Consejos básicos para no equivocarse en la compra de un subwoofer

30 de Agosto de 2019 ada

Fundamentales en la inmensa mayoría de sistemas de Cine en Casa y “Custom” y muy apreciados por muchos melómanos que no pueden abordar la compra de una pareja de cajas acústicas capaces de bajar de verdad a 30 ó 35 Hz, los subwoofers permiten escuchar el sonido sin recortes a la vez que experimentar sensaciones literalmente viscerales.

Los hay activos, es decir, con el amplificador interno (motivo por el que también se les llama autoamplificados), y pasivos (en este caso deben ser atacadas por un amplificador externo, como cualquier caja acústica convencional). Por motivos como la flexibilidad operativa, los diseños activos son los más empleados, siendo varios los aspectos que merece la pena considerar. Veamos los más relevantes.

 

Consejo número 1: Evaluar las necesidades de cada uno.

No es lo mismo comprar un subwoofer para acompañar la escucha de música que para escuchar explosiones a 110-115 decibelios. Hay que tener también en cuenta la sala, porque un subwoofer potente en una sala de pequeñas dimensiones acaba provocando coloraciones que fatigan al oyente.

Por otro lado, si el subwoofer pertenece a la misma marca (y, si puede ser, a la misma serie) que las otras cajas acústicas del equipo, se conseguirá una respuesta en frecuencia más homogénea y una mejor unión entre las diferentes gamas de frecuencias, al haber una mejor adaptación entre los filtros divisores de frecuencias y los transductores utilizados. En cualquier caso, no hay ninguna norma que obligue a tal práctica, pese a que nosotros la recomendamos a tenor de nuestra experiencia.

 

Consejo número 2: La tecnología siempre importa

Las dimensiones del altavoz o altavoces contenidos en el subwoofer son importantes. Aún así, un transductor compacto de alta tecnología con un cono muy robusto y rígido acompañado por un motor magnético de alta potencia siempre proporcionará unos mejores resultados que otro de grandes dimensiones equipado con un motor mediocre que, a la postre, sólo generará distorsión como consecuencia de una falta de control. En este sentido, la calidad del amplificador interno es fundamental para gobernar el movimiento del altavoz o altavoces de nuestro subwoofer.

Si el subwoofer que hemos adquirido ha sido diseñado con componentes de grado audiófilo, mejor que mejor. En cuanto a la potencia de salida, hay que tener en cuenta que todo depende de las necesidades de cada uno, así como de la relación entre amplificador y altavoz. En cualquier caso, reproducir fielmente un tono de 20 ó 30 Hz a 115 decibelios en una sala de 40 metros cuadrados obliga a disponer de muchos vatios y, por regla general, a gastar una cantidad de dinero respetable.

 

Consejo número 3: Buenos ajustes comportan una elevada personalización

La presencia de una función de arranque automático es altamente interesante al evitar tener que estar activando y desactivando el subwoofer cada vez. Asimismo, un control de nivel es imprescindible por cuanto permite adaptar el subwoofer a los requerimientos de cada sala, usuario y aplicación. También es altamente interesante la posibilidad que brindan muchos modelos de desactivar su filtro divisor de frecuencias interno cuando reciben señales de graves ya filtradas procedentes de electrónicas audiovisuales por la sencilla razón de que el doble filtrado puede provocar ruidos indeseados.

Como regla general, lo mejor es optar por el filtro que ofrezca más y mejores ajustes en función e la aplicación que nos interese (Hi-Fi, Cine en Casa). En este sentido, la disponibilidad de un amplio abanico de frecuencias corte es fundamental puesto que permite optimizar –al permitir un nivel de precisión creciente- el enlace del subwoofer con las demás cajas acústicas del equipo. El control de la fase absoluta es también harto interesante a pesar de que puede llevarse a cabo de modo acústico y por tanto no electrónico. Muchos modelos incluyen también salidas de nivel de línea para la conexión encadenada de subwoofers, una solución que puede llegar a ser extremadamente útil en instalaciones de gran envergadura. 

Por otro lado, la gestión a distancia es muy útil para afinar en cada ajuste, en especial si se dispone de aplicaciones de software a medida para optimizar la integración con la sala.

 

Consejo número 4: No desconsiderar la fundamental conectividad

A pesar de que la conexión más adecuada es la que se realiza mediante entradas de nivel de línea (tomas RCA o XLR), la presencia de entradas de nivel alto –conexión mediante cable de altavoz- debe ser bien vista, en especial para estéreo. En los equipos a medida se agradecerá especialmente la presencia de una conexión inalámbrica robusta, que en algunos casos se puede añadir vía compra de una electrónica dedicada.

Hay modelos que también incluyen salidas de nivel de línea para la conexión encadenada de subwoofers, una solución que puede llegar a ser extremadamente útil en instalaciones de gran envergadura. Al respecto vale la pena destacar los sistemas de montaje vertical de múltiples subwoofers puestos a punto por REL Acoustics para sonorizar sistemas particularmente exigentes.

 

Consejo número 5: Saber elegir las mejores opciones del mercado

Seleccionar una buena marca significa apostar por una experiencia y un saber hacer en tecnología capaces de adaptarse a nuestras necesidades y exigencias. Porque, pese a su aparente tosquedad formal, un subwoofer de alta calidad capaz de de exhibir bien una buena polivalencia bien una elevada especialización puede llegar a ser un producto notablemente complejo.

Al fin y al cabo, parece lógico pensar que si queremos, por ejemplo, extender hasta 20 Hz la respuesta en frecuencia de una pareja de monitores Sonus Faber Guarneri Tradition, habrá que buscar un subwoofer en consonancia, incluso a nivel estético si es posible. De ahí nuestra apuesta por los mejores: REL Acoustics (que además está especializada únicamente en subwoofers), MartinLogan, Definitive Technology, Wilson Audio, Tannoy y Sonus Faber. 

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