Astell&Kern HC5 a prueba
Astell&Kern HC5 a prueba
Fecha 10 Marzo 2026 Autor ada Tags Astell&Kern

Aplicando una filosofía que desde décadas estamos viendo en marcas tan admiradas como la estadounidense Wilson Audio, la surcoreana Astell&Kern no deja de impresionar cuando un nuevo producto releva a otro ya consagrado, por cuanto las mejoras, y además contundentes, están a la orden del día como consecuencia de la minuciosidad de las adiciones aportadas. Y no nos referimos únicamente a soluciones exclusivas y la “inteligencia” que hay detrás, sino también al diseño industrial y los materiales empleados, todo ello en el contexto de una calidad constructiva en la que el perfeccionismo radical lleva la voz cantante.

Astell&Kern HC5 a prueba

Por otro lado, el increíble “mix” de conocimiento y experiencia acumulado por la compañía asiática, pese a que fue fundada hace solamente 13 años, hace que cada incorporación a su catálogo se beneficie de un amplio elenco de desarrollos de su antecesora, asegurando el mantenimiento de una personalidad sonora que goza del aprecio de usuarios y críticos especializados del mundo entero, al tiempo que incrementando una relación calidad/precio que incrementa su atractivo. Es en este marco donde se sitúa el protagonista de este Blog: el amplificador de auriculares con DAC USB portátil AK HC5, sustituto del AK HC4, que probamos en este espacio hace dos años y que nos impresionó por sus prestaciones, su versatilidad y su asequibilidad. En consecuencia, el Astell&Kern tenía ante sí un reto importarte que superar, siendo la respuesta una ultracompacta y atractiva electrónica que aporta musicalidad en clave indiscutiblemente audiófila a todo tipo de dispositivos móviles y auriculares.

 

La potencia de lo digital para personalizar todo tipo de contenidos de audio

Antes de entrar en materia, recordemos que la principal aportación conceptual de lo digital es que “funciona” en un universo donde en vez de manipularse señales continuamente cambiantes, con infinitos valores, se trabaja con una versión de las mismas que se obtiene troceándolas como si de una barra de pan se trataran. Sea cual sea el número de “trozos” (“muestras”) en cuestión, su número será ahora finito. Pero hay más, ya que el valor (amplitud) de cada muestra se expresa mediante unos y ceros lógicos, es decir “dígitos binarios” o “bits”. A su vez, esta simplicidad formal nos lleva a la ventaja clave del mundo digital: la capacidad para manipularlo, de procesarlo.

Astell&Kern HC5

En lengua vernácula: con una forma de onda digital (los franceses recurren al muy intuitivo término “numérico”) podemos hacer, dando por supuesto que tenemos el hardware y el software apropiados, lo que nos dé la gana. Lógicamente, lo que acabamos de comentar vale tanto para el audio y el vídeo como, por citar otra disciplina “potente”, para las comunicaciones. En el ámbito concreto del sonido, las herramientas disponibles en la actualidad posibilitan operaciones prodigiosas prácticamente en tiempo real, desde posicionar objetos en cualquier punto de una estancia (Dolby Atmos, por ejemplo) hasta volver a “trocear” una grabación previamente digitalizada y generar otra con más “trozos” (resolución mayor) que, con la ayuda del software adecuado, pueda incluso “inventarse” información musical “desaparecida” en la toma original y potencialmente incluso superarla. Y, evidentemente, para modificar sutilmente contenidos de alta calidad técnica y adaptarlos a nuestros gustos, posibilidad que a efectos prácticos se lleva cabo poniendo a nuestra disposición filtros específicos fácilmente seleccionables.

 

“La armonía de solidez en sonido y flexibilidad en estética y usabilidad”

Así, con dos palabras incompatibles para recalcar una fusión impoluta entre fuerza y fluidez, expresa Astell&Kern la intencionalidad que hay del AK HC5, un diminuto amplificador de auriculares con DAC USB portátil y cable de conexión grado audiófilo que sustituye al AK HC4 para convertirse en “la” referencia dentro de su categoría. Para ello, alberga en su interior un espectacular cóctel de la ingeniería de la prestigiosa compañía surcoreana, siendo sin ninguna duda el elemento más descollante es el tándem formado por el convertidor D/A “premium” AK4499EX (hasta la fecha exclusivo de los reproductores portátiles de más alto nivel de Astell&Kern) y el procesador digital AK4191EQ, ambos de la japonesa Asahi Kasei Microdevices.

Astell&Kern HC5 a prueba

A través de esta potente combinación, las formas de onda analógicas y digitales se procesan por separado, minimizándose las interferencias causadas por el ruido y restituyéndose con una precisión extrema los detalles más delicados. La segunda solución de ingeniería más destacable del AK HC5 es la tecnología “High Driving Mode”, perfeccionada en el elitista A&ultima SP4000, que, gracias a una estudiada organización horizontal de sus amplificadores operacionales internos, desemboca en un sonido excepcionalmente denso, espacioso y dinámico pese a sus diminutas dimensiones. Otro elemento de ingeniería clave lo encontramos en el enfoque adoptado para suprimir la degradación del sonido debida al ruido habitual en los cables USB alimentados por aparatos externos. En concreto, se usa un amplificador dedicado con unos registros excelentes en PSRR (“Power Supply Rejection Ratio”) y CMRR (“Common Mode Rejection Ratio”), siendo el resultado un sonido rebosante de pureza independientemente de lo que tengamos conectado.

Astell&Kern HC5 a prueba

El Astell&Kern también incluye uno de los refinamientos técnicos más icónicos de la compañía surcoreana: la DAR (“Digital Audio Remaster”), que remuestrea la frecuencia de muestreo de los datos digitales entrantes con un sofisticado algoritmo y ofrece así una calidad sonora que supera los límites de los datos originales, lográndose una expresión más pormenorizada de las microinformaciones y una gama dinámica expandida. Una herramienta clave al respecto con la que cuenta el usuario son los 6 filtros (“Natural Tone”, “Acoustic Tone”, “Traditional Tone”, “Harmonic Sound”, “Acoustic Sound” y “Traditional Sound”), diseñados para que pueda adaptar el carácter sonoro a sus preferencias, sea cual sea el género musical transcrito. En el ámbito práctico, hay que resaltar un control de volumen de 150 pasos equipado con el mismo sistema de codificación empleado en los reproductores portátiles de Astell&Kern, a lo que se suma una pantalla de visualización OLED de 4 mm (1’62”) que proporciona información inmediata sobre los ajustes y la escucha en curso.

Astell&Kern HC5 a prueba

Otra particularidad digna de mención es el soporte para los formatos de interconexión de audio USB en alta resolución de Zoom UAC (“Universal Audio Converter”) 2.0 y 1.0, garantizando una compatibilidad sin fisuras con un generoso repertorio de electrónicas (consolas para videojuegos PlayStation y Nintendo Switch incluidas). Este refinado componente de audio se completa con una elegante funda protectora hecha a medida por el especialista italiano Synt3 y un elaborado cable de conexión con doble apantallamiento frente al ruido, que ha sido concebido siguiendo criterios audiófilos.

 

Una mejora en calidez y nivel de detalle absolutamente impresionante

Probamos el AK HC5 con un iPhone 17 y un ordenador Mac Pro como fuentes y unos auriculares circumaurales “planar” LCD-2 de la californiana Audeze. La verdad es que el pequeño y muy “cool” Astell&Kern impresiona por la efectividad real de las muy elaboradas funcionalidades que incorpora, empezando por la conversión de las formas de onda entrantes a, según proceda, PCM con frecuencia de muestreo de 384 kHz o DSD256, ajustando automáticamente el valor elegido a la codificación que coincida con la de la fuente de audio.

audeze lcd-2

Igual de impresionante es la potencia de la sección de amplificación, que, junto a los 6 filtros digitales seleccionables hace que el sonido no sólo sea robusto y ágil en todo momento, sino que exhiba (aquí el cable de conexión suministrado de serie desempeña un papel nada desdeñable) una precisión tonal que “audiofiliza” de manera visible la escucha de contenidos de música con lectores portátiles. Una máquina, en suma, merecedora de los máximos elogios y la más entusiasta de las recomendaciones.