Convertidor Digital Analógico Wadia 121

9 de Diciembre de 2013 Sarte

Potencia tecnológica, flexibilidad y musicalidad

 

Los procesadores digitales de audio, más comúnmente conocidos como DAC’s , siglas de “Digital-to-Analog Converter” (Convertidor de Digital a Analógico), figuran ahora mismo entre las estrellas más rutilantes del audio de alta calidad como consecuencia de la plena consolidación de internet como fuente de sonido digital de alta resolución. La razón es bien simple: una buena electrónica de conversión D/A acompañada por una circuitería analógica de salida diseñada según los preceptos más puristas (y, por tanto, equipada con una fuente de alimentación bien diseñada y poco ruidosa) permite revolucionar la calidad sonora no sólo de nuestras descargas favoritas, sino también de cualquier lector de discos ópticos que podamos tener. Sobra decir que los DAC’s han proliferado mucho y que ahora mismo los hay de precio y prestaciones muy variadas. Sin embargo, no se puede negar que algunos son realmente “especiales” por su concepción y su ingeniería, hasta el punto de proporcionar unos resultados que, en nuestra opinión, merecen el calificativo de increíbles. Es el caso del sensacional modelo 121 de la estadounidense Wadia, protagonista hoy de nuestro blog.

 

Digno heredero de una tradición de excelencia digital

 

Comercializado hace poco más de un año, el “121 Decoding Computer” es un procesador digital de audio con preamplificador digital incorporado de última generación presentado en un formato ultracompacto de elegante diseño –la estética es fuertemente “tecnológica”- y construcción cien por cien metálica que, en combinación con cualquier fuente digital, hará las delicias de los amantes de la música en formato digital (descargas de Internet y “streaming” incluidos, por supuesto).  La clave de esta sofisticada y versátil electrónica digital de Wadia es, sin duda, la elaborada tecnología de remuestreo y filtrado digital que incorpora, la exclusiva DigiMaster.

Una tecnología que, gracias a un sofisticado algoritmo que trabaja con cuantificación a 32 bits y muestreo a 1’4 MHz y un reloj de sincronismo de muy alta precisión, permite recuperar los más sutiles detalles presentes en un amplio abanico de señales digitales. Tal afirmación no tiene absolutamente nada de farol puesto que el algoritmo DigiMaster original, que vio la luz hace nada menos que un cuarto de siglo, fue considerado como auténticamente revolucionario por la complejidad de las ideas que aportó al entonces relativamente tosco y musicalmente discutible filtrado digital de audio en su versión más exclusiva.
Como corresponde a un producto de su estirpe (vale la pena insistir, sobre todo de cara a los aficionados más jóvenes, en que Wadia Digital fue uno de los pioneros del audio digital en su versión más “High End”), clase y precio, el “121 Decoding Computer” incluye una conectividad extraordinariamente generosa, con salidas analógicas balanceadas y no balanceadas. Éstas pueden utilizarse simultáneamente y su nivel puede ajustarse para que se adapte a la sensibilidad de cada sistema. A su vez, cuenta con entradas digitales (todas ellas compatibles con señales de 24 bits/192 kHz) en los formatos óptico, coaxial no balanceado (2 en total, una con conector RCA y otra con conector BNC), coaxial balanceado (XLR) y USB (de tipo B con enlace asíncrono). Otros dos elementos distintivos del Wadia son la exclusiva topología “DirectConnect” de la sección de salida analógica con control de volumen digital de 32 bits de resolución integrado y el amplificador de auriculares con la innovadora tecnología “SwiftCurrent”,que permite una perfecta adaptación a la inmensa mayoría de auriculares disponibles en el mercado. En suma, estamos ante un concentrado de tecnología no sólo sofisticada sino también diferente por su originalidad, que hace que el “121 Decoding Computer” juegue en la liga de los mayores por un precio más que razonable. Al fin y al cabo, no hay que perder de vista que se trata de dos aparatos en uno –DAC y preamplificador- que comparten no sólo filosofía técnica (lo que influye positivamente en el resultado final), sino un mismo chasis, lo que juega claramente a favor del usuario.

 

Una lección de fuerza y sensibilidad

Conectamos el Wadia 121 a un ordenador portátil Mac Pro, un lector de discos compactos Marantz SA-11S3 (una máquina soberbia que no necesita para nada de un DAC externo pero que nos pareció interesante para nuestras pruebas de escucha), un amplificador integrado estereofónico Primare I32 y una pareja de cajas acústicas Sonus faber Olympica I, utilizando para las uniones modelos de la gama Super de Transparent Audio (interconexión, conexión a cajas y red) y van den Hul en USB.
Hay que reconocer que al Wadia se le nota la experiencia acumulada por sus creadores en el ámbito del diseño de componentes digitales. El “enganche” de la señal procedente de la fuente es inmediato y el nivel de silencio, espectacular, debido sin ninguna duda a la manipulación de la señal de audio en una cadena cien por cien digital de alta precisión. Gracias a ello y al uso de componentes de muy alta calidad, el conjunto exhibe esa calidez intimista que convierte la escucha de un buen cuarteto de cuerda o un trío de jazz en una experiencia en la que el recogimiento le permite a uno olvidarse de los siempre resultones efectos aportados por una electrónica diseñada con poca gracia. Además, la sinergia entre el Primare y las Sonus faber es de las que cautivan a primera vista, invitando al oyente a deleitarse con la escucha de piezas musicales –de todo tipo desde las ejecutadas con instrumentos acústicos al tecno más salvaje- que creía conocer a la perfección. Excelente la transparencia global del sistema –los cables elegidos juegan su papel en este crítico apartado- y muy convincente la dinámica, fruta sin duda del diseño del 121 y, por encima de todo, de la fuerza y la humanidad que el algoritmo DigiMaster aporta al sonido final. Cierto que al mencionado SA-11S3 el Wadia no le hace ninguna falta porque está ya muy bien dotado, pero en el caso del ordenador las mejoras son impresionantes y justifican plenamente la inversión realizada.
 

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