¿Cómo actualizar tu equipo de sonido?

25 de Septiembre de 2019 ada

Una de las características más sugerentes del mercado del sonido de alta calidad es la descomunal variedad de opciones que pone en manos del aficionado para disfrutar en casa escuchando su música favorita con un sistema literalmente a la carta. Pero tales opciones no tienen por qué limitarse a la compra de un determinado equipo, sino que también permiten mejorar el que ya se tenga, bien sustituyendo progresivamente los elementos clave del mismo por otros de calidad superior, bien incorporando componentes que permitan gestionar las inmensas posibilidades que Internet nos brinda en materia de contenidos de audio de alta calidad.

Todo ello sin olvidar aspectos que para muchos son secundarios, pero que en realidad tienen una gran importancia en el sonido, como son los cables, los filtros/regletas de corriente y otros accesorios. A todos estos aficionados, en especial a quienes busquen Hi-Fi digna de tal nombre pero asequible, destinamos los consejos que siguen.

 

Antes de empezar hay que tener claro qué es lo que queremos

Supongamos que tenemos un sistema de Alta Fidelidad formado por amplificador integrado, lector de CD (o SACD), giradiscos y cajas acústicas y que en principio queremos mantener porque nos gusta como suena. Pero queremos más y no queremos gastar mucho, por lo que urge afinar bien el tiro para que cada euro que invirtamos se haga notar. Es más: puede que incluso más adelante realicemos otro cambio y/o incorporemos un nuevo elemento, por lo que, insistimos, es fundamental acertar a la primera. Dicho esto, ¿cuál sería la “guía maestra” a seguir? Pues muy fácil: respetar esa “jerarquía” de la Hi-Fi a la que nos hemos referido en múltiples ocasiones por cuanto garantiza que cada paso que demos sea efectivo al 100%.

A quienes desconozcan la jerarquía en cuestión, les recordaremos que es la siguiente: en primer lugar va la fuente de sonido, en segundo lugar la electrónica de control y amplificación (que puede estar en un único aparato o dividida entre preamplificador y etapa de potencia) y en tercer lugar las cajas acústicas. Todo ello sin olvidar los cables y otros elementos que tendrán más menos relevancia en función de lo que quiera el usuario.

 

La incorporación más lógica: audio “Hi-Res” vía Internet

Hablamos del streaming, esa reproducción en tiempo real de contenidos almacenados en servidores remotos, gestionada por aplicaciones de software de elegancia y sofisticación variable (Spotify/Tidal), que se ha convertido en la fuente principal de todo equipo de audio en el que la calidad sonora sea importante. El aparato que necesitamos se llama streamer, y en principio también incluye una circuitería de conversión D/A para convertir en analógicas las señales de audio procedentes de Internet y enviarlas a nuestro amplificador.

En este caso, hablamos de un reproductor de música en red. ¿Opciones? Para quienes busquen lo mejor en relación calidad/precio, la respuesta tiene por nombre Marantz NA6006 y la extensa oferta de Pro-Ject, con varios niveles de prestaciones y precio que comienzan con la gama S2 y terminan con la RS. Y si por el motivo que sea queremos mejorar nuestro lector de CD –o incorporar uno al equipo- la opción perfecta lleva de nuevo el nombre de Marantz, porque el ND8006 combina, en un formato muy atractivo, una mecánica de transporte CD con un streamer de altas prestaciones. ¿Queremos lo mismo pero con más sofisticación y pagando en consonancia? Ningún problema: los modelos CD15 Prisma y CD35 Prisma de la sueca Primare se adaptarán a las demandas de los más exigentes. ¿Todavía más nivel? De nuevo, ningún problema, gracias a los sensacionales N-05 y N-01 de Esoteric, que nos ofrece lo máximo en audio sin compromiso en la mejor tradición de excelencia industrial nipona.

 

Giradiscos: la fuente que invita a “bajar de revoluciones”

Clásico entre los clásicos y defendido contra viento y marea por los puristas del audio, el disco de vinilo ha recuperado su aura de “glamur” como consecuencia de su innegable musicalidad y un cierto punto “fetichista” que tiene que ver directamente con su condición de soporte “vintage” y elementos tan atractivos como el diseño de las portadas. Además, la escucha de un vinilo está íntimamente asociada a una liturgia que tiene mucho que ver con el encanto de lo tranquilo, del hacer las cosas con calma, del “bajar de revoluciones” en el acelerado ritmo que la vida moderna trata de imponer a todo.

Aquí, de nuevo, todo depende de si queremos que el disco de vinilo entre en nuestras vidas o de si deseamos mejorar la apuesta que en su momento hicimos por el mismo. En el primer caso, encontraremos la respuesta en la gama de giradiscos Pro-Ject, número uno mundial en la materia y cuyo catálogo está pensado para satisfacer prácticamente cualquier exigencia imaginable tanto en calidad como en precio. Un excelente punto de partida lo encontramos en los modelos Debut Carbon y T1, aunque quien quiera gastar un poco más verá colmadas sus aspiraciones con el X1 y el superior X2. En todos los casos, tenemos la garantía de un diseño y una fabricación –en Europa- impolutos, con soluciones de ingeniería muy imaginativas y materiales de alta calidad.

Y además con la posibilidad de mejorar de manera palpable el sonido del modelo que elijamos mediante el simple cambio de la cápsula fonocaptora. Si por el motivo que sea el presupuesto está muy limitado, el sencillo pero muy correcto TT5005 de la siempre solvente Marantz servirá para nuestros propósitos. Sobra decir que si tenemos la suerte de tener a nuestra disposición un presupuesto potente, los modelos de la gamas superiores de Pro-Ject o cualquiera de las alucinantes realizaciones de la alemana Transrotor nos llevarán –en compañía de una cápsula Ortofon, van den Hul o Sumiko- al Olimpo del audio analógico.

 

El amplificador: más vatios y/o más funcionalidades

Control y músculo: esto es lo que debe aportar un buen amplificador integrado (o, si el presupuesto lo permite, un conjunto formado por preamplificador y etapa de potencia) a un equipo de Hi-Fi. Esto y tantas funciones como sea posible para encarar los retos del nuevo audio digital.

La parte “muscular” es bien fácil de encarar: dando por sentado que el diseño de base es bueno, cuantos más vatios tengamos a nuestra disposición más autoridad habrá para excitar con holgura las cajas acústicas que tengamos. ¿Opciones? Cualquier modelo de Marantz, por supuesto, pero también de Pro-Ject, PrimaLuna o Primare. Y si el presupuesto lo permite, Esoteric, Audio Research o D’Agostino. En el ámbito de las funcionalidades, las posibilidades se multiplican gracias a los amplificadores integrados que incorporan funcionalidad DAC y, mejor aún, streamer, con los modelos Prisma de Primare en cabeza (o D’Agostino si disponemos de un buen bolsillo) si quiere sonido con mayúsculas avalado por la tecnología más avanzada y un diseño personalísimo.

 

Cajas acústicas: cambiar monitores por columnas y/o añadir un subwoofer

Si estamos satisfechos con nuestro actual equipo, puede que sea el único cambio que nos interese hacer. ¿Qué hay que buscar? Transparencia, calidez e impacto/dinámica, por supuesto, pero también una curva de respuesta en frecuencia subjetiva a la que no le falte nada, es decir, que tenga desde extremo grave a extremo agudo.

Dicho esto, si tenemos un amplificador bien dotado en términos de vatios, una opción interesante sería cambiar nuestros monitores compactos por unas columnas, que en principio siempre estarán mejor dotadas en materia de graves. Propuestas: Definitive Technology y Tannoy si buscamos la mejor relación caliad/precio o, si queremos una buena dosis de  exclusividad, MartinLogan, Sonus Faber y Wilson Audio. Pero también puede darse el caso de que estemos encantados con nuestros monitores compactos, por lo que entonces la mejora lógica se llama compra de un subwoofer, siendo en este caso las opciones a considerar REL, MartinLogan, Definitive Technology, Tannoy o Sonus Faber.

 

El ajuste fino: accesorios que marcan la diferencia

Puede suceder que nuestro equipo de Hi-Fi sólo necesite una de las mejoras sugeridas o sencillamente que esté bien como está, por lo que cabe preguntarse qué es posible hacer para mejorarlo. En este caso, lo primero que hay que hacer es cambiar todos los cables –sobre todo los de conexión a cajas acústica y los digitales- por otros de calidad superior, operación que recomendamos se lleve a cabo en las debidas condiciones –en una tienda especializada, por ejemplo- y siempre con nuestro equipo.

El siguiente cambio tiene que ver con un elemento a menudo pasado por alto por muchos aficionados: la señal procedente de la red eléctrica, fuente inagotable de parásitos susceptibles de enturbiar el sonido. Esto implica sustituir los habitualmente mediocres cables de alimentación suministrados de serie con amplificadores y fuentes de audio por otros más elaborados, caso de los propuestos por la imaginativa IsoTek. Y, ya puestos, tampoco estará de más unificar todas las conexiones a la red eléctrica en una regleta de corriente con filtro de red incorporado de la misma marca. Por lo demás, quienes tengan un giradiscos harán bien en colocarlo sobre una base dedicada porque las mejoras que tal adición comporta son sencillamente demoledoras.

 

Para quienes no quieran complicaciones

También es posible que no queramos complicaciones en absoluto y lo único que nos interese incorporar al equipo que tengamos sea la posibilidad de reproducir con el mismo la música a la que accedamos desde nuestro teléfono móvil. En este caso, una inversión realmente mínima para comprar un receptor Bluetooth será todo lo que necesitemos, aunque no se pueden pedir peras al olmo y en consecuencia la calidad sonora que obtengamos no será genuinamente Hi-Fi.

Otra posibilidad es que queramos partir de cero dejando muy claro que odiamos las complicaciones formales, pero a la vez nos interesa calidad y flexibilidad a tope: en este caso, el precioso, compacto, potente y asequible receptor con reproductor de música en red y lector de CD incorporado Melody X de Marantz combinado con una pareja de cajas acústicas a su altura –los elegantes monitores compactos D7 de Definitive Technology, por ejemplo- es la mejor respuesta imaginable, amén de un auténtico descubrimiento.

 

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