas sobre los amplificadores de alta potencia a válvulas estén empezando a desmoronarse.

 

Basado en avances tecnológicos que han roto barreras

Pese a tener una estética que conecta claramente con la de muchas realizaciones de Copland, una vez lo tenemos delante la presencia física del CTA408 impacta, dando a entender de manera inapelable que estamos ante un producto que juega en una liga diferente. Un producto destinado a quienes prefieren concentrar su electrónica de amplificación en un único chasis, manteniendo a la vez las prestaciones de un preamplificador y una etapa de potencia separados, enfoque que en este caso se cumple a rajatabla.

Corroboran lo que acabamos de decir detalles como el uso de entradas de fono separadas para cápsulas de bobina móvil e imán móvil, entradas/salidas para monitorización, un amplificador de auriculares dedicado y un avanzado sistema de arranque que prolonga de manera drástica la vida de las válvulas, lo que significa que la sección de preamplificación del Copland es cosa seria. Más aún, la circuitería de ecualización de fono consta de más de cien componentes discretos, entre los que destacan transistores J-FET rigurosamente seleccionados, y está montada en una caja para protegerla frente a ruidos externos. Pero la característica fundamental del CTA408 es que su interior es un claro reflejo de los avances tecnológicos realizados en las últimas décadas en materia de optimización de circuitos para aplicaciones de audio, lo que lo convierte en uno de los productos de su clase más elaborados del momento. Entre los detalles de ingeniería más relevantes de este amplificador integrado cien por cien a válvulas destaca, en primer lugar,el uso de etapas de ataque basadas en válvulas de vacío apoyadas a su vez por transistores MOSFET.

A ello  hay que sumar las espectaculares válvulas de potencia KT150 –evolución más reciente de las legendarias 6550/KT88- en la sección de salida, responsables últimas de la extraordinaria fuerza del Copland. Una arquitectura completamente doble monofónica protagonizada por 2 válvulas por canal en la etapa de entrada y 2 de las citadas KT150 en la de salida, permite disponer de 75 robustos vatios continuos por canal sobre cargas de 3 a 8 ohmios con una banda pasante muy generosa (puntos de corte a -3 dB en 5 y 100.000 Hz).

 

Trasformadores diseñados a medida por la propia Copland

Una parte de las características a las que acabamos de hacer referencia se debe a una sección de alimentación muy cuidada con líneas individuales diseñadas para trabajar con una señal constante, evitando de este modo que las fluctuaciones presentes en la señal procedente de la red eléctrica afecten a las etapas de entrada. En este sentido, hay que destacar la excepcionalidad de los transformadores empleados. En el caso de los de salida se trata de modelos con núcleo de grano orientado que han sido concebidos y afinados por Copland para lograr un ancho de banda óptimo, destacando el considerable tamaño de dicho núcleo (para evitar que se sature) y su capacidad para transferir la totalidad de la potencia disponible a las cajas acústicas con un desplazamiento de fase mínimo.

Por otro lado, el excelente comportamiento de los citados transformadores en las frecuencias altas del espectro reduce la necesidad de añadir ajustes de compensación internos, con lo que ello comporta en términos de mejora de la musicalidad. El CTA408 incluye asimismo un amplificador de auriculares configurado en Clase A y un espectacular transformador de alimentación toroidal, completándose con una construcción mecánica de gran clase diseñada para proporcionar una plataforma perfecta para la excepcional electrónica que alberga y realzar su atractivo visual.

 

Sonido “valvular” de pura cepa con virtudes del mejor “solid state”

Las características técnicas del CTA408 proporcionan una gran flexibilidad a la hora de combinarlo con las pertinentes cajas acústicas, en nuestro caso las flamantes Sonus Faber Sonetto III. Para la fuente digital optamos por otra novedad rigurosa, el Marantz SA-KI Ruby, mientras que como fuente analógica elegimos el precioso giradiscos EAT B-Sharp con cápsula de bobina móvil Ortofon Quintet Blue. En cuanto al cableado, apostamos una vez más por el espléndido Transparent Super de 5ª Generación. En su condición de electrónica 100% a válvulas, el CTA408 exige las preceptivas dos horas de precalentamiento, la unidad probada acaba de llegar a nuestras instalaciones, así que con toda seguridad mejorará cuando acumule 100-200 horas de funcionamiento.

Es interesante destacar las opciones de ajuste de impedancia para cápsulas MC (50, 100 y 470 ohmios), así como la sensibilidad de la entrada pertinente (0’26 mV), que permite utilizar incluso diseños “difíciles”. Pero lo que verdaderamente impacta del Copland es el combinado de transparencia y pegada que exhibe para tratarse de un amplificador integrado a válvulas, constatación inequívoca de que con las KT150 se han roto barreras en aspectos como la extensión, el control del grave y extremo grave y el impacto dinámico, sin que por ello se pierda lo más mínimo en materia de delicadeza y, sobre todo, humanidad/calidez. Por otro lado, el uso de transistores seleccionados en la sección de fono asegura una transparencia y una resolución extraordinarias gracias a la drástica reducción del ruido de fondo. En estas coordenadas, (la voces son perfectas, por supuesto) creemos que no exageramos si decimos que estamos ante una nueva referencia, así como ante un producto que, más que salirse de los caminos trillados, sencillamente rompe moldes.

 

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