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Configurar un equipo de Alta Fidelidad: ¿qué es lo que hay que tener en cuenta?
Fecha 12 Julio 2023 Autor ada Tags Teoría y Tecnología

Más de medio siglo después de convertirse en una realidad al alcance de casi todos, la reproducción musical a tamaño natural en la intimidad del hogar sigue manteniendo intacto su atractivo, haciendo que sean muchos los aficionados jóvenes (y no tan jóvenes) que quieren acceder a ella en las mejores condiciones posibles dentro de un presupuesto concreto. La oferta de productos es absolutamente brutal, y además al alcance de todos los bolsillos, pero en el momento de dar el gran paso no son pocos los que tienen una duda que a veces incluso les impide darlo: ¿cómo proceder sin equivocarme? ¿hay que seguir unas reglas determinadas para seleccionar cada componente? ¿hasta qué punto el espacio donde estará instalado el equipo influirá en el sonido?

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El presente Blog aspira, sin tecnicismos, a resolver este dilema proporcionando los elementos de juicio necesarios, una vez en la tienda ¡o en Internet! a fin de saber qué hay que hacer independientemente de la inversión que tengamos en mente.

 

La jerarquía de productos  

Con el fin de evitar confusiones, a la hora de plantearse la compra de un equipo de Alta Fidelidad, o Hi-Fi, y por lo tanto estereofónico, hay que tener en cuenta dos reflexiones fundamentales: por un lado, la jerarquía “conceptual” y, por otro, la jerarquía “presupuestaria”. La primera de estas jerarquías, ampliamente aceptada desde hace décadas, tiene toda la lógica del mundo, por cuanto tiene que ver directamente con el trayecto seguido por la señal de audio: primero la fuente, luego la electrónica de control, a continuación el amplificador y finalmente las cajas acústicas. La fuente puede ser analógica, en principio un giradiscos (también, por ejemplo, un grabador/reproductor de carrete abierto), o digital, léase un reproductor de música en red o “streamer”, un reproductor de disco óptico (CD, SACD o BD) o una mecánica de transporte destinada al disco en cuestión. Puesto que de la calidad de lo que nos proporcione este elemento dependerá el resultado final, es evidente que el mismo tiene una relevancia crucial.

project the classic

A continuación viene la electrónica de gestión o preamplificador, que gestiona los diferentes productos que podamos tener en nuestro equipo, y aspectos tan relevantes como la conectividad o la corrección de la curva tonal (medios, agudos). Este aparato es el encargado de “preparar” la señal de audio de cara a su envío a la etapa de potencia, que amplificará su magnitud hasta que alcanee el valor suficiente que le permita excitar el eslabón final de nuestra cadena de reproducción sonora, es decir, las cajas acústicas. En consecuencia, la electrónica de control deberá ser lo más neutra posible a fin de no degradar la señal a reproducir. Otro aspecto a considerar a la hora de valorar la jerarquía que acabamos de comentar es que en la mayoría de equipos Hi-Fi el preamplificador y la etapa de potencia se unifican en un único producto con el objetivo de ahorrar espacio y precio, aunque no necesariamente calidad sonora: el amplificador integrado. Un producto que además es susceptible de incorporar funcionalidades del estilo de un DAC o un amplificador de auriculares.

 

La jerarquía de precios

La lógica aplastante del apartado anterior no implica que haya que concederle la máxima prioridad en términos de inversión económica, pese a que, desde luego, quien sea capaz de acceder a una configuración sin compromiso no debería tener ninguna reticencia en dedicar una cantidad de dinero sustancial a la compra de la fuente.

audiolab 7000

Dicho esto, no hay ninguna norma escrita para repartir el dinero disponible entre los elementos clave a los que antes nos hemos referido: en un conjunto “clásico” con amplificador integrado, podría decirse que lo razonable sería una distribución “20%-35%-45%” o incluso “15%-35%-50%”, mientras que en uno que se opte por un conjunto previo/etapa de potencia podríamos hablar de “20%-40%-40%” o “15%-40%-45%” en el bien entendido de que ahora la cantidad económica disponible es mayor. Observen que el “peso” de la fuente es, incluso considerando su relevancia en términos de concepto, menor, explicándose tal situación en función del tipo de producto “prioritario” por el que se apueste. Así, si optamos por el streaming, hay que tener en cuenta que un reproductor de música en red o streamer suele actualizarse a menudo en materia de hardware (compatibilidad con formatos de codificación digital) y de software (básicamente “apps” de gestión), motivo por el que en una configuración de Hi-Fi básica lo mejor es buscar unos mínimos y luego ascender de nivel en una segunda fase.

sonus faber olympica

Por el contrario, si el disco de vinilo es crucial siempre cabe la opción de adquirir un giradiscos de excelencia contrastada (el excelente The Classic Evo de la austriaca Pro-Ject sin ir más lejos) y con el tiempo incrementar las prestaciones del mismo cambiando la cápsula fonocaptora… aquí las opciones son casi ilimitadas. Pasando al amplificador integrado (o conjunto previo/etapa) y las cajas acústicas, el tema no es tan sencillo, porque hay que encontrar la fundamental “sinergia”, es decir que ambos elementos “se entiendan”. Esto implica una serie de consideraciones relativas a parámetros del tipo potencia de salida del amplificador por un lado y a la sensibilidad de las cajas acústicas por otro, todo ello en el contexto de una sala de escucha cuyas dimensiones determinarán la elección final en función de la presión sonora a la que queramos escuchar nuestra música favorita.

 

Consejos básicos y marcas recomendadas

La cantidad de información actualmente disponible en Internet puede ser muy útil cuando queramos esbozar la composición de un equipo de Alta Fidelidad, pero si deseamos jugar sobre seguro los conocimientos, la experiencia y, por supuesto, las instalaciones de un buen profesional especializado son esenciales a fin de saber si nuestra elección sobre el papel estará a la altura de lo esperado. Llegados a este punto, la relevancia de las marcas, tanto las que ofrecen relación calidad/precio como las que apuestan por la excelencia pura y dura, es crítica. Así, en los streamers habría que destacar las propuestas de Audiolab, Primare, Roon o HiFi Rose, mientras que en giradiscos/tocadiscos la gama de Pro-Ject lo cubre absolutamente todo pero quienes busquen exclusividad sin limitaciones siempre podrán optar por Transrotor o Brinkmann.

hifi rose

En cuanto a las cajas acústicas, hay fabricantes (algunos con gamas muy extensas que abarcan desde el “Entry Level” hasta el High End superelitista) tan recomendables como Wharfedale, JBL, Mission, Paradigm, MartinLogan, Sonus Faber o Wilson Audio. Y en amplificación, también las opciones son múltiples, partiendo de los modelos básicos de la antes citada Audiolab, Pioneer, LEAK, Rotel o Musical Fidelity, continuando con las referencias “top” de dichas marcas (¡espectaculares en todos los sentidos, precio incluido, los Michi de la japonesa Rotel!) o pasando directamente a nombres marcadamente “puristas” del tipo Anthem, la antes mencionada HiFi Rose, PrimaLuna, Audio Research o Dan D’Agostino Master Audio Systems.

 

Los “otros componentes”: la sala y los cables.

Es bien sabido que un equipo Hi-Fi de nivel medio instalado en una sala con buenas condiciones acústicas siempre sonará mejor que uno el doble de caro instalado en una sala mediocre o directamente “mala” desde el punto acústico. Puesto que las posibilidades son, de nuevo, infinitas, ¿Qué hay que buscar a grandes rasgos? Básicamente, combinar elementos absorbentes (un sofá o una alfombra) y reflectantes de tal modo que lo emitido por las cajas acústicas llegue a nuestros oídos sin ser interferido por el reflejado por paredes y techos. Hay aquí un elemento de “coste cero” cuyo peso en el sonido final puede llegar a ser sorprendente: la posición de las cajas acústicas en términos de distancia entre ellas, al punto de escucha, a las paredes que tienen detrás y en los lados y la orientación respecto al usuario.

INAKUSTIK

Aquí, la ayuda de una segunda persona mientras se realizan pruebas será bienvenida. Finalmente, llegamos a los cables (interconexión, cajas, digitales y alimentación), cuya influencia se minusvalora y se exagera a partes iguales, pero de la que no cabe ninguna duda de que afectan de manera sustancial al resultado final. Aquí recomendamos las realizaciones de firmas tan experimentadas en la materia como In-Akustik, Transparent Audio, IsoTek (conexión a la red eléctrica) y efectuar, en cada configuración, las pruebas apropiadas con el fin de dar con la combinación cuya sonoridad mejor se adapte a nuestros gustos (cada cable y cada unión es un mundo). Y si la economía impone limitaciones, siempre podemos dejar la actualización de este “accesorio” para una segunda fase.